Disminuye salud mental de los venezolanos (la crisis nos está volviendo locos)

Venezuela siempre se ha caracterizado por contar entre sus habitantes con personas muy alegres, entusiastas y llenas de energía, ciudadanos que se levantan bien temprano a trabajar y regresan a sus hogares en las noches, muy cansados, pero a los que nunca les falta una sonrisa en el rostro. Esa fama es reconocida incluso a nivel internacional, en otros países, en los que fácilmente se reconoce a un venezolano, porque adonde sea que llegue lo hace con mucha algarabía y optimismo.

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Pero durante los últimos años, los venezolanos han estado viviendo una crisis social, política y económica que poco a poco se ha convertido en un obstáculo para su felicidad. Desde hace algún tiempo, cada día comienza con la incertidumbre de no saber cómo enfrentar la situación de escasez de alimentos y productos básicos, las carencias en los servicios públicos como agua, electricidad, transporte, telecomunicaciones y salud, el alto porcentaje de inflación que destruye la economía, los sueldos no alcanzan para cubrir todas las necesidades, y los altos índices de violencia e inseguridad que arropan las calles… Todos estos factores, junto a muchos otros, contribuyen día a día a aumentar los síntomas de depresión, ansiedad, desesperación, angustia y desesperanza, que cada vez más se apodera de los habitantes de este país.

Dificultades día a día

El estado general en el que viven los venezolanos es de un alto nivel de frustración, esto debido principalmente a las dificultades por las que atraviesan para llevar los alimentos a sus hogares. Esta situación afecta básicamente a todas las personas, sin importar su clase social, porque por una parte, mientras quienes pertenecen a los estratos más bajos, a las que el sueldo no les alcanza para demasiadas cosas, deben pasar varias horas en largas filas para poder comprar productos básicos a precio regulado, además sin ninguna garantía de poder lograrlo y teniendo que esperar para esto al día que les corresponda por su terminal de número de cédula; por otra parte, los habitantes de clases media y alta, con mayor poder adquisitivo, no consiguen dichos productos fácilmente, convirtiéndose así también en víctimas de la escasez.

La problemática para conseguir alimentos ha afectado a los venezolanos de diversas maneras. Las personas ya no comen igual que antes, ya sea porque se saltan alguna de las comidas del día o porque las raciones son cada vez más pequeñas. A esto, se le suma el hecho de que se consume con cada vez menos frecuencia alimentos como la carne, pollo y pescado, junto a otras fuentes de proteínas y carbohidratos. Como consecuencia, son muchos los que manifiestan un incremento en los trastornos alimenticios que padecen, ya que la mala alimentación provoca pérdida de peso, desnutrición y, en muchos casos, también obesidad, debido a las dietas poco balanceadas que practican.

Además de la escasez de alimentos, a los venezolanos se les dificulta conseguir productos de otros ramos, como repuestos para vehículos, pañales para niños y adultos, artículos de higiene personal y, principalmente, medicamentos para el tratamiento de un gran número de enfermedades, como cáncer, hipertensión, diabetes y hasta tuberculosis, entre otras.

En otro orden de ideas, los ciudadanos también deben lidiar con un problema social que cada vez se vuelve más insostenible, que es el de la delincuencia y la inseguridad que se ha apoderado de las calles. No es solo en los sectores populares donde se vive esta situación, lugares en los que usualmente las personas deben convivir con las bandas delictivas que desde allí operan, sino además otros sectores de las ciudades, especialmente las urbanizaciones de clase media y alta, hacia donde se dirigen los delincuentes a cometer sus fechorías. Debido a esto, los venezolanos viven con angustia la mayoría del tiempo, temiendo que algo les pueda suceder en las calles o incluso en sus propias casas, lo cual aumenta sus niveles de estrés.

Consecuencias de la crisis en la salud mental del venezolano

Para el año 2010, en el Informe Mundial de la Felicidad, elaborado en la ONU por la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible (SDSN), Venezuela se ubicaba para esa fecha, en un privilegiado quinto puesto del ranking global de felicidad, empatada con Finlandia y tan solo por detrás de potencias como Dinamarca, Suecia, Canadá y Australia. Siete años después, los efectos de la crisis se han visto reflejados en el estado de ánimo de los venezolanos, ubicando al país en el último informe del año 2017 en el puesto 88, dando cuenta de cuánto ha disminuido el índice de felicidad general de sus habitantes, y la percepción que tienen en cuanto a las políticas existentes para brindar soluciones a sus problemas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 4,2 % de los venezolanos sufre de depresión. Esta patología se manifiesta mayormente por no poder satisfacer sus necesidades básicas, al menos no con la misma facilidad con la que lo hacían hace algunos años atrás, además de la ansiedad generada al contar con cada vez menos alternativas, desencadenando una serie de sentimientos negativos que incluyen la frustración y la desesperanza. Esto, a su vez, despierta un instinto de supervivencia por el cual las personas sienten el impulso de hacer cualquier cosa por conseguir lo que están buscando, lo cual los lleva a actuar incluso de manera violenta, en acciones que les permitan obtener los recursos para encontrar las soluciones que tanto anhelan; de esta manera se podría explicar, por ejemplo, por qué han ocurrido los episodios de saqueos en varias zonas del país, y el incremento de estos sucesos durante los últimos años.

Además, en Venezuela se vive cada día en un estado de incertidumbre, ya que los ciudadanos no cuentan con una visión clara de cuándo podría mejorar la situación, a pesar de todos los esfuerzos que realicen individualmente; al contrario, la sensación predominante es que todos los días se aleja mucho más la esperanza de un cambio para mejor. Esto mantiene a los venezolanos en una posición de frustración por no poder hacer nada, y se sienten con las manos atadas, no saben qué hacer, lo cual incrementa su insatisfacción.

En este sentido, los sentimientos negativos también son una causa de varios síntomas fisiológicos, mayormente de origen somático, como insomnio, cansancio excesivo o fatiga, dificultad para encontrar placer en las actividades que se realizan y problemas de índole sexual; todo esto, evidentemente, proporciona un escenario en el cual el ritmo de vida cambia por completo, modificando la manera como las personas enfrentan sus problemas. En este punto, también aparece un nuevo inconveniente, que es el consumo de alcohol, cigarrillo y otras drogas, a los que las personas recurren para intentar aliviar la tensión, pero que con mucha frecuencia terminan cayendo en el campo de la adicción.

Dadas todas estas circunstancias, muchos psicólogos y terapeutas coinciden en afirmar que los venezolanos también han cambiado su manera de percibir el entorno en el que se desenvuelven, y fácilmente podrían desarrollar algún cuadro de ira o psicosis. Debido a esto, las personas suelen caer en una posición defensiva cada vez más común, que afecta su desenvolvimiento en sociedad, y que además va creando un “ambiente de esquizofrenia” en la colectividad. Esto se evidencia al comprobar los siguientes tres estados:

  1. Estado paranoide: En el cual las personas tienden a pensar que los demás a su alrededor tienen alguna mala intención, y que sólo se acercarían a ellas para hacerle algún tipo de daño, entonces comienzan a actuar de manera exagerada y hasta irracional, con la intención de mantenerse alejados de otras personas y así sentirse fuera de peligro.
  2. Estado fóbico: Por el cual las personas comienzan a percibir situaciones de peligro, donde en realidad no existe. Este estado les lleva a aumentar sus niveles de angustia y ansiedad, con el riesgo de perder el control de sí mismos, y no recuperarlo hasta lograr sentirse de nuevo a salvo.
  3. Estado disociativo: Debido a que las personas ya no se sienten cómodas en ninguna parte, prefieren disminuir su interacción social, o simplemente quedarse solos en casa, con lo cual desarrollan una situación de aislamiento.

Finalmente, de todos los venezolanos que atraviesan por problemas psicológicos, son muchos los que se enfrentan varios trastornos en conjunto, y ya se han podido comprobar varios casos extremos en los que el suicidio parece ser la solución para ellos; esta consecuencia es una demostración de lo grave que puede ser el efecto de la depresión, que impulsa a los afectados a pensar que acabar con su vida es lo único que les permitirá escapar de todos sus problemas.

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La tecnología en contra

Como consecuencia de los controles establecidos a los medios de comunicación social del país, la información no siempre llega completa a los hogares tal como los venezolanos lo esperan, y por esto las personas han tenido que recurrir al Internet y las redes sociales como prácticamente su única fuente de información. Pero esto es un arma de doble filo.

Si bien muchos de los ciudadanos han creado sus redes de información, y gracias al uso de las redes sociales y otras aplicaciones de mensajería instantánea pueden enterarse de todo lo que sucede en el país, este medio también se ha convertido en un perfecto canal de difusión de rumores e información falsa, que obtiene rápidamente un alcance masivo y puede convertirse en un detonante de situaciones fuera de control.

El bombardeo de información que recorre Internet contribuye a aumentar los niveles de ansiedad en los venezolanos. Por una parte, los rumores crean un síntoma de paranoia y rabia generalizada, que impulsa a muchas personas a perder el control y actuar con ira e impulsividad, aún cuando ni siquiera saben si la información recibida es real. Por la otra, las noticias negativas alimentan el sentimiento de angustia y desesperación de los ciudadanos, quienes anhelan volver a conocer una buena noticia en algún momento.

De cualquier manera, son innumerables los casos de quienes han desarrollado una adicción a Internet y a las redes sociales, debido a que sienten que estas son las únicas herramientas que les permiten conocer lo que está sucediendo en el país, pero esta actitud incide negativamente en su salud mental, ya que crea una enorme dependencia por mantenerse conectado a toda hora, y cuando no recibe la información que desea obtener, mayormente a causa de las constantes fallas en los servicios de telecomunicaciones, aparecen los síntomas de ansiedad, frustración y desesperación. Además, las largas horas frente a una computadora o teléfono celular aumenta también el aislamiento, encerrando a la persona en una burbuja que no le permite interactuar con nadie más.

¿Cómo mantener la salud mental en Venezuela?

Uno de los mejores indicadores de que los venezolanos padecen más trastornos mentales que antes, es el aumento de las consultas psiquiátricas y psicológicas, sobre todo en la ciudad capital, Caracas, por parte de pacientes que incluso nunca antes habían acudido al psicólogo, siendo los síntomas más comunes aquellos originados a causa de la ansiedad y la depresión, especialmente la tristeza, el miedo y la angustia. También son más los pacientes que acuden por trastorno de estrés postraumático, sobre todo después de haber vivido algún hecho relacionado con la violencia y la inseguridad, como un atraco, un secuestro o la pérdida de un ser querido, y aquellos que se han visto envueltos en problemas con el consumo de drogas.

La situación no es muy diferente en el resto de las ciudades de Venezuela, en mayor o menor medida. Las emociones negativas son predominantes en la mayoría de la población. Por ejemplo, en ciudades como Maracaibo, Margarita y Valencia, las personas alegan sentir mucha rabia por la situación que están viviendo y la imposibilidad de mejorar a corto plazo, además de miedo e incertidumbre por el clima de violencia que se vive en las calles.

Pero en este sentido, tanto los médicos como los pacientes se enfrentan a un problema adicional. Casi todo los casos psiquiátricos deben recurrir a un tratamiento farmacológico, pero la mayoría de los medicamentos, especialmente los antidepresivos y ansiolíticos, que ayudan a disminuir los síntomas de depresión y otros trastornos relacionados, también forman parte del problema de escasez de productos básicos, y la gran variedad de alternativas que antes existía para realizar las prescripciones médicas, en la actualidad ni los mismos especialistas saben si sus pacientes podrán conseguir las medicinas que les recetan.

Por eso, prácticamente la solución más acertada para los venezolanos, y básicamente la única al alcance de la mano, es hacer todo lo posible por mantener una mente positiva y la esperanza de que pueda encontrar solución a sus problemas. En momentos de gran estrés, una visita al psicólogo podría ser una buena alternativa para que este, mediante alguna técnica de psicoterapia, ayude a reorientar los pensamientos negativos en actitudes positivas.

Además de la ayuda profesional, el primer lugar donde puede buscar apoyo es en su propio hogar, al lado de su familia, entre los cuales debe existir mucha unión, comprensión y apoyo mutuo para alcanzar un mínimo grado de estabilidad en casa, sustentado con la colaboración de todos los que la habitan en la consecución de todo lo que sea necesario para lograr mantener una calidad de vida al menos aceptable.

En conformidad con lo anterior, no debe perderse el contacto con amigos, compañeros de trabajo o estudio, con quienes mantener el desarrollo de las habilidades sociales y practicar las buenas costumbres de solidaridad y convivencia que siempre ha caracterizado a los venezolanos. El respecto y el buen humor han sido una cualidad de las personas que habitan en Venezuela, y debe hacerse lo posible por preservar estos valores, especialmente en presencia de los niños, quienes son los protagonistas del futuro del país.

Aunque no es del todo recomendable dejar de mantenerse informado, sí se recomienda distanciarse un poco de las noticias que se difunden a diario, al menos por breves periodos de tiempo, que permitan reducir un poco la angustia y ansiedad provocada por los acontecimientos de la actualidad. Es importante compartir el tiempo con otras actividades de relajación y esparcimiento, como hacer ejercicios, practicar yoga, leer un libro, ver una película o salir a dar un paseo, y mejor si se hace en compañía de alguien más, así la mente podrá librarse por un rato de tanta negatividad, en favor de alcanzar ese equilibrio emocional tan necesario para sentirse bien.

De alguna manera, los venezolanos se han demostrado a sí mismos que son capaces de superar cualquier obstáculo. Esa personalidad carismática y optimista por lo general es causante de un estado de ánimo positivo, muy difícil de comprender para aquellos que no comparten el gentilicio. Los problemas por la negativa situación social que atraviesa el país actualmente, no deben convertirse en un impedimento para intentar buscar la felicidad, aunque sea en los más mínimos detalles. Dicen que en tiempos de crisis surgen las mejores oportunidades, entonces queda de parte de cada quien pensar la mejor manera para mantenerse en pie, el tiempo que sea necesario, y si la historia cuenta sobre grandes países que superaron épocas muy oscuras, ¿por qué nosotros no podríamos hacerlo también? Psicologos.co.ve.



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