Seis datos de la monogamia: ¿Por qué somos infieles?

El matrimonio es la acción definitiva que delimita a las personas, socialmente hablando, a permanecer con una sola pareja. Sin embargo, a través de varios estudios se descubrió que menos del 16% de las culturas humanas, en el pasado hasta la actualidad, practican el matrimonio, y menos del 5% rechaza las relaciones sexuales con múltiples parejas. En la historia, el matrimonio y la monogamia como conjunto no fueron fundamentales para el surgimiento de las sociedades. Fuente.

infidelidad

1.-  Existe una relación inversamente proporcional entre el tamaño del cerebro y la monogamia. Los mamíferos con cerebros más grandes (en relación con su cuerpo) son los más propensos a ser monógamos. Asimismo, las personas con mayor coeficiente intelectual, tienden a ser más liberales con respecto a las manifestaciones sexuales.

2.- Existen dos clases de monogamia: social y genética. En la monogamia social dos miembros de una especie interactúan y cooperan en la búsqueda de la estabilidad, no implica exclusividad en lo sexual. En la monogamia genética, en cambio, los individuos, humanos o animales,  se reproducen únicamente con una pareja.

3.- Mientras que el 90 % de las aves son monógamas, sólo el 3 % de los mamíferos y la cuarta parte de los primates lo son. Es probable que esta disparidad sea motivada por el hecho de que las aves necesitan de ambos padres para completar el periodo de incubación de un huevo. Entre los mamíferos que practican la monogamia se encuentran los gibones (primates), los lobos grises, los castores, las nutrias, los chacales y los lémures.

4.- En los humanos, el enamoramiento es un proceso biológico que activa 24 áreas cerebrales que secretan neurotransmisores llamados dopamina y serotonina.

Por consiguiente, enamorarse no es una decisión lógica, pero perdurar en una relación con una sola persona en el momento que el periodo de enamoramiento se ha disipado, sí es una elección motivada por el razonamiento.

5.- Se ha visto que en el hombre los altos niveles de la hormona vasopresina en la hipófisis generan conductas de infidelidad y celos, ya que promueven la competencia biológica para tener más parejas sexuales.

6.- Una vez que elegimos estar con una persona, en nuestro cerebro se genera un apego a través de una hormona llamada oxitocina. Mientras más oxitocina liberamos cuando estamos con esa persona, más experimentaremos la sensación de felicidad, tranquilidad y estabilidad. De este modo, la monogamia en los humanos es una mezcla de genética y decisiones influenciadas por el orden social y los valores propios a la que pertenece cada persona.



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