El huracán Irma llega a Florida y está devastando Miami

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El huracán Irma tocó hoy tierra en los Cayos de Florida, el extremo sur de EEUU, con vientos que rondan los 215 kilómetros por hora, informó hoy el Centro Nacional de Huracanes (NHC). En un boletín especial, emitido a las 07.00 hora local (11.00 GMT), el NHC indicó que la parte norte del ojo del huracán alcanzó los Cayos de Florida, donde desde hace horas se sienten con fuerza los embates del viento.

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Irma, que ha dejado al menos 25 muertos y cuantiosos daños materiales en el Caribe, se encuentra a 25 kilómetros al sureste de Cayo Hueso y se desplaza a una velocidad de 13 kilómetros por hora.

En este boletín, el NHC indica que el Aeropuerto Internacional de Cayo Hueso midió vientos sostenidos de 80 kilómetros por hora, con ráfagas de hasta 113 km/h. La trayectoria estimada de Irma, que llegó a tocar tierra en Cuba como huracán de categoría 5, con vientos de unos 257 kilómetros por hora, indica que el ciclón puede tocar tierra en las cercanías de las ciudades turísticas de Naples o Fort Myers, en la costa oeste del estado.

Tras alcanzar la costa norte de Cuba Irma perdió fuerza, pero recuperó parte de ella al salir de nuevo a aguas del Estrecho de Florida, aunque los meteorólogos del NHC vaticinan un progresivo debilitamiento mientras se dirija hacia el norte, sin dejar de ser un “poderoso huracán”.

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Los expertos anticipan además que el ciclón registrará un aumento de su velocidad de traslación durante el día de hoy, antes de adentrarse en el sudoeste de Georgia en la tarde del lunes. Los vientos de fuerza del huracán se extienden hasta 130 kilómetros del centro de Irma y sus vientos de tormenta tropical se sienten hasta 350 kilómetros, mucho más del ancho de la Península de Florida.

La fuerza de los vientos y las copiosas lluvias que genera el huracán Irma han comenzado a hacer estragos en Miami, donde ya hay calles anegadas y árboles caídos. Junto a los vientos, los peligros radican en las fuertes precipitaciones, que podrían dejar acumulaciones de agua de hasta 635 milímetros en los Cayos y de hasta 508 en el sur de la península. Además, el aumento del nivel del mar, que podría alcanzar los 4,5 metros en el extremo suroeste de la Península de Florida, podría anegar ciudades como Naples, Fort Myers o Marco Island.

Otro de los principales peligros son los tornados y el Servicio Nacional de Meteorología emitió un aviso para todo el sur del estado hasta el mediodía (16.00 GMT). Todo ello ha obligado a emitir órdenes de evacuación obligatoria de 6,3 millones de personas, lo que provocó en los últimos días interminables atascos en las carreteras en sentido norte.

«Váyanse. Es una tormenta mortal. Va a ser devastador»

El Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos ha elevado el nivel de ‘Irma’ a categoría cuatro, la segunda más alta en la escala de Saffir-Simpson, y previsiblemente seguirá ganando algo de fuerza durante las próximas horas, según el último balance difundido por el CNH. Este organismo prevé que la tormenta llegue a la zona suroeste de Georgia el lunes de madrugada.

Al menos 25 personas han muerto en varios países del Caribe por el paso de ‘Irma’, entre ellas tres que han fallecido en Puerto Rico. En la zona continental de Estados Unidos, el fenómeno ya ha comenzado a dejar escenas propias de un gran temporal en Florida.

Las autoridades locales han ordenado la evacuación de 6,5 millones de personas, parte de las cuales han recalado en alguno de los alrededor de 400 refugios habilitados hasta este sábado. Además, las consecuencias de ‘Irma’ han comenzado a afectar ya a los suministros básicos y casi 200.000 personas se han quedado sin electricidad, según datos recabados por la cadena CNN.

El gobernador de Florida, Rick Scott, lo ha repetido hasta la saciedad: «Váyanse. Es una tormenta mortal. Va a ser devastador. Si están una zona de evacuación, no se tienen que marchar mañana, ni dentro de una hora. Deben hacerlo ahora. No van a poder sobrevivir. Podemos reconstruir los edificios y sus casas, pero no sus vidas». Así suena el dramático mensaje lanzado por la máxima autoridad de Florida, donde hoy está previsto que toque de lleno el huracán Irma tras su paso por la isla de Cuba.

El huracán puede afectar a siete millones de personas, más de un cuarto de la población del estado, por lo que se cree que estamos ante un éxodo de dimensiones históricas en el país. Según las proyecciones meteorológicas, el huracán ha cambiado su trayectoria y ahora se prevé que impacte en la costa suroeste, por Tampa, en lugar de en Miami y en la costa este. Por ese cambio de la trayectoria estimada, las autoridades se vieron obligadas a aumentar la cifra de evacuados. El Servicio Meteorológico Nacional estadounidense emitió un aviso de inundación, que se prolongará hasta mañana para gran parte del sur de la Florida, que incluye la zonas costeras de los condados vecinos de Miami-Dade, Broward y Palm Beach.

Las primeras lluvias asociadas a Irma llegaron ayer a Miami con cortes de luz, a pesar de que los enormes vientos del huracán, de 240 kilómetros por hora, con rachas más fuertes, casi no se sentían ayer en la ciudad. En Georgia, la orden de evacuación afectó a 540.000 personas, y en Carolina del Sur, la orden llegó a las ocho islas de la costa.

El huracán se degradó ayer a categoría 3 tras tocar tierra en la costa norte de Cuba, pero se fortaleció de nuevo en su camino hacia Florida, según el Centro Nacional de Huracanes de EE UU. El aumento de la presión atmosférica y el fuerte oleaje, junto con la subida de la marea, pueden provocar un aumento del nivel del mar de hasta seis metros en algunas zonas de la costa oeste.

Al cierre de esta edición, se acababa el tiempo para aquéllos que todavía no habían abandonado las zonas que iban a ser golpeadas por Irma. «Una vez que empiece la tormenta no vamos a poder salir a ayudarles», recordó el gobernador Scott, quien aseguró que iba a mantener las gasolineras con suficiente abastecimiento para los conductores. «No hay que jugar con esto. La gente morirá», advirtió el senador Marco Rubio, de origen cubano, durante una visita al centro de operaciones de emergencia de Miami, donde viven seis millones de personas en su área metropolitana. Las playas permanecen cerradas desde hace tres días, al igual que las atracciones turísticas.

La fiscal general de Florida, Pam Bondi, pidió que la gente no se alojara en hoteles al no considerarse lugares seguros. Los directores de algunos de estos establecimientos vieron en el huracán una oportunidad para aumentar su negocio al subir los precios habituales. Algo parecido ocurrió en algunas tiendas de gasolineras, que obligaron a los clientes a comprar cajas enteras de agua en vez de botellas sueltas.

Desde Camp David (Maryland), la residencia de descanso oficial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump siguió los efectos del huracán junto con su gabinete. «Agradecemos a los servicios de emergencia, y rezamos por los que están en la trayectoria del huracán. Estados Unidos se mantiene unido», proclamó el presidente. Mientras, en Washington, la Agencia Federal de Gestión de Emergencia distribuía sus fuerzas entre el huracán Harvey en Texas y Louisiana y el Irma en Florida.

En la zona del Caribe, donde Irma se habría cobrado al menos 20 vidas, se preparaban para su segundo huracán, José, también de categoría 4, que volvió a tener a los habitantes desesperados, a la búsqueda de un refugio de nuevo. En Cuba, los fuertes vientos de Irma habían arrasado árboles y postes y más de un millón de personas fueron evacuadas y acogidas en casas de familias en provincias como Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín, Las Tunas, Camagüey y Ciego de Ávila. Además, en las zonas turísticas del norte, principalmente en los cayos, más de 10.000 turistas extranjeros y varios miles de veraneantes cubanos fueron desalojados.

En las islas francesas de San Martin y San Barts se preparaban para las lluvias torrenciales que iba a traer José, con fuertes lluvias. Y un tercer huracán, Katia, llegó a la costa este de México, azotado esta semana por un terremoto. Al cierre de esta edición, este huracán, rebajado a depresión tropical, había causado la muerte de dos personas en el país, víctimas de un desprendimiento de tierra.

Mientras, a mediodía de ayer (seis de la tarde en España), los vientos tropicales de Irma empezaron a sentirse en el sur de Florida. Con ellos comenzaron a notificarse los primeros cortes de luz. En el condado de Miami-Dade, alrededor de 30.000 hogares y oficinas se quedaron sin electricidad. Además, se informó de que se acababa de reparar el servicio a otras 30.000 personas.

FPL, una de las principales proveedoras de electricidad en el estado, anticipó el viernes que al menos 4,1 millones de familias (unos nueve millones de personas) podrían perder el suministro eléctrico como resultado del impacto de Irma.

«Ya está aquí», volvió a hacer hincapié el gobernador Rick Scott después de que se empezase a sentir el primer azote del huracán en Florida. Las autoridades habilitaron más de 260 refugios y se esperaba que otros 70 abriesen ayer. En estos albergues, el día comenzó con filas para tomarse un café y con comentarios sobre el cierto alivio por el ligero desplazamiento de Irma hacia el oeste, que saca del cono del huracán al sureste de Florida.

La Razón

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