“Irma y Nicolás huracanes por igual”; por María A. Dubuc (@Mauxi1)

Para nadie es un secreto que estamos en temporada de huracanes, de modo que oficialmente para el Caribe, la misma empieza el 1 de julio y dura hasta el 30 de noviembre. En este escenario y en todo momento, el NHC (Centro Nacional de Huracanes) está pendiente de todos los cambios y actividad de los huracanes. Desde allí se siguen todos los movimientos de los ciclones tropicales que se empiezan a formar en el Océano Atlántico, Golfo de México y Mar Caribe, a los efectos que en el momento en que tomen fuerza y se acerquen a la costa peligrosamente, se emitan alarmas y advertencias a la población que ayuden a reducir el número de víctimas y daños materiales, que los ciclones dejan a su paso.

En este orden, esta semana llegan las tormentas, Irma, José y Katia a quebrantarnos el espíritu. La peor es Irma, un huracán con nombre de mujer de  connotaciones peligrosas, mantiene la categoría 5  y sigue fortaleciéndose antes de tocar tierra, registrando vientos máximos sostenidos de hasta 295 kilómetros por hora y se desplaza a una velocidad de 24 km/h. El huracán Irma ya ha arrasado con varias islas del Caribe y en la Florida se han producido las primeras órdenes de evacuación.

Los vientos con fuerza de huracán se extienden hasta 95 kilómetros hacia fuera del centro y los vientos tropicales con fuerza de tormenta.  Irma ocasiona acumulaciones de lluvia de entre 20 y 30 centímetros, con máximas aisladas de 45 centímetros. Las “grandes y destructivas olas” y marejadas ciclónicas generadas por Irma, elevan los niveles del mar de 2 a 3 metros por encima de lo normal a lo largo de las costas, lo cierto es que Irma por donde pasa arrasa.

En Venezuela,  el  Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMEH), señaló que el huracán Irma no representa problema o peligro alguno para Venezuela, aseguran que el ciclón tropical no se encuentra interactuando o afectando de forma directa el territorio nacional, ni siquiera con coletazo, a pesar que Irma desde luego es un fenómeno tan grande que origina inestabilidad atmosférica, por lo que está modulando la zona de convergencia intertropical nacional, todo lo cual aunque “no es por el efecto directo de la tormenta”, es normal ya que el país está atravesando un periodo lluvioso, propio del calentamiento diurno y la inestabilidad que hay sobre el Caribe, de manera que tenemos bastante nubosidad de desarrollo vertical sobre toda la cordillera central lo que produce precipitaciones que pueden venir acompañadas de actividad tormentosa, algunas con actividades eléctricas y ráfagas de vientos, pero no es Irma, así que tranquilos porque por ese lado al parecer estamos salvados.

Frente a esta situación el Gobierno venezolano informó su  disposición de apoyar a los países afectados por el paso de Irma, como lo hizo hace poco con la tragedia de Houston, con unos dolaritos, de manera que las autoridades venezolanas ojo avizor y pendientes, hacen seguimiento a la trayectoria del huracán y están listos para apoyar a los hermanos del Caribe que sean afectados por este fenómeno de la naturaleza.

Eso está muy bien, ayudar a otros es un acto de generosidad, cuando se tienen recursos para atender lo nuestro porque parece este gobierno es “luz para la calle y oscuridad para la casa”. El asunto es que de cara a lo interno, las fuertes precipitaciones que hemos sufrido en Venezuela estos días, requieren y merecen especial atención y preocupación, en otras palabras los nuestros requieren del apoyo económico de las autoridades para atender la emergencia, esa es la realidad.

Para mencionar las tragedias que vivimos en estos días, varios muertos y un número indeterminado de personas desaparecidas debido a una “crecida súbita” del nivel del agua dadas las fuertes lluvias en el Municipio Girardot del Estado Aragua. Estas lluvias causaron el desbordamiento del río Las Mercedes, hacia el mar, en el sector Romerito del Municipio Girardot, el cual es usado como parador turístico por la gente que visita la zona, de modo que la crecida de este caudal, causó estragos en Choroní.

A pesar que los servicios de rescate del Estado pusieron en marcha las labores de búsqueda, las autoridades se han visto obligadas a cortar la carretera, restringiendo el acceso que lleva a  la localidad turística de Choroní ya que  debido a las fuertes lluvias en la región, se produjeron deslizamientos de tierra en la carretera de acceso a la zona, haciendo muy rudo el traslado de comida e insumos. Además en el mismo estado,  la población de Paraparal completamente anegada, en el suelo, los vecinos viven una verdadera y autentica tragedia humanitaria por lo que el sector está en emergencia también.

Por otro lado, siguiendo en Aragua, el casco central de la Colonia Tovar también se inundó debido a las fuertes lluvias y el desbordamiento del rio “El Molino”, estas precipitaciones causaron estragos desde el sector “La Medicatura” hasta la zona de “La Ballesta”, resultando afectada la Plaza Bolívar. En algunas zonas hubo derrumbes y escombros fueron arrastrados, mucha gente sufriendo.

Pero como si fuera poco, las fuertes lluvias también han causado inundaciones en diferentes zonas de la ciudad de Caracas. Una de las zonas más afectadas ha sido “La Yaguara”, además de fuertes lluvias con inundación en sector Plaza Sucre, Boulevard de Catia.

La verdad que el mensaje del régimen de ayudar a otros países, inmersos en una situación casi de emergencia, por las lluvias en el país, luce bizarro sobre todo porque además se hace en medio de una de las crisis económicas más difíciles de la historia en Venezuela, donde a diario los ciudadanos se quejan por las constantes necesidades que padecen como la falta de alimentos e insumos médicos, la pregunta es: ¿Cómo ayudar a otros en medio de una emergencia humanitaria en el país?

La economía venezolana casi en quiebra, ya no aguanta más y está a punto de caramelo, en realidad nos estamos hundiendo en la miseria, y Nicolás junto a sus acólitos como si nada, mantienen inalterable el rumbo equivocado, mientras nosotros, los venezolanos desesperados y ante el cataclismo, damos pataletas de ahogado pero nadie nos escucha, de modo que  ayer a Nicolás no se le ocurrió nada más menudo que como dice mi madre “a lo mojao échenle agua”.

Así que sin mayor reflexión, anuncia medidas económicas, las mismas de siempre, esas que nos han conducido donde estamos. Otro ajuste del salario mínimo, cesta tickets y 8 leyes más, son presentadas a su nuevo órgano legislativo, la ANC para presuntamente, palear la crisis e intentar respirar y tomar aire. Siguen avanzando en su equivocación, congelan precios de más de 50 productos, los cuales de seguro desaparecerán del mercado en un abrir y cerrar de ojos, todo a decir del régimen, obligados por culpa de la guerra económica que mantiene el binomio: Trump- Borges, la verdad que ante eso ya aquí perdimos la capacidad de asombro y se hace realidad la máxima “siempre se puede estar peor”, así que ni hablar!

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Lo cierto es que en el Gobierno están conscientes que nos hundiremos juntos y que para allá vamos, de modo que estamos cerca, por lo que les recuerdo que las reservas extranjeras de Venezuela están ya en apenas 9.900 millones de dólares, el nivel más bajo desde 1995 y que la deuda que ha contraído el país, resulta  impagable. De modo que con o sin ANC, el gobierno de Maduro debe más dinero del que tiene, todo lo cual seguramente acabara con el régimen más temprano que tarde, si no acaba con los venezolanos antes, porque estas medidas traerán consigo más miseria y necesidad y con ello, más inseguridad, sin lugar a dudas.

La verdad es que en estas condiciones ayudar a otros, cuando la casa está a puntos de desplomarse es imperdonable. Nicolás continúa en un proceso de avance hacia la destrucción del país, adoptando medidas económicas que generaran más desabastecimiento e inflación, una sin precedentes en nuestra historia y me atrevería a decir que hasta en la historia de la humanidad. No es cierto que de la Constituyente haya resultado un país más pacífico y que esta ayudará a revivir la economía, la cual está fuera de control por donde lo mires. Las sanciones del gobierno de Trump a Venezuela no las quiere nadie, pero los venezolanos aunque afligidos, estamos dispuestos a asumir sus consecuencias, ya que entendemos que la única manera de salir de la crisis, es saliendo del gobierno.

En conclusión, en nuestra Venezuela tenemos nuestro propio y muy particular huracán, uno que tiene 19 años y que progresivamente ha venido acabando con todo a su paso, de manera que arrasa y destruye: Nicolás, una tormenta interminable. Mientras en el panorama mundial, la naturaleza, causa estragos, recoge la furia, la violencia y la ira de la humanidad y la devuelve; nosotros aquí en el orden que  necesitamos catástrofes para abrir los ojos, vemos lo que ocurre a distancia, los desastres naturales, huracanes y terremotos, que estremecen y mueven los cimientos más profundos de la tierra. Solo espero muevan las almas también y sepamos escuchar ese grito feroz, un llamado de atención a la conciencia del ser humano y que a través de una profunda reflexión que nos llegue al corazón, despertemos y reaccionemos a tiempo, para de esta manera, generar el cambio a lo interno del que tanto les he hablado y logremos ser luz, porque para lograr las verdaderas transformaciones en el país, debemos primero todos y cada uno, cambiar por dentro, ayudar a otros, ser más empáticos, mas compasivos, generosos y que el amor prevalezca entre nosotros.

MARIA AUXILIADORA DUBUC

@mauxi1


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