¡Cuidado! Podrías estar sufriendo de onicofagia

comerte-las-uñasUsted puede padecer de onicofagia severa. Se trata de un mal que aparece a temprana edad, no diferencia género y, además de ocasionar daños físicos, también afecta nuestro entorno social. No se asuste, pero sin darse cuenta, en estos momentos mientras lee este artículo podría, incluso, estar desarrollando esta fea patología. 

Sí, estimado lector, sin percatarse y de manera automática usted pudo haber dirigido uno de sus dedos a su  boca para que, de manera compulsiva, sus dientes arranquen su uña en partes. Se las muerde una y otra vez, e incluso no para hasta sentir que se provocó una herida.

Esta acción (comerse las uñas) más que una enfermedad es un mal hábito. Se le denomina onicofagia, y según los especialistas se trata de una especie de automutilación inconsciente que se genera ante fuertes situaciones de estrés o ansiedad.

Para la doctora Janeth Oliveros Domínguez, directora del Centro Psicoterapéutico del Perú, la conducta de comerse las uñas se inicia desde los 3 a 5 años y se acrecienta, si no es tratada a tiempo, con los años.

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“No solo se trata de morderse o comerse las uñas, también ocurre que se jalan los padrastros (pellejitos al lado de la uña), esto como una expresión de incomodidad, nerviosismo o tensión. En la adolescencia, los jovencitos enfrentan momentos difíciles en la escuela, el hogar o con su grupo de amigos, desarrollando sin saber un mecanismo de autoagresión que los lleva descargar su ansiedad en sus propios cuerpos”.

Daña la salud física

El problema también se presenta en personas adultas, incluso en profesionales, y para muestra… “un dedo”. Solo basta que se fije en los dedos de sus más cercanos amigos, compañeros o familiares, y al menos uno de ellos mostrará que sus uñas no alcanzan a cubrir, o mejor dicho dejan al descubierto, la punta del dedo.

Oliveros agrega que esta manifestación de tensión puede complicarse con verrugas periungueales y padrastros, con infecciones bacterianas y mucosa oral, así como alteraciones de la estética de los dientes, por abrasión, erosión, astillamiento y otros.

“Los adultos que sufren de onicofagia muestran también una señal de baja autoestima. Se sienten disminuidos, no se quieren a sí mismos, por ello se maltratan o se agreden mordisqueándose las uñas hasta ocasionarse daño en la piel”, explica.

Para superar esta autoagresión primero se debe identificar lo que lleva a caer en esta acción de morderse las uñas: si es cuando estamos angustiados, en medio de un problema, cuando se espera la llegada del microbús, cuando escucha hablar una persona, cuando ve la televisión, cuando trata de concentrarse en un lectura, o cuando sin querer lleva sus dedos a la boca y empieza a mordisquear sus uñas. Eso, dice la doctora, ayudará a dirigir la terapia adecuada para acabar con el problema. 

¿Se origina desde  la niñez?

Algunos estudios realizados sobre este mal hábito señalan que la génesis de la mordedura de uñas, en la mayoría de los afectados, está en un comportamiento que no se extinguió convenientemente en su momento a los dos o tres años, cuando el niño se chupaba el dedo.

La onicofagia, del griego onyx (uña ) y phagein (comer), se define como una costumbre de “comerse o roerse” las uñas con los dientes, lo que puede provocar heridas en los dedos y en las encías, y hasta desarrollar infecciones.

Representa a veces una costumbre viciosa contraída desde pequeño y en otras ocasiones es sintomática de una afección neuropática.

[Fuente]

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