Síndrome X, la verdadera fuente de la juventud

Richard Walker es un médico que se ha dedicado dese sus años de juventud a tratar de encontrar la forma en que las personas puedan detener el proceso de envejecimiento. Tiene en sus manos, una de las investigaciones más prometedoras con las que ha contado el universo de la medicina, el caso de cuatro niñas que no están envejeciendo, tienen una edad entre los 10 y los 20 años, pero sus cuerpos y su mente no tienen la misma edad que deberían aparentar.

Richard Walker, quien dirige a un grupo de investigadores de la Universidad de Duke, formó un equipo que actualmente estudian el caso de cuatro niñas que cayeron fortuitamente en las manos de un doctor que desde el principio de su carrera cuando tenía 20 años decidió que iba a curar la vejez.

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Creador del libro ¿Por qué envejecemos? Walker está buscando la respuesta a esa pregunta que ha recorrido la mente de todas las personas que han existido. Comenzó su carrera investigando los órganos que por excelencia envejecen en la mujer, los ovarios, que pase lo que pase caen en las garras de la menopausia.

Revisando lo que sabe y no sobre el envejecimiento, se dio cuenta que tal como lo plantean los médicos, el envejecimiento se refiere a un proceso en el cual la acumulación de daños en nuestras células durante toda la vida, provoca un deterioro en los tejidos y los órganos, lo que se traduce en la imagen de una persona de edad avanzada que todos conocemos.

Es ahí donde surgen las preguntas que todo el mundo se hace, si nuestro cuerpo es una maquinaria perfecta ¿por qué envejecemos? Los científicos aseguran que envejecer es provocado por la descomposición de muchos sistemas al mismo tiempo, lo que provoca que las células se traten de ajustarse al proceso, por lo cual nuestra piel, nuestros órganos se convierten en algo distinto, esto según información del portal abc.es

Pero qué pasa si es al revés, si los daños son causados como consecuencia del envejecimiento, pero no como causa. Tal vez ahí esté el error de los científicos, estar observándolo en sentido contrario. Así lo señala el portal bbc.co.uk,

Marcianosmx.com menciones que mientras veía la televisión, Walker miró el caso de una chica llamada Brooke Greenberg que tenía 12 años, pero pesaba seis kilos y medía 69 centímetros. Los médicos no sabían qué pasaba y sospecharon que era una mutación genética. Nació prematura y  con muchos defectos congénitos, pero nadie sabía que pasaba.

Walker comenzó a investigar su caso, luego llegaron el de Gabrielle  Williams, la niña que con nueve años parece una recién nacida.

Así, el médico comenzó a estudiar los genomas de ambas, y llegó a la conclusión de que no es problema hereditario; aunado a Brooke y Gaby llegaron dos casos más, las cuatro son niñas y los estudios no parecen aún dar resultados, sólo se habla de que no envejecerán y que sus daños celulares no existen aún.

Brooke murió el 24 de octubre de 2013 con 20 años, y Richard que con 74 años no ha descubierto la fuente de la juventud, no cesa en esfuerzos, si su hipótesis es correcta, ¿quién sabe? Algún día podría ayudar a prevenir las enfermedades y prolongar moderadamente la vida de millones de personas.

Walker escribe en su libro: “Me siento un poco como Moisés, quien, después de vagar por el desierto durante casi toda su vida, pudo contemplar la Tierra Prometida, pero no se le permitió la entrada a ella”.

Fuente [De10.com.mx]

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