¡Inténtalo por favor! 4 buenas razones para que dejes de ser descortés

Todo empieza desde niños, nuestros padres se matan repitiéndonos una y otra vez lo amables y ‘educados’ que debemos ser con ellos y con todas las personas que nos rodean. Uyy si te olvidas alguna de las palabras ‘mágicas’: “gracias”, “por favor” y “permiso”, la mirada de tus viejos lo dice todo.

Pero en el colegio vamos aprendiendo una que otra ‘jerga’ que vamos incluyendo en nuestro léxico, lo que nos va alejando de las palabras ‘bonitas’ y en la universidad para que te cuento, seguramente ya lo sabes o muy pronto lo sabrás.

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Si das gracias, dices por favor o pides permiso te pueden tildar incluso de ‘monse’. Muchos adoptan la pose del más ‘cool’ porque no hacen cola y son ‘recontra’ vivazos o porque no son capaces de ceder el asiento a una persona adulta. ¿No te gustaría que le cedan el asiento a tu viejito o a tu viejita?

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Aquí hay cuatro razones que te pueden replantear el hecho de seguir siendo grosero:

1. No es muy maduro

No tienes que tener 30 años a más para recién ahí empezar a practicar la amabilidad con los demás, un poco de cortesía no te va hacer daño, al contrario, la amabilidad abre corazones.

Ahora, la edad no te da la madurez, hay personas de 30, 40 años que conozco y que no tienen ninguna consideración por los demás e imagino que por eso tal vez has escuchado, “ese pata tiene todo los años del mundo, pero sigue siendo un inmaduro”.

La cortesía no te hará menos ‘cool’, es parte básica de la comunicación con los demás.

2. No es muy atractivo

Una persona que practica la descortesía puede resultar desagradable y nada atractiva. Tienen una especie de mala vibra que ahuyenta personas. No entiendo porqué creen que las personas tienen que aguantar sus malos tratos.

3. Puedes herir a los demás

Hay personas que no tienen aguante y que incluso te hacen el pare de arranque porque no tienen por qué aceptar la descortesía, pero hay otras muy sensibles a los que puedes lastimar. De hecho que sabes de lo que estoy hablando, alguna vez notaste la diferencia entre el trato de una persona muy amable y una bastante grosera.

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4. No es necesario

Que necesidad de ir por el mundo tratando mal a las personas. Tampoco se trata de que sonrías todo el tiempo, todos tenemos problemas todos los días, pero no tienes por qué pasar dando codazos en el bus, poniendo mala cara por todo, eso además de todo envejece. Tu cara cuando seas [email protected] tendrán las marcas de un/una amargado/a.

No tienes que asistir a todas las reuniones que te inviten, pero puedes tener la cortesía de avisar que no irás o que llegarás tarde.

5. Te cierra puertas

Si la amabilidad te abre puertas, es obvio que la descortesía te la va a cerrar. Aunque no te lo digan en tu cara pelada, créeme, a tus espaldas comentan que eres una persona poco agradable y evitarán incluirte en reuniones e incluso convocarte para algún trabajo o proyecto. Todo porque simplemente no te da la gana de tratar a las personas con consideración, como realmente se lo merecen, a absolutamente todos, sí a todos.

Nadie es más ni mejor que nadie. Todos se merecen recibir un trato cordial, incluso el descortés. Dicen que las personas más difíciles de amar, son las que más amor necesitan, de repente sí, estás pasando por una etapa difícil o has tenido una vida complicada o que se yo, pero los demás no tienen la culpa de eso y si lo tienen, no es justificación para andar por el mundo atropellando a los demás.

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Solo prueba un día, un solo día y sal a la calle con la mente en positivo, con la decisión de ser amable, aún cuando alguien te trate mal (igual que tú lo hacías con los demás), verás la diferencia.

Fuente [Espacio360.com]

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