Estas son las consecuencias de la adicción a los juegos en el móvil

La adicción a los teléfonos celulares adquiere, conforme pasa el tiempo, nuevas formas y avanza en los distintos planos de la vida de las personas. Se han hecho cientos de publicaciones y estudios al respecto. Así, por la calle vemos que se maneja sin prestar atención al tránsito y en cambio sí lo hacemos con nuestra pantalla de celular. Lo mismo ocurre con los peatones; muchas veces, hay que esquivar a aquellos distraídos que miran fijo hacia su teléfono y atropellan a cuanto transeúnte viene de frente.

Pero ahora a estas situaciones se le suma una que se da en el ámbito privado y está relacionada con los videojuegos. El siguiente caso ayudará a comprender mejor la situación. En un cumpleaños, todos miran fijo sus pantallas del celular porque no pueden despegar sus ojos del Candy Crush -un juego de inteligencia, la evolución del Tateti-, nadie socializa y nadie escucha a los pocos que no tienen Smartphones.

juegos movil

Y algo similar ocurre a la hora del almuerzo, cuando nos vamos a dormir o en cualquier otra situación donde hay dos o más individuos involucrados.

Evidentemente, una imagen que no se corresponde a la de años atrás, cuando no había teléfonos celulares y los videojuegos solo eran patrimonio de consolas y computadoras.

Deby (18) cuenta que es habitual recibir un reto por estar pendiente del celular. “Me ha pasado de perderme cosas por quedarme jugando y hasta me he peleado con mi novio por este motivo.

De todas maneras, los dos somos muy colgados -mientras miran el celular dejan de estar pendientes de los demás- y no le damos ‘bolilla’ a las cosas”, dice casi con inocencia esta mendocina y destaca que, en esos momentos, lo único que querés es pasar de nivel. “La gente te habla, te habla, te habla y a vos no te importa”, agrega.

Los “jueguitos” que están de moda y que, por lo tanto, se quedan con las horas de diversión de muchos mendocinos son el Angry birds, Tetris, Reto de cartas mágicas y Plants vs. Zombies, entre muchos otros.

Para el psicólogo social Hugo Fiorens hay dos grupos diferenciados a los que afecta esta práctica: “Por un lado, creo que en el caso de los videojuegos para adultos es como un entretenimiento que, eventualmente, lo puede aislar de la realidad. Lo malo ocurre en los jóvenes ya que esta adicción afecta las relaciones de pareja. Si es unilateral genera conflictos, algunos muy graves”.

Para observar esta realidad, por ejemplo, basta con colocar en el buscador de Facebook “adictos a los juegos (o a los video juegos)”. Aquí la lista es interminable. Lo mismo ocurre cuando se busca por un juego en particular.

Quizá, uno de los casos que más repercusión tuvo a nivel mundial respecto de la adicción a los juegos con el celular fue el del senador y ex candidato a presidente John McCain a quien agarró in fraganti una fotógrafa del Washington Post jugando al poker mientras se debatía el ataque a Siria por parte de los Estados Unidos.

Principales consecuencias
Para el psicólogo cognitivo Daniel Versini las principales consecuencias de esta adicción es la pérdida de las habilidades sociales por el menor contacto cara a cara. “Toda aquella comunicación que está mediada por la tecnología lo provoca. Y, paradójicamente, en vez de habernos acercado, nos han alejado”, indica.

El especialista agregó además que en el contacto cara a cara hay mensajes analógicos que no están en la tecnología y que por ello se pierde la emocionalidad, la calidez y queda todo dentro de un universo digital carente de emociones.

En la búsqueda de pareja, según el psicólogo, la adicción al celular hace que se genere inseguridad porque aunque una persona se anime a decir frente al aparato muchas cosas, es mucho más difícil cuando lo hace cara a cara.

“Es cuando surge la vergüenza y las inhibiciones. Cuando las personas se están mirando requieren ciertas habilidades, como el coraje, que están replegadas al estar acostumbrados al celular”, detalló Versini.

Aludiendo específicamente al mundo de los celulares, el psicólogo aseguró que generan una serie de satisfacciones que aumentan por los sonidos y los colores, incrementando los estímulos para el cerebro.

“Esto está bien mientras no haya exceso, donde haya una estimulación normal y moderada porque se generan habilidades congnitivas, de atención y percepción. Pero en exceso pueden provocar ansiedad, dependencia y encubrimiento emocional”, aclaró.

Respecto de las consultas, el experto señaló que en general no las hay directamente relacionadas con este tema, porque el contexto social favorece estas prácticas ya que no las ve inadecuadas.

“Muchas veces consultan cuando lo que hacen resulta desadaptativo al contexto y de alguna manera la gente toma conciencia de que es un problema, pero son escasas las veces que se movilizan por esto porque no lo ven como una actividad perturbadora”, agregó.

Fuente [Losandes.com.ar]

Contenido Relacionado