Técnicas para mejorar la asertividad y tomar mejores decisiones

Quizás el significado más cercano para entender el término de “asertividad” es ese estado de tranquilidad y entendimiento de nuestro entorno sin caer en la indolencia o la agresividad como forma de expresar cada sentimiento. La asertividad se prefigura como el poder del ser humano de hacer valer sus derechos sin necesidad de burlar cualquier ley, o tergiversar los deberes, pero de una forma contundente sin la opresión de pensamientos de terceras personas.

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Ser asertivo no se debe ligar a la astucia ciudadana, al contrario, es la inteligencia emocional de cada persona para convertir una situación particular en el éxito esperado. La acción se aplica en cualquier plano de la vida. Pero la asertividad no es un don heredado, o aquel beneficio que sólo un grupo puede tener, la asertividad depende de cada quien, y su estímulo es inherente a la forma en que tomamos nuestras decisiones.

Para mejorar la asertividad podemos poner en práctica algunas técnicas, sin embargo, las mismas no tendrán efecto si no se entiende que la determinación es la clave para desarrollar una conducta personal plantada en los intereses propios para alcanzar las metas soñadas. En ese contexto, te ofrecemos algunos consejos para movernos con mayor asertividad:

Evaluar el ambiente que rodea cualquier aspecto donde tengamos que intervenir es lo más expedito en nuestro proceso de tomas de decisiones. Verificar los pros y contras de cada punto, y así formar una lógica clara.

Ser un propulsor de buenas ideas comienza por la ganancia de seguridad en nosotros mismos, y ello se construye paso a paso, entendiendo los derechos que tenemos. Por ejemplo, al comprar cualquier objeto si éste no es lo que requeríamos, es necesario hacer saber nuestra postura de forma respetuosa y contundente, pero no aceptarlo si no nos satisface; con estas pequeñas prácticas iremos adquiriendo mayor confianza.

Decir no a alguna solicitud si la misma no pude ser atendida a cabalidad, no es sinónimo de desprecio, o actuar de manera egoísta, al contrario, dejamos ver nuestra responsabilidad al explicar que se escapa de nuestras manos esa petición. También se aplica a aquellos ofrecimientos que no se enmarcan dentro de nuestros gustos.

Expresar nuestros sentimientos e inquietudes es una manera de fomentar una personalidad más directa para que el entorno comprenda nuestras exigencias sin caer en ofensas.

Siempre es bueno hacer una lista de nuestros gustos y aquellas cosas que nos incomodan, y de esta forma establecer porqué actuamos de una manera u otra en cualquier situación, con el fin de mejorar desavenencias a futuro.

Siempre hay que mantener la calma, sobre todo donde las adversidades son el orden del día; caer en la ofensiva empeora las soluciones que se demandan.

Hay que elegir el mejor escenario para hallar las respuestas y el logro que perseguimos. No en todas las áreas podemos ser firmes.

La asertividad también se construye bajo la constancia; ser persistente cobra la eficacia necesaria para atender cada campo.

La positividad siempre es el mejor estado para tomar las mejores decisiones en la vida, buscando en cada momento los puntos fundamentales que denoten los beneficios, y no los obstáculos.

La asertividad mezcla el olfato del raciocinio con el ímpetu del corazón, dos vías que siempre se deben tener en cuenta al momento de actuar. La espiritualidad también ayuda.

¿Se considera usted una persona asertiva, como la estimula en su vida? Coméntenos…

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