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El Imperio del chanchullo y la anarquia. Payasos electorales; por José Briceño (@josegbricenot)

El Consejo Nacional Electoral venezolano – léase la Corte de las Bufonas del Imperio-, acaba de establecer la fecha para las elecciones Municipales y además llamó a elegir a otro gobernador del Zulia que se arrodille ante la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente (ANC) ya que, como es usual en la dictadura que gobierna al país, el gobernador legítimamente electo fue impedido de asumir el mandato del pueblo ya que no se arrastró ante la indigna ANC. Con esta nueva convocatoria el gobierno pone en jaque a la golpeada unidad y envuelve a la oposición con su ya conocida trampa o viejo truco de vamos a lucir democráticos y luego te doy el palo cochinero.

Desde mi punto de vista ético y moral, sin análisis artificiosos ni doctos, no debemos participar en las elecciones municipales porque ello terminaría de destruir la conciencia ciudadana y sería un punto más para la legitimación de un gobierno constituyente que por su enmarañada puesta en marcha, derogó la constitución de 1999 -de la cual soy firmante- y todas sus instituciones democráticas, al mejor estilo cubano.

Sin ir tan lejos, el pasado 30 de julio fuimos testigos de un fraude electoral cometido por el régimen contra sus propios seguidores. En ese evento electoral se elegían los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente, evento en el que solo participaron los seguidores del gobierno y aún así hicieron trampa para que los resultados favorecieran a los más serviles aspirantes. Así lo denunció ante la comunidad internacional, Smartmatic (empresa que brinda asistencia técnica al Consejo Nacional Electoral desde el año 2004) quien asegura que millones de votos fueron manipulados para cuadrar los resultados más convenientes al régimen y alertó que el proceso no podía ser auditado por lo que no había garantías de resultados confiables en caso de participar en proceso electoral regional. A pesar de ello, algunos de los partidos que integraban la Mesa de la Unidad Democrática, insistieron en participar confiados en que el gobierno podría guardar un mínimo de conciencia política. Gran fraude este que ha sumado un atropello más ante las arcas de denuncias que la comunidad democrática internacional tiene para defendernos de estos vagabundos.

¿Pero qué conciencia política puede tener un gobierno delincuente? Ninguna y así quedó demostrado una vez más. La única intención de las elecciones regionales era lavar la cara de la ANC y legitimarla frente al mundo que ya venía decidido a tomar medidas contra el narcogobierno de Maduro y sus secuaces. Comenzaron convocando un proceso electoral sin cronograma ni reglas claras en el que el derecho de elegir, conocer la oferta electoral y ser elegido no estaban garantizados. Las postulaciones por iniciativa propia se hacían imposibles de alcanzar y gran parte de los partidos políticos fueron ilegalizados. Tampoco aceptaron la sustitución de candidatos llevando confusión y desconfianza en los electores.

Tal como ocurrió en la ANC, los resultados electorales fueron manipulados y no reflejaron ni con mucho la voluntad popular. Se lograron 5 gobernaciones y, una vez más, le dieron la espalda a la voluntad popular inventando la ilegal y humillante juramentación de los recién electos gobernadores ante la Constituyente so pena de no poder ejercer el cargo que por mandato soberano el pueblo les había dado.

Vergonzosamente 4 de esos 5 gobernadores se plegaron al chantaje y tumbaron en 5 minutos, los 4 meses de lucha intestina que dejaron más de 140 muertos y centenares de detenidos, torturados y desaparecidos, derrumbando el posicionamiento internacional de la oposición venezolana. Afortunadamente, solo cayó la imagen de cierto grupo de dirigentes políticos de oposición porque el mundo está absolutamente seguro del peligro que constituye el narcogobierno venezolano para Venezuela y el resto de la comunidad internacional. Fue este un fraude inmenso que por cierto solo se molestaron en denunciar dos gobernadores electos (Juan Pablo Guanipa y Andrés Velásquez), ya que al parecer los demás pasaron a ser de la corte de bufones del régimen y dejaron las validaciones de votos, los controles posteriores de lado para no molestar a los emperadores del narcotráfico y no ser inhabilitados. La historia de Venezuela que estos vándalos escriben está llena de odio, venganza, dolor, sangre sin asumir lo que ha sido su responsabilidad y no de logros y progreso como lo merecen nuestros hijos.

Frente al robado “éxito” del narcorregimen, nos vuelven a tender la amañada propuesta electoral ofreciéndonos la muerte o el homicidio. Si vas a elecciones y ganas, habrás de arrodillarte ante la ilegítima Constituyente y si no vas a elecciones, simplemente ponemos al representante local del régimen.

Sinceramente creo que no podemos ceder a los chantajes y en ese sentido, aplaudo la heroica posición del gobernador electo del estado Zulia que desenmascaró la jugada antidemocrática del gobierno que ahora pretenden repetir con la elección de Alcaldes prevista para el 10 de Diciembre. No tengo la menor duda que la intención del gobierno no es democrática porque además, las elecciones son parciales porque no se ha llamado a la elección del poder legislativo estadal y municipal (legisladores y concejales) cuyos periodos también están vencidos o por vencerse. Ni malandro tiene palabra ni dictador respeta elecciones. En este sentido, los pronunciamientos de la iglesia católica y de la Organización de Estados Americanos (OEA) en contra de la participación en el evento electoral, son elocuentes aunque muchos candidatos presuntamente creyentes hacen oídos sordos y prefieren seguir la jugada de los delincuentes.

Estoy sumamente sacudido con la situación a la que ha llegado la acción política en Venezuela, mi raciocinio no me da para comprender cómo puede haber venezolanos que se presten a estas alturas a participar en las elecciones municipales, sabiendo que ventajismo y manipulación dolosa de los resultados y peor aún, que después lo que les espera es aceptar y reconocer a un gobierno que no les va a dejar cumplir el mandato popular. A los gobernadores recién electos después de juramentados les nombraron unos supuestos “protectores de los estados” con presupuesto paralelo, les arrebataron las policías regionales, los peajes, las autopistas y muchas de sus competencias naturales, dejando las gobernaciones como cascarones vacíos.

Lejos de ser un traidor, estimo patriótico y necesario no prestarse para este show electoral. Es momento de decisiones coherentes. La lucha es por la democracia y no es cierto que las elecciones sean garantía de ella, es decir, que para que pueda hablarse de un sistema democrático es necesario que existan cinco elementos fundamentales: 1) El respeto de los derechos y las libertades de sus ciudadanos, 2) La presencia de un sistema judicial independiente, 3) La separación entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, 4) La presencia de fuentes de información plurales y contrastables y 5) La celebración de elecciones competitivas, periódicas y justas con sufragio universal con posibilidad real de desplazar a los que ostentan el poder; y eso, desgraciadamente, no está garantizado en Venezuela. Lamentablemente, en Venezuela la posibilidad de salir de este pervertido régimen trasciende lo electoral. Es el camino ya pisado por Cuba y Nicaragua, países comunistas en donde las elecciones son una payasada para cambiar de silla a unos y otros.

Sobre este particular, es oportuno citar al profesor de Ciencias Políticas en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (México) Andrea Schedler quien brillantemente dice: “Los regímenes autoritarios electorales ni practican la democracia ni recurren regularmente a la represión abierta. Organizan elecciones periódicas y de este modo tratan de conseguir, cuando menos, cierta apariencia de legitimidad democrática, con la esperanza de satisfacer tanto a los actores externos como a los internos. Al mismo tiempo, su sueño es cosechar los frutos de la legitimidad electoral sin correr los riesgos de la incertidumbre democrática. Buscando un equilibrio entre el control electoral y la credibilidad electoral, se sitúan en una zona nebulosa de ambivalencia estructural”.

Hay suficientes argumentos teóricos y fácticos que respaldan mi tesis y quisiera que los evaluaran mis lectores pero sobre todo, los candidatos que pretenden hacerle oposición al régimen, porque pareciera que les ha pegado tanto la crisis y la dieta de Maduro que el hambre no les deja ver con claridad el verdadero interés de la patria. Aunque también es posible que el narcogobierno haya ofrecido las prebendas de la droga a algunos de ellos. Espero que no, porque malandro no tiene palabra y nada de lo que ofrece el gobierno lo cumple a menos de que saque ventaja de ello. Reitero lo dicho en múltiples oportunidades que apoyo cualquier salida bien sea insurreccional, militar o intervención de gobiernos defensores de la democracia en el mundo para devolverle a nuestro país la libertad y la democracia.

Clamando por la sensatez y confiando en que los intentos de la Comunidad Internacional tengan un resultado liberador para mi tierra, sigo desde mi particular cárcel del exilio, dando la pelea con lo único que me queda MI PLUMA y MI PALABRA.

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José Gregorio Briceño Torrealba

“El Gato” Briceño

Twitter: @josegbricenot


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