España e Italia suman la mitad del empleo perdido en Europa por la crisis del covid-19

La pandemia del coronavirus se ha cebado especialmente con los países del sur de Europa. Ellos son, también, quienes están sufriendo la crisis económica más severa. Sin embargo, aunque el coronavirus sea el causante de la crisis, la magnitud de la caída de países como España, Italia, Portugal o Grecia responde a su estructura productiva y no tanto a la expansión del virus. Así lo muestran los datos de contabilidad nacional publicados por Eurostat, que desgranan la realidad económica de los países del continente. Así lo reseña ElConfidencial.com:

Sad fired asian businessman sitting outside room after being dismissed concept of business failure and unemployment problem due to the global impact of COVID-19.

España e Italia suman casi la mitad del empleo perdido en el primer trimestre del año como consecuencia de la pandemia. El impacto temprano del virus y las grandes vulnerabilidades de sus economías explican la magnitud de la caída. Estos datos están corregidos del ‘efecto ERTE’, ya que solo tienen en cuenta las horas efectivamente trabajadas, al contrario que los datos de las encuestas de población activa y los datos de afiliación y paro registrado, que contabilizan a las personas afectadas por ERTE como trabajadores. Por ejemplo, Italia está comunicando a Eurostat que su tasa de paro se está reduciendo abruptamente en los últimos meses, pero el motivo es que se ha extendido la protección laboral a trabajadores con el contrato suspendido. Al contabilizar solo las horas trabajadas, se elimina este efecto distorsionador.

Los datos de contabilidad nacional de horas trabajadas solo computan el tiempo efectivo de actividad, lo que sirve para corregir este efecto. Los datos de Eurostat son contundentes: España perdió en el primer trimestre del año el 5% del tiempo de trabajo respecto al cuarto trimestre de 2019. Se trata del segundo peor dato de toda la eurozona, solo mejor que en Grecia, país que también está sufriendo gravemente la crisis a pesar de su éxito en la contención de la pandemia.

La pérdida de horas de trabajo en España es significativamente superior a la de Italia, que registró una caída del 4,4%. Es importante tener en cuenta que hasta el mes de marzo, la creación de empleo en España era muy superior a la de Italia, lo que significa que el impacto del coronavirus sobre la actividad fue superior en España.

Los dos países del sur suman el 46% de todo el empleo perdido en la eurozona. Un dato inequívoco que muestra la magnitud de la crisis que están sufriendo estos dos países en comparación con el resto del continente. Si se suman, además, los datos de Grecia, entre los tres países acumulan el 52% del empleo perdido en el primer trimestre del año, a pesar de que aglutinan al 34% del trabajo de la eurozona.

Una vez más, los países del sur del continente vuelven a situarse en el vagón de cola del euro. El impacto en los diferentes sectores es un buen espejo de la realidad económica de ambos países y explica por qué el impacto de la crisis no está siendo homogéneo en todos los países. Está por ver cuáles son los datos del segundo trimestre del año, meses en los que se concentra la principal destrucción de PIB y de empleo, cifras que no se conocerán hasta el mes de septiembre. En cualquier caso, el resto de indicadores de alta frecuencia también apunta a que la crisis está siendo mucho más grave en los países del sur de Europa, como ha señalado la OCDE en su último informe de previsiones económicas. El organismo estima que la caída del PIB de España desde el inicio de la crisis alcanza ya el 23%.

España e Italia suman nada menos que el 56% del empleo perdido en la industria manufacturera. Sus economías están muy centradas en el ensamblaje de productos intermedios, en especial de bienes de consumo duradero, lo que hace que su valor añadido sea más bajo y tenga mayor dependencia de las oscilaciones de la demanda. En España, el mejor ejemplo está en la industria del automóvil, que ha estado paralizada durante toda la cuarentena. Esto explica que aunque los dos países sumen el 30% del empleo en la industria manufacturera, sean responsables del 55% de la destrucción de empleo en el sector.

Una situación similar ocurre con los servicios de menor valor añadido: hostelería, comercio y transporte, ya que España e Italia suman juntas el 51% del empleo perdido. Y en la construcción acumulan el 53% de la destrucción de empleo. Por el contrario, en los servicios de alto valor añadido, de las TIC, España no solo no destruyó empleo en el primer trimestre sino que creó un 1,3%. El problema es que la implantación de estas actividades es menor en España e Italia, lo que hace que sus economías sean más vulnerables.

[Fuente: ElConfidencial.com]

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