Bolivia es el único país en el mundo donde el trabajo infantil es legal

Bolivia es hoy el único país del mundo donde a los niños a partir de los 10 años se les permite trabajar legalmente. El trabajo infantil en esta nación es una realidad que tiene múltiples causas, siendo las más importantes la pobreza y la miseria, que en sí mismas son un fenómeno complejo, ya que los menores se ven obligados a laborar para tener una mejor calidad de vida. Se ponen así en una situación de ilegalidad, que a su vez también es una violación de sus derechos.

En noviembre, mes en el que se celebra el Día Universal del Niño y los Derechos Infantiles, se cumplen 80 días de haber entrado en vigencia una actualización del código de menores que ha confrontado a Bolivia con el resto del mundo.

niño trabajador

Iván es un niño que trabaja en la mina de Cerro Rico en Potosí.

Consciente de no poder erradicar a corto plazo la situación, y en busca de dar protección, el Estado realizó una actualización del Código Niño, Niña y Adolescente, que plantea que las defensorías de la Niñez y Adolescencia pueden dar permiso especial a menores desde los 10 años para trabajar.

El código contemplaba que desde los 14 era legal hacerlo.

Según el texto, los trabajos no deben perjudicar su derecho a la educación, ser peligrosos, atentatorios a su dignidad y desarrollo integral. Parte del proceso de autorización al trabajo consiste en un estudio psicosocial de la realidad del menor para saber si realmente tiene necesidad de trabajar. “La idea no es que aumente la cifra de niños que trabajan, sino brindar protección que antes no tenían”, le dijo a EL TIEMPO Yuri Callisaya, especialista en erradicación progresiva del trabajo infantil del Ministerio de Trabajo de Bolivia.

“Los menores trabajadores se ven inmersos en un mundo adulto para el cual no están ni física ni psicológicamente preparados. Sin embargo, para muchos es una realidad inevitable”, señaló la coordinadora nacional de Protección, Gobernanza y Derechos de la Niñez de la ONG Save the Children en Bolivia, Viviana Farfán Andrade.

De 10 a 14 años de edad pueden trabajar por cuenta propia, siempre y cuando demuestren estar bajo una condición de necesidad imperiosa; y de 12 a 14 años, bajo el amparo de un empleador.

Una de las historias que el representante de Unicef en Bolivia, Marco Luigi Corsi, compartió con este diario es la de Agustín Leandro, de 13 años, cuya vida gira en torno a la minería desde los 9. Vive en una choza a la entrada de un pozo minero en la famosa Cerro Rico (una de las más peligrosas del mundo), en Potosí. A pesar de los esfuerzos de Unicef, el menor no ha dejado de trabajar. La razón: Según él, gana buen dinero en la extracción.

Entre los principales oficios desempeñados por los menores están el de lustrabotas, vendedores de dulces, recicladores, limpia tumbas y trabajos en restaurantes y negocios familiares. Los pagos oscilan entre 20 y 50 bolivianos diarios (de dos a siete dólares).

Henry Apaza, de 15 años, delegado nacional de la Unión de Niños y Adolescentes Trabajadores de Bolivia (Unatsbo), afirmó que la actualización del código favorece la lucha de hace 4 años de este sindicato por acompañamiento legal para los trabajadores menores de 14 años. “Tenemos que trabajar para comprar nuestros libros y uniformes y por nuestro básico sistema de salud, no hay de otra”. También dijo que esta actualización ayuda a la erradicación de la explotación infantil.

Aparte de la preocupación por el riesgo laboral al que se enfrentan muchos menores, también se encuentra el impacto en la escolaridad. Un menor que trabaja es más propenso a descuidar sus estudios debido al poco tiempo disponible y al interés en el dinero.

Lilia Veramendi Martínez, jefe de la Unidad de Derechos Fundamentales del Ministerio de Trabajo, dijo a EL TIEMPO que “una de las medidas del Gobierno para disminuir la deserción escolar es el bono Juancito Pinto, incentivo anual de 200 bolivianos (28 dólares) en efectivo a niños matriculados en el sistema educativo para costos indirectos de la educación pública”.

Cadenas de apoyo

El Estado trabaja en conjunto con entidades como el ministerio de Justicia, de Trabajo y de Educación. “Nosotros apoyamos con asistencia técnica y el conocimiento que tenemos, pero el trabajo lo llevan a cabo principalmente autoridades estatales”, dice Corsi.

Es el caso de Germán: vivía con su familia en una plantación de caña de azúcar con sus cinco hermanos. No asistían a clase porque no había transporte para llegar a la escuela más cercana; pasaban los días cortando caña.

Su vida cambió drásticamente cuando se mudaron a una comunidad con una escuela. Con financiación de Unicef y del Gobierno regional, la comunidad construyó dos escuelas más y nombró cuatro maestros. Germán no dejó de trabajar del todo, pero al menos divide su día entre la escuela y la plantación. Un pequeño logro para un problema que Bolivía está muy lejos de solucionar.

Cifras del trabajo infantil

Según la Defensoría del Pueblo, 850.000 menores trabajan en Bolivia. De estos, el 87 por ciento desempeña oficios considerados peligrosos, como la zafra y la minería, y el 77 por ciento no recibe sueldo porque ayuda a su familia.

El ciclo de vida

Según Unicef, el ciclo de vida está distribuido de la siguiente forma:

1. La primera infancia: niños y niñas entre 0 y 5 años.

2. Infancia: niños entre 6 y 13 años.

3. Adolescencia: jóvenes entre 12 y 18 años.

Trabajo y explotación laboral

Estudiosos del tema diferencian el concepto de explotación laboral, que está relacionado con las peores formas de trabajo de menores, del de trabajo infantil, que no necesariamente se da en un contexto de explotación.

Fuente [Eltiempo.com]

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