Cogito ergo sum: "El Poder entre dos visiones", por @jdsolorzano - LeaNoticias.com

Cogito ergo sum: “El Poder entre dos visiones”, por @jdsolorzano

Jos-Dionisio-SolrzanoLlegar al poder es uno de los grandes dilemas de los políticos, tanto de aquellos que lo ven como herramienta para servir, como para quienes lo perciben como método para servirse, sin embargo ambos se rompen la cabeza pensando y haciendo cosas para llegar a la cúspide, aunque hay un dolor de cabeza peor, ¿Cuál? Veremos a continuación:

Saber  en qué momento dejar el poder.

En ocasiones el debate personal y grupal de abandonar el “coroto”, como decimos en criollo, representa un problema mucho más arduo, difícil y  hasta polémico, que llegar a él.

Y la problemática posee dos aristas diferentes, y tiene mucho que ver con la orientación política de cada quien, es decir, para los demócratas es cotidiano, normal, hasta necesario abandonar las mieles del poder y dejar espacios para otros, es lo sano en este sistema. Por el contrario es un parto muy difícil para los regímenes de raíz más autoritaria y totalitaria.

En este último tópico el debate se agudiza si eres un líder totalitario de derecha o izquierda, y por favor no vengan con el cuento de que las divisiones ideológicas están pasadas de moda, porque siguen tan vigentes como en el primer día y tan necesarios tanto en el primer mundo como en las repúblicas de crecimiento.

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¿Cuál es la diferencia entre los regímenes de derecha o izquierda?, serían muchos y tan infinitos que bastarían tomos y tomos de libros y análisis para enumerarlos todos. El más esencial de todos es que la derecha hace avanzar a los países, económica, social, política y culturalmente, mientras la izquierda hace exactamente lo contrario.

Aunque lo más distinto entre ambos es la forma de abandonar el poder.

Hemos visto durante el siglo XX e inclusive en el XXI, como la derecha es más consciente de su necesidad de salir del gobierno, en ocasiones con el reconocimiento histórico, y como la izquierda se aferra a él a pesar que estén destruyendo sus propias naciones.

Por ejemplo en Venezuela, Marcos Pérez Jiménez, para citarlo de primero a razón de estar en el mes que recordamos su retiro del poder, prefirió abandonar el “coroto”, salir en su avión La Vaca Sagrada para evitar “más derramamiento de sangre”, como él lo afirmase, a pesar de poseer herramientas militares resistirse.

Augusto Pinochet, otro militar de derecha, reconoció un revés electoral que lo sacó el Palacio de La Moneda en Santiago de Chile, traspasándole el poder a la Concertación, plataforma opositora. El mismo Anastasio Somoza (hijo-Tachito)  de Nicaragua había comentado meses antes de su caída su deseo de abandonar el país y “prevenir un desastre mayor”.

Sí, “Tachito” cayó y no se retiró del poder pacíficamente, aunque debemos reconocer, como lo hacen historiadores de su país, que no lo hizo por presiones de su propio partido, de las bases, que lo incitaron para que no abandonase el poder, precipitando así el desastre.

La izquierda por el contrario es menos consciente de su necesidad histórica de dejar el gobierno; los primeros son sabios porque ayudan al país, estos otros son generadores de dolor tanto en la forma como gobiernan como en la manera que se atornillan a él.

Con fuego salieron Salvador Allende y su gestión empobrecedora económica y espiritualmente; a fuego han tenido que caer los sistemas comunistas del mundo, la ex Unión Soviética se derrumbó por presiones calleras y populares, en Salvador fueron Los Contras quienes asestaron los golpes que hicieron caer a Daniel Ortega y a su régimen.

Venezuela está ahorita en un régimen izquierda como el de Ortega, Allende y los soviéticos de esto no le quepan dudas. ¡Reflexionen!

José Dionisio Solórzano / @jdsolorzano

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