“De cumbre en cumbre” Por @GustavoAzocarA - LeaNoticias.com

“De cumbre en cumbre” Por @GustavoAzocarA

“Mientras los presidentes andamos de Cumbre en Cumbre, los pueblos andan de abismo en abismo”. La frase le pertenece a Hugo Chávez Frías, presidente de la República Bolivariana de Venezuela. La pronunció en una Asamblea General de la ONU.

En aquella oportunidad, como en muchas otras, el Jefe de Estado venezolano fustigó la existencia de los organismos internacionales como la ONU y la OEA. Dijo, palabras más, palabras menos, que esas instituciones estaban totalmente desconectados de la realidad, supeditadas al dominio de Estados Unidos y que, por lo tanto, debían ser redimensionadas, o en su defecto, ser borradas del mapa.

Chávez no solamente ha tenido duras y fuertes críticas hacia la ONU. También ha cuestionado el funcionamiento y la operatividad de la OEA, institución que según él, no responde a los intereses latinoamericanos, sino más bien a lo que él llama el imperio de los EEUU.

Para Chávez, ninguno de esos organismos internacionales sirve para nada. Sobre todo cuando desde esos organismos se hacen fuertes críticas a su gobierno y se adoptan decisiones, como las de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ha condenado en al menos un par de oportunidades al gobierno de Hugo Chávez por violaciones a los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

Al igual que lo ha hecho al interior del país, donde ha promovido la creación de una doble institucionalidad, o de una institucionalidad paralela, sustituyendo organismos que no le son afines y dando origen a nuevas organizaciones que acaten y obedezcan sus órdenes, el presidente Hugo Chávez intenta hacer lo mismo en el plano internacional. Su teoría es muy simple: como no puedo controlar la OEA, debo acabar con ella. Y cómo lo hago? Promoviendo la constitución de una nueva organización, en este caso la CELAC, sin la presencia de EEUU y Canadá, donde no podrá entrar la mano interventora del imperio yanqui.

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A mi manera de ver las cosas, la creación de la CELAC, que pareciera ser una muy buena iniciativa para la integración de los pueblos latinoamericanos y caribeños, esconde el temor de Chávez a las sanciones de la OEA y a la aplicación de la Carta Democrática Interamericana. El Presidente venezolano sabe que está en la mira de los organismos internacionales por sus permanentes violaciones al ordenamiento jurídico, por su hostigamiento hacia los sectores democráticos venezolanos y por su empeño antidemocrático de perpetuarse en el poder a cómo de lugar.

Los organismos internacionales han encendido las alarmas sobre todo por la realización el venidero año 2012, de las elecciones presidenciales, las cuales podrían significar el fin de la era Chávez. Las denuncias sobre violaciones a la Constitución por parte del Presidente venezolano y las intempestivas e inconstitucionales reformas a las normas electorales para favorecer las pretensiones reeleccionistas del comandante, tal cual como ocurrió con la reforma de los circuitos electorales que le dieron más escaños al PSUV dentro de la Asamblea Nacional, pese haber sacado menor cantidad de votos que la oposición, mantienen en alerta a toda la comunidad internacional.

Es curioso, y hasta difícil de entender, pero el mismo Presidente que ayer cuestionaba las Cumbres de Jefes de estado por considerar que estas no servían para nada, no solamente no ha dejado de faltar a una sola Cumbre, sino que ahora hasta las organiza y sirve de anfitrión de muchas de ellas. Pareciera ser que para Chávez toda Cumbre es mala, a menos que ésta se realice y se organice en Venezuela.

Según Chávez hay dos tipos de Cumbres: las malas y las buenas. Las primeras son las que se hacen en la ONU y en la OEA, las cuales no sirven absolutamente para nada, sobre todo si se organizan en territorio norteamericano. Las segundas son extraordinarias, sobre todo porque se hacen en Venezuela, donde él es el anfitrión, y puede echarse sus largos y fastidiosos discursos sin que nadie pueda criticarle nada.

Chávez llegó a proponer alguna vez que la sede de la ONU ya no podía seguir funcionando en los Estados Unidos. Según el criterio del jefe de Estado es muy malo que la ONU funcione en tierras del Tio Sam. El argumento que esgrime nuestro Presidente para solicitar que la ONU sea trasladada a otro lugar es muy simple: al estar en territorio norteamericano, los gringos pueden manejar la ONU a su antojo y controlar las importantes decisiones que se adoptan en ese organismo multilateral.

El discurso anticumbre de Chávez es tan solo una excusa. Como también son excusas sus críticas a organismos como la ONU y la OEA. Todo forma parte del mismo plan: impedir que esas organizaciones le apliquen sanciones a su gobierno y lo dejen en ridículo, sobre todo cuando se vea perdido el 7 de octubre de 2012.

Por Gustavo Azocar Alcala / @GustavoAzocarA

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