“El no hay de la revolución” Por José del Carmen Pérez

jos_del_carmenMucha preocupación genera el comentario soez de la gente en los comercios, colas para abastecimiento de alimentos y compras de productos a nivel de todo el país, con ataques verbales extremos, directos a la madre del Presidente Nicolás Maduro, a quien incluso maldicen. Esto ocurrió antes contra Hugo Chávez, pero los improperios devenían de gente opositora al proyecto revolucionario. La situación actual deviene de los mismos chavistas hartos de esta macabra carencia de bienes esenciales para sostener la simple vida cotidiana.

Rabia, frustración, indignación e impotencia siente nuestro pueblo ante la carencia casi siempre absoluta de aceite comestible, harinas, pollos, leches, azúcar, café, panes, pastas, pañales para bebés, niños y adultos; servilletas,detergentes, lavaplatos, champú, desodorantes, cremas para la piel, afeitadoras, jabones de baño, bombillos, pastillas e inyecciones anticonceptivas, retrovirales, tratamientos para la hipertensión, antibióticos, todo tipo de útiles escolares a pesar de la Feria Escolar, zapatos y ropa de vestir, teléfonos, tarjetas para recargas de saldos telefónicos, cauchos para automóviles, acumuladores o baterías, aceite semi sintético para automotores, bujías, repuestos en general, cemento, cabillas y otros materiales para la construcción, electrodomésticos en general, calculadoras computadoras, impresoras y demás equipos de oficina, entre otras indispensables herramientas para el desarrollo y el trabajo en el país. La lista del no hay parece infinita. Una calamidad.
Se suma a este enorme descalabro de la economía del país la ineficiencia de nuestros gobernadores y demás combos de la política, quienes se han enriquecido descaradamente y lo siguen haciendo. Algunos surten a sus familiares con los productos de Mi Casa Bien Equipada, los cuales compran al contado para recibirlos de inmediato y adquieren los vehículos chinos del plan Venezuela Automotriz también al contado. En este juego corrupto de los privilegios meten sus manos los descarados militares. Basta ser un primo de un ministro o un funcionario ligado al alto gobierno y se consigue todo, mis hermanos compatriotas. Pero nosotros, los chavistas de a pie, los que aún nos ponemos las franelas rojas para hacer bulto, debemos barrer calles como miserables a la sombra de una alcaldesa corrupta y un alcalde corrupto con la esperanza de que un día nos asignen un vehículo barato y nos beneficien con una lavadora, una nevera, un aire o una concina en algún operativo de postín. Esto se convirtió ya en una humillación social.Una aberración de la politiquería.

Quienes somos de doctrina idealista de izquierda con un sentido profundo de la ética del compromiso no podemos avalar estas desproporciones. Nuestro Comandante Eterno propugnó la utopía de la máxima felicidad posible para el pueblo bajo el presupuesto del maestro Simón Rodríguez pero hemos caído en un limbo estatal, gobiernero, de la carencia más atroz. Esto recuerda aquel estudio semiótico de Luis Britto García acerca del discurso político de la década de los ochenta, cuando los políticos de turno (Eduardo Fernández, Lusinchi, Piñerúa Ordaz, Luis Herrera, Morales Bello, etcétera) conquistaban los más altos curules basados en un vago, insulso, mediocre y pobre discurso electorero basado en la doctrina de la carencia y la hipocresía. Sirva de ejemplo esta parodia: “Compañero, hermanos, en este país NO HAY empleo, NO HAY seguridad, NO HAY justicia, NO HAY moral y NO HAY nada”… Copeyanos y adecos aplicaban la misma técnica. Y vaya ironía la de esa época puntofijista con la realidad actual de nuestra revolución. Sólo que la carencia no está ahora en el discurso político sino la realidad más cruda.
Este triste cuadro se atribuye a varias guerras. Guerra económica, guerra de precios justos, guerra contra el acaparamiento, guerra contra los acaparadores, guerra mediática, guerra contra los corruptos, guerra contra la ineficiencia, guerra contra el contrabando, guerra contra el bachaqueo y guerra contra las guerras. Pura paja, compatriotas. Varios intelectuales y amigos chavistas que no le jalamos las pelotas a quienes nos gobiernan desde las cúpulas del Psuv y demás mafias del gobierno son tajantes en sus señalamientos: “Esta vaina se está derrumbando poeta. Estamos judíos. Esta revolución va palo abajo”. Ahí les dejo esas perlas a los camaradas del gobierno que leen a aporrea.org. Créanme que no estoy inventando nada. No tengo por qué mentir. Esta es la realidad. Se cree incluso que el compatriota Maduro no tiene cojones para aumentar la gasolina ni devaluar la moneda porque los cerros de Caracas y un millón de barrios indignados del país le van a dar hasta en la cédula a los políticos y jerarcas del cogollo corrupto del gobierno. Habrá excepciones, sin duda, pero esa guerra sí que será bien fea. José Vicente Rangel disfraza elegante y prudentemente este cuadro pero tiene mucho rato señalando fallas, errores, descalabros y demás errores pero semana a semana se sigue cavando la tumba del más hermoso y grande proyecto revolucionario que soñamos los venezolanos durante más de un siglo.

Creo con honestidad que ni las lastimosas oraciones que nuestro pueblo ha creado en torno al mítico Hugo Chávez, para despecho de la iglesia católica derechista y capitalista, podrá salvarnos de un espasmo total, de un colapso brutal sin aquí no se aparta de una vez a esa camada de ineptos que dominan los altos cargos del gobierno sin llegarle al corazón del pueblo como lo hizo Chávez y sin la más mínima idea del sentir de los pobres, que somos mayoría. Pero si algo perdimos en estos últimos años fue el temor a echar para abajo a quienes no sirven y si hay que demostrarlo, sin duda lo haremos apegados a la Constitución y por la vía electoral. Pero en ese escenario tampoco la oposición tendrá velas en ese entierro porque el mismo pueblo reconoce que esas pirañas son peores. Para muchos compatriotas ya no hay revolución aunque haya un gobierno que la pregona y la malforma.Para muchos compatriotas ya no hay un proceso socialista sino un enmafiamiento gubernamental viciado por el tráfico de influencias, la corruptela, el manoseo del poder, la pérdida de la moral y la desvergüenza, mancillando así la dignidad sagrada de nuestros libertadores. Si ustedes compatriotas del gobierno pueden demostrar lo contrario es hora de que lo hagan, pero ya, ahora y sólo ahora, porque en el mediano plazo va ser muy tarde. Ustedes tienen el poder y ustedes tienen la palabra.

Por José del Carmen Pérez

Publicado en Aporrea.com

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