La creatividad es la esperanza y el desafío para América Latina

Cuenta que a partir de la muerte de Steve Jobs una misma pregunta se le hacía recurrente día tras día. Consistía en preguntarse por qué una mente brillante como la del creador de Apple sólo podía desarrollarse en un país como los Estados Unidos. Y los ejemplos no sólo se detenían en Jobs: los casos por enumerar eran miles y muy variados.

Desde el prólogo de su nuevo libro, ¡Crear o morir! La esperanza de América Latina y las cinco claves de la innovación, Andrés Oppenheimer plantea esta duda para él -y para tantos otros- clave para desentrañar no sólo el interrogante, sino también entender la idiosincrasia de la región y su larga historia de fracasos y pobreza.

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En ¡Crear o morir! -que puede comprarse electrónicamente en BajaLibros- se intenta descifrar los motivos que llevan a “los Jobs” a poder desarrollarse en los Estados Unidos o, incluso, en Europa, y qué es lo que falta para que ese tipo de personalidades surjan en América Latina. ¿Es absurdo pensar que se está ante una oportunidad única? ¿Qué medio ambiente debe desarrollarse para que esto sea posible?

El planteo de Oppenheimer es también un desafío para la clase política latina, tal como lo expone: “Se trata de una pregunta fundamental que debería estar en el centro del análisis político de nuestros países, porque estamos viviendo en la economía global del conocimiento, en que las naciones que más crecen -y que más reducen la pobreza- son las que producen innovaciones tecnológicas”.

“La prosperidad de los países depende cada vez menos de sus recursos naturales y cada vez más de sus sistemas educativos, sus científicos y sus innovadores. Los países más exitosos no son los que tienen más petróleo, o más reservas de agua, o más cobre o soja, sino los que desarrollan las mejores mentes y exportan productos con más valor agregado”, desafía el autor. Pero, ¿sucede esto en los países de América Latina? La respuesta es que no, y según Oppenheimer, es porque plantean mal el diagnóstico que él desenmascara con genialidad a lo largo de las páginas del texto.

¡Crear o morir! sorprende no sólo por el audaz desafío a la clase gobernante regional, sino también por la cantidad de datos que aporta respecto a las empresas tecnológicas y por los incontables proyectos innovadores que prometen cambiar el paradigma industrial tal como lo conocemos hoy y el consumo que de la mayoría de los productos que vemos hacemos a diario. Esos cambios radicales no se darán en otro siglo, sino que están más próximos de lo que se piensa.

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Para realizar el detallado análisis sobre la creatividad, Oppenheimer se sumergió en la meca de la innovación y la educación: Palo Alto, en Sillicon Valley, donde no sólo conoció profesores y proyectos, sino donde experimentó en persona algunas de las claves necesarias para la innovación: la diversidad cultural, las diferentes personalidades y hasta las preferencias sexuales de los alumnos y profesores en un clima de absoluta libertad son factores indispensables para que las ideas surjan y se desarrollen.

El autor plantea, además, el nivel de trabas que existen en algunos países para desarrollar un emprendimiento privado, aunque no sitúa este inconveniente como el principal punto de diferencia entre los Estados Unidos y el resto de los países latinoamericanos. Sin embargo, que un régimen como el de Venezuela exija 17 trámites para iniciar una pequeña empresa, el de Argentina, 14 y el de Brasil,13, son trabas que desaniman el accionar privado y que impulsan a pensar dos -y hasta tres- veces antes de animarse a la actividad individual. En los países industrializados, sólo hacen falta -en promedio- seis trámites burocráticos para lanzarse al ruedo. Igualmente, ésta no es la única traba:Chile y México bajaron a la mitad sus requerimientos legales para emprender y continúan sin dar a luz a sus “Jobs”, según cuenta el autor.

Tampoco los incentivos estatales parecerían ser la opción. “En América Latina, las políticas de los parques científicos y tecnológicos están lejos de conseguir sus objetivos”, según cita Oppenheimer un trabajo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Pero, según Oppenheimer, ninguno de esos puntos son los determinantes para explicar por qué no surgen figuras de la talla de Mark Zuckerberg o Bill Gates. Para el periodista radicado en Miami, uno de los principales factores que explican la escasez de “mentes brillantes” es la poca tolerancia que la cultura latina da al fracaso. ¿Le hubieran “perdonado” a Steve Jobs “fracasar” en su primera etapa en Apple? Y, según explica, “los grandes creadores fracasan muchas veces antes de triunfar”. “En muchos de nuestros países, la carrera de Jobs hubiera terminado allí”, detalla el autor recordando cuando el joven Jobs fue despedido de la marca de la manzana a pesar de haber sido su fundador.

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Sobre el final del prólogo de ¡Crear o morir!, Oppenheimer se esperanza e invita a bucear en los numerosos ejemplos que su nuevo libro posee en su interior: “Lejos de estar condenados al atraso, podemos usar nuestro talento -y lo tenemos- para impulsar y dar cauce a nuestra creatividad. La innovación se está democratizando, y cada vez está más cerca de nuestro alcance”.

Fuente [Infobae.com]

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