La Mujer con “voz de oro” del Aeropuerto Santiago Mariño - LeaNoticias.com

La Mujer con “voz de oro” del Aeropuerto Santiago Mariño

La Mujer venezolana es luchadora, emprendedora, buena madre, valiente, comunicativa y honesta.  Así lo deja claro Emelina del Jesús Alfonzo, quien ha trabajado como anunciadora de vuelos durante 38 años en el Aeropuerto Internacional General en Jefe Santiago Mariño,  casi cuatro décadas en las que ha visto crecer el número de mujeres al servicio de la aeroplaza.

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La anunciadora de vuelos señala que la presencia de mujeres en el Aeropuerto actualmente es  predominante, al contrario del pasado, lo que prueba la constancia en el interés por desempeñar funciones en  distintas instituciones, en la búsqueda de una mejor calidad de vida y posibilidades de superación.

Ella ahora ostenta el título de ser la mujer con mayor antigüedad en la aeroplaza insular, a la que le debe mucho, pues le permitió conocer al padre de sus hijos, mantener a su familia e inclusive obtener una casa,  para independizarse del hogar materno.  

Emelina Alfonzo se ha ganado el apodo de “La voz de oro”, desde el instante en que comenzó a trabajar como anunciadora de vuelos en agosto de 1976. Antes de esa fecha pertenecía al equipo de la Central Telefónica, hasta que el jefe de la Torre de Control para ese momento, la escuchó hablar y comenzó a plantearle la posibilidad de ser transferida al módulo de Sonido. 

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Relata que gracias a su empleo conoció al padre de sus hijos,  Franklin Cabello, quien quedó prendado de su voz, cuando éste hacía pasantías en el terminal aéreo, como alférez, el paso previo para graduarse de Teniente en la Escuela de Formación de Oficiales de la Guardia Nacional Bolivariana (EFOFAC). “Él quedó enamorado de mi voz, tanto que le pidió al  jefe de los efectivos castrenses en ese tiempo, que  nos presentara”.

Para el alférez Cabello la sorpresa sería mayor al tenerla en frente, pues descubriría una hermosa morena de ojos grandes. 

La mujer con más tiempo en la aeroplaza señala que su trabajo le permitió dedicarle tiempo a sus hijos, indispensable para inculcar valores y sembrar hábitos de estudio. “Siempre estaba pendiente de las tareas, de los uniformes y de la comida, teniendo como modelo a seguir mi madre Rodulfa Alfonzo,  una matrona de antes, quien concibió y crió por el camino del bien a seis hijos, de los cuales soy la menor”.

Para la anunciadora de vuelos todo lo aprendió de su madre, por eso cuando murió fue un golpe fuerte.  Experimentó un vacío, como si se hubiese extinguido la luz del faro de su vida. Pero, Emelina Alfonzo siguió adelante y de nuevo  recurrió a su trabajo, como terapia. “A mi empleo le debo mucho”, reitera.

INSTRUCTORA

Emelina Alfonzo nunca ha visto como competencia a sus compañeros  de trabajo e inclusive ha sido la instructora de varias generaciones de anunciadores de vuelos. “Todos debemos convivir como una gran familia. En la vocación de servicio, el empeño y la humildad radica el éxito”.

Como anunciadora de vuelos en el Aeropuerto Santiago Mariño muchas han sido las anécdotas.  “Me han enviado chocolates, flores y muchos obsequios. En ocasiones, no los recibía. Las normas de antes debían cumplirse”, deja claro como una necesidad de preservar las buenas costumbres.

Emelina Alfonzo, con humildad,  señala que turistas nacionales y extranjeros siempre se  preguntaban: ¿Quién será la dueña de esa voz tan bonita?”. Mientras que otros le proponían incursionar como cantante prestando sus cualidades vocales para canciones románticas.

Cuenta que una vez directores de las radios Capital y Anzoátegui le plantearon la posibilidad de cursar estudios de Locución con todos los gastos pagos, para ser la imagen de tales emisoras, pero la anunciadora de vuelos nunca aceptaba las propuestas, pues era necesario viajar y no estaba dispuesta a sacrificar la estabilidad que brindaba su bien formado hogar y su trabajo.  Sabía que en un futuro  la recompensa sería  grande: dos hijos profesionales y una hoja intachable de vida.

CONSEJOS

Emelina Alfonzo no fuma y tampoco ingiere licor, no le gusta y está consciente de que dañarían su voz. Siempre se acompaña de una botella de alcohol en su trabajo, para purificar el micrófono del Módulo de Sonido y el auricular del teléfono, pues considera que son focos de bacterias y cada quien debe cuidar sus cuerdas vocales, la principal herramienta de trabajo.  Por eso, siempre aconseja a sus compañeras  adoptar la costumbre para no tener inconvenientes que pudieran importunar sus labores.

Ella  no se arrepiente de haberle dedicado casi 40 años a la aeroplaza insular, pues le permitió formar un hogar y superarse. Considera que en estos años ha crecido como trabajadora y como persona, y por eso recomienda constancia a nuevos ingresos,  indispensable para progresar en cualquier empleo. 

Emelina Alfonzo señala que no se siente cansada pese a su trayectoria. No en vano ha afirmado que seguirá visitando la aeroplaza tras su jubilación, porque el vínculo construido durante tantos años es difícil de romper.

[Fuente: Prensa MPPTAA]

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