Libia: un país, dos gobiernos y decenas de milicias y grupos terroristas

La expansión del los yihadistas del Estado Islámico (EI) en Libia es el culmen del caos y la violencia reinante en el país desde la guerra que desmontó la dictadura de Muamar Gadafi. El vídeo de la decapitación de 21 cristianos coptos de nacionalidad egipcia en una playa del Mediterráneo es la constatación de que el califato impuesto por Abubakr al Bagdadi se está exportando a buen ritmo más allá de las zonas que controlan en Siria e Irak.

De fondo, y en medio de decenas de grupos armados con muy distintos intereses, dos gobiernos se disputan el poder desde hace meses en territorio libio.

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Familiares de los cristianos egipcios decapitados en Libia por terroristas del Estado Islámico

Por un lado, el oficialmente reconocido por la comunidad internacional, que es aliado del general Halifa Heftar y que tiene su base en Tobruk, en el este del país. Heftar regresó del exilio desde Estados Unidos con el levantamiento de Gadafi, al que prestó sus servicios durante años, y ahora lidera a los hombres que hacen frente a los radicales yihadistas, entre ellos el Estado Islámico.

El otro ejcutivo, autoproclamado en la capital, Trípoli, opera a la sombra de la milicia «Farj Libia» -con numerosos elementos de la ciudad de Misrata- y su perfil no choca con las actividades de grupos yihadistas terroristas como Ansar Sharía.

Ansar Sharía es el grupo terrorista al que se atribuye el ataque al consulado de Estado Unidos en Bengasi en septiembre de 2012 y que costó la vida, entre otros, al embajador Chris Stevens.

Ninguno de los gobiernos ni los grupos armados ignoran la importancia del control de los recursos petroleros, principal fuente de ingresos de un país fuera de todo control.

Más allá del conflicto civil

El ataque por aire del Ejército egipcio sobre posiciones de los terroristas no augura la más mínima posibilidad de estabilidad a corto plazo. Es más, esta primera intervención extranjera desde que una alianza internacional impulsara en 2011 a los rebeldes a derrocar al gadafismo puede ser la llave que abra la puerta de una nueva guerra en el país que vaya más allá del conflicto civil.

Fuente [Abc.es]

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