Nuestra óptica: “3 jóvenes “enterrados vivos” en la tumba”, por @lodicetodo

Geronimo-Figueroa @lodicetodoEn el cuarto sótano de la sede de la policía política venezolana, el Sebin, ubicada en la plaza Venezuela de Caracas, aproximadamente veinte metros bajo tierra, están “enterrados vivos” los jóvenes estudiantes venezolanos, Lorent Saleh, Gabriel Valles y Gerardo Carrero, a quienes el presidente Nicolás Maduro acusa de querer atentar contra su vida y la de otros jerarcas de ese régimen. Un video con fotos fijas montadas donde se oyen voces entrecortadas supuestamente de los jóvenes, es la única prueba que tiene el gobierno en contra de los jóvenes… Si señores, como lo leen, esa es la única prueba, y desde que el gobierno de Juan Manuel Santos de Colombia los entregó a Maduro, nunca los han llevado a declarar a los tribunales.

Los calabozos donde están “enterrados” los jóvenes estudiantes venezolanos tienen 2X3 metros cuadrados y una altura de dos metros, el aire acondicionado funciona al mínimo, las paredes están pintadas de blanco y los bombillos son de luces claras que siempre están prendidas, nunca se sabe cuándo es de noche ni cuando es de día y sus verdugos solo los sacan media hora semanal a ver y tomar la luz solar, lo cual deteriora progresivamente la salud, especialmente la vista y los huesos por la artritis. El régimen de Maduro no usa cámaras de gas como si lo hizo Hitler para exterminar a los judíos, simplemente los mata lentamente y con mucho dolor.

Los venezolanos demócratas no podemos olvidar que estos jóvenes están “enterrados vivos” gracias a que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, actúo como el propio Verdugo que los entregó cuando se encontraban en territorio colombiano huyendo de la persecución y la tortura que aplican a los presos políticos en Venezuela y no darles oportunidad de escoger a que otro país dirigirse, sino que decidió entregarlos al régimen autoritario y fascista de Nicolás Maduro. En esa oportunidad el verdugo Santos midió mas las facturas económica que el régimen de Maduro le cancela a los comerciantes colombianos por el intercambio comercial entre los dos países, que la integridad física de los estudiantes venezolanos.

Tampoco podemos olvidar los demócratas venezolanos que Lorent Saleh estuvo a la cabeza de la huelga de hambre que comenzó el 31 de enero de 2011, y que en esa oportunidad logró el traslado de la Juez Afiuni de la cárcel de mujeres a su casa y salieron en libertad los diputados Biaggio Pirelli y José Sánchez Montiel “Mazuco”, que estaban acusados por delitos no cometidos. También salió en libertad el capitán del ejército, Otto Gebahuer, que estaba preso por el delito de haber visto llorar como un niño al difunto presidente los días 11 y 12 de abril de 2002, cuando fue comisionado por la superioridad para salvaguardar la vida del comandante galáctico.

No podemos afirmar ni negar si los jóvenes son culpables o no, lo que podemos decir con mucha fuera es que son personas a quienes hay que preservarle los derechos humanos, y da mucho dolor y a la vez mucha arrechera, como los han dejado solos para que el régimen de Maduro los liquide por ser disidentes. Sin duda que la factura de la huelga de hambre a favor de los presos políticos en 2011 está pesando sobre Lorent Saleh. A quien vemos en algunas ocasiones muy solitaria es a la madre de Lorent, que como madre al fin son las que sienten de verdad, ir a todos lados en busca de justicia para su hijo.

Por algunas versiones filtradas desde la prisión se afirma que los “enterrados vivos” han cambiado su aspecto físico, al extremo que si le toman una foto hoy y la comparan con lo que eran en septiembre de 2014 cuando el verdugo Juan Manuel Santos los entrego al régimen de Nicolás Maduro, su fisonomía es otra. Su presentación es amarillenta y cadavérico, por lo que no entendemos como es que Nicolás Maduro a todo pulmón habla de ética y al mismo tiempo permite que en su gobierno ocurran estas cosas.

Por Gerónimo Figueroa Figuera

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