Siete aplicaciones revolucionarias del grafeno para la tecnología moderna - LeaNoticias.com

Siete aplicaciones revolucionarias del grafeno para la tecnología moderna

En FayerWayer hemos hablado mucho del grafeno, sustancia que fue creada gracias al trabajo de Andre Geim y Konstantin Novoselov, científicos que ganaron el Premio Nobel de Física en 2010 gracias a que consiguieron aislar el material a temperatura ambiente. Esto permitió que su creación fuera más fácil de lo que se teorizaba décadas antes, lo que llevó a consecuentes pruebas que dieron cuenta de las múltiples propiedades que poseía el grafeno.

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En la teoría, aparte de los principios químicos y físicos complicados involucrados, el grafeno no es más que una lámina de átomos de carbono en su estado puro, ordenados en un patrón hexagonal que se van repitiendo a lo largo de toda la superficie que se busca crear, en una suerte de “red atómica” que los une firmemente unos con otros, reseña en su página web fayerwayer.com

Esta disposición de átomos resulta en que el grafeno sea unas 200 veces más duro que el acero, al mismo tiempo que es un gran conductor eléctrico, puede ser transparente cuando se quiere, tiene una elasticidad y flexibilidad envidiables pese a ser tan duro, llega a ser tan ligero como el carbono, transporta de manera muy veloz electrones, consume menos energía cuando se fabrican y hacen funcionar transistores con él y hasta se repara solo cuando su estructura es dañada.

Es por esto que en la práctica sus aplicaciones son casi infinitas y muchas de ellas están relacionadas al área de la tecnología, lo que despierta el interés de nosotros y toda la comunidad científica y tecnológica por ver cómo, en un futuro muy cercano, el grafeno llegará a revolucionar nuestras vidas si es que las siguientes aplicaciones se convierten en productos de venta masiva en la vida real.

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Una de las primeras aplicaciones de conocimiento público llegó por parte de IBM, cuando la empresa reveló que trabajaba en el desarrollo de procesadores basados en grafeno, logrando además la creación de circuitos integrados completos, reemplazando así al silicio como material básico para su fabricación.

Como el grafeno consume menos energía que el silicio al realizar las mismas tareas, aporta a solucionar uno de los problemas a los que se enfrentan los procesadores para computadoras: la disipación de calor. Porque mientras más energía gaste una CPU, GPU o cualquier clase de procesador, más calor generará y se hará más inestable de utilizar hasta que el material ya no resista.

Y en esto mucho tiene que ver la frecuencia a la que funciona un procesador. Porque a mayor frecuencia, mayor será el gasto energético y por ende la generación de calor. En la teoría, un procesador de silicio actual puede llegar hasta los 40GHz en frecuencia, pero si reemplazamos el silicio por grafeno para crear los transistores que dan vida a una CPU, se podría llegar hasta los 1.000GHz, lo que ciertamente representa una mejora respecto a la realidad actual.

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