Turquía busca posicionarse como "pasillo energético" con dos enormes gasoductos - LeaNoticias.com

Turquía busca posicionarse como “pasillo energético” con dos enormes gasoductos

La primera fase del Gasoducto Transanatolio (más conocido como TANAP, por sus siglas en inglés) ya es una realidad. La inauguración de las obras, esta misma semana, no ha recibido demasiada cobertura internacional, pero su finalización, prevista para 2018, cambiará por completo el panorama energético de la región. A la ceremonia, celebrada el martes en la ciudad turca de Kars, asistieron el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, el azerí Ilham Aliyev, y el georgiano Giorgi Margvelashvili. Todo un símbolo de lo que este proyecto representa para estos países.

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El gasoducto, que tendrá una longitud de unos 2.000 kilómetros, pretende transportar 16.000 millones de metros cúbicos de gas anuales desde el yacimiento Shah Deniz II, en las orillas del Mar Caspio en Azerbaiyán, hasta Turquía a través de territorio georgiano. De estos, Turquía adquirirá 6.000 millones de metros cúbicos, mientras que el resto será transportado a Europa, tras enlazar con el Gasoducto Transadriático (TAP) a través de Albania e Italia a partir del año 2020.

La idea, además, es que su capacidad aumente progresivamente hasta los 23.000 millones de metros cúbicos para 2023, y a 31.000 millones para 2026. De esta manera, la Unión Europea podrá reducir su dependencia energética de Rusia. El proyecto, que tendrá un coste de aproximadamente 10.000 millones de dólares, ha sido impulsado sobre todo por un Azerbaiyán ansioso por dar salida y elevar el perfil de sus yacimientos de gas. La petrolera azerí SOCAR posee más de la mitad de las acciones del consorcio (un 58 %), en el que también participan la turca BOTAS (30 %) y la británica BP, que el viernes pasado adquirió un 12 %, otorgándole así una mayor proyección europea e internacional a la iniciativa.

«Queremos que Turquía se establezca como un centro de distribución energética para la región», declaró Erdogan. «TANAP tiene una importancia especial debido a su ruta y a sus objetivos, y no es un proyecto alternativo a otros, ni tampoco existe alternativa a él», añadió.

Unas palabras más ciertas que nunca, desde que el pasado 1 de diciembre el presidente ruso Vladimir Putin, durante una conferencia conjunta con el mandatario turco, decidiese dar carpetazo al proyecto South Stream, otro gasoducto que pretendía acarrear 63.000 millones de metros cúbicos a través del Mar Negro hasta Bulgaria, desde donde sería transportado a los mercados europeos. Según publicó la prensa turca por aquellos días, que citaba fuentes diplomáticas del entorno de Erdogan, Putin le confesó al presidente turco que estaba «harto» de los constantes obstáculos presentados por las autoridades búlgaras.

Los dos líderes euroasiáticos acordaron iniciar trabajos exploratorios para establecer un gasoducto alternativo, conocido informalmente como «Turkish Stream», a través de Turquía y, casi con seguridad, también Grecia. Un proyecto cuya planificación independiente es vista con cierta alarma en Europa, según ha manifestado el Vicepresidente para la Unidad Energética de la Comisión Europea, Maros Sefcovic, que ha visitado Ankara esta semana.

«Cuando hablamos de grandes suministros para clientes europeos, no se puede adoptar semejante decisión sin hablar con ellos, sin hablar con la UE y sin hablar con la Comisión Europea», aseguró Sefcovic este lunes. Aparentemente, el organismo percibe con inquietud la posibilidad de que este gasoducto permita modificar las actuales rutas de suministro vía Ucrania, lo que permitiría a Moscú castigar a Kiev a voluntad sin dañar sus intereses en Europa. Si este proyecto se consolida, como ya parece ser el caso de TANAP, Ankara consolidaría su clásico plan de convertirse en un «pasillo energético» que permita suplir su propia dependencia al tiempo que refuerza su importancia regional.

Fuente [Abc.es]

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