“40 años Dejando una Huella en la Escena”, por @glimargica

gliceria gilCuando la cordura permite tener momentos de locura hace que el ser humano conciba ideas geniales las cuales solo en su “breve enajenado juicio” parecen ser ciertas y factibles.

Quizás fue eso lo que le ocurrió a Julio Rincones cuando hace ya 40 años, trabajando en el entonces Instituto Tecnológico de Oriente (ITO), hoy en día Universidad de Oriente (UDO) Núcleo Anzoátegui, en un ambiente contra natura en razón de las especialidades técnicas que allí se impartían, a riesgo de que lo llamaran loco, según sus propias palabras, se le ocurrió la feliz idea de crear el grupo de “Teatro Universitario”.

Fue así como unos cuantos jóvenes ávidos por mejorar la atmósfera cultural en la zona, en marzo de 1.974 emprendieron el reto y cuatro décadas después se encuentran celebrando tan “loca” idea de uno de los más cuerdos que en este ámbito exista.

Por esa razón aceptamos la invitación a acompañarles en un emotivo acto, realizado el pasado jueves 27, Día Internacional del Teatro, en el auditorio de la UDO, Núcleo Anzoátegui.

Julio Rincones, su primer director, visiblemente emocionado nos recreó la trayectoria en estos 40 años del teatro universitario, cuya primera puesta en escena fue “El sol bajo las patas de los caballos”, de Jorge Enrique Adoum.

El Teatro Universitario de la UDO-Anzoátegui, declarado Patrimonio Cultural del Estado en el año 2.004, se ha dedicado también a la investigación, fruto de ello se puede apreciar en la gran cantidad de obras que ha presentado, dándole mayor relevancia a dramaturgos tanto venezolanos como latinoamericanos.

También han incursionado, con buen acierto, en el teatro infantil y podríamos decir que su fuerte es el sainete, esa pieza de carácter popular muy jocosa pero que encierra un gran mensaje. Los asistentes al acto pudimos disfrutar de una de estas obras.

En 1.999, Rincones dejó la dirección del Teatro Universitario y la tomó Marlene Gamboa para darle paso a su actual director Jesús Fermín quien tiene 32 años participando en él.

Nos decía Fermín, con la emoción a flor de piel, que “hay que vivirlo y amarlo para poder quererlo y llevar a cabo esta fructífera labor realizada a punta de sacrificios lo cual implica horario, familia, trabajo, pero que al final nos produce una gran satisfacción cuando escuchamos los aplausos del maravilloso público que nos acompaña”.

Igualmente nos apuntaba el director que “recordar es vivir” al momento que presentaban en un gran trabajo audiovisual, un recuento de todo lo vivido durante cuatro décadas de incansable labor. Inmediatamente se hicieron reconocimientos a personalidades, actores, actrices y colaboradores entre los cuales estaba quien les escribe, además de mi hijo Adolfo Luis que colabora desde hace tiempo con Jesús Fermín en los montajes musicales. Gracias en nombre de los dos.

El momento fue propicio para revivir momentos pasados a la vez que nos reencontramos con tanta gente maravillosa quienes de una u otra forma han puesto su granito de arena para que este grupo teatral esté en el sitial en el cual hoy se encuentra. Presentes estaban autoridades actuales, ex decanos, ex directores de cultura, periodistas y representantes de otras agrupaciones teatrales que hacen vida en la zona.

Entre los asistentes destacamos al gran compositor Chelique Sarabia y al coplero Luis Espinoza quien con su ocurrente verbo improvisó unas coplas dedicadas con todo fervor al Teatro Universitario.

Felicitaciones al Teatro Universitario de la UDO y que sigan los éxitos.

Gliceria Gil / @glimargica

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