Cómo hablarle a un niño sobre la muerte de sus padres

Colin Ryan asistía a su segundo día de secundaria el 11 de septiembre de 2001, cuando un avión se estrelló en la torre norte del World Trade Center.

John Ryan dejó atrás a su esposa de 20 años y a sus tres hijos adolescentes. Colin Ryan, ahora de 24 años y guionista en Los Ángeles, es uno de los 3,000 huérfanos del 11 de septiembre.

“Después de que mi padre murió, me pasé mucho tiempo enfocado en la escuela y en los deportes, pero lo que más recuerdo es el tiempo que pasé con unos pocos amigos cercanos”, dice Ryan.

“No hablábamos mucho sobre lo que sucedió, y de hecho no hacíamos muchas cosas además de patinar, pasear en automóvil, ver películas y perder del tiempo. Pero fue importante para mí, para poder sentirme como un chico normal, especialmente con la naturaleza altamente pública de la muerte de mi padre”.

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A pesar de que la mayoría de los jóvenes no pierden a un miembro de la familia en un ataque público, la pérdida de la infancia es muy común, y el trastorno emocional y financiero en sus vidas puede ser muy fuerte, de acuerdo con la National Alliance for Grieving Children.

Los padres con hijos en casa que perdieron un cónyuge en los últimos 10 años informan lo siguiente:
Un 78% dice que piensa en su pareja fallecida todos los días
Un 91% dice que la muerte de su pareja es lo peor que les ha sucedido en su vida
Un 77% asegura que es increíblemente difícil reconocer la diferencia entre el comportamiento de un niño “normal” y una conducta relacionada con el dolor
Un 78% dice que no hay suficientes recursos para ayudar a los hijos que perdieron a sus padres
Un 76% dice que cree que no hay suficientes recursos para los padres sobreviviente

“No podemos eliminar el viaje de dolor, pero está claro que hay todo tipo de cosas, grandes y pequeñas, que podemos hacer para que manejar mejor el camino”, dice Park.

“Lo primero que podemos hacer es sólo estar presentes para ellos. Cuando le preguntamos a los padres qué podría ser lo más valioso para aliviar el dolor, una mayor comprensión social es la respuesta número uno. Y no temas involucrarte. Más de tres de cada cinco padres en nuestra encuesta estuvo muy de acuerdo en que es mejor decir algo y arriesgarte a molestarlos, que ignorar su pérdida”.

Los padres sobrevivientes por lo general necesitan ayuda práctica. La familia y amigos fueron claves para ayudar a la familia de Colin Ryan a pasar por los difíciles días y meses posteriores al 11-S.

“Mi mamá fue lo suficientemente afortunada porque muchos familiares, vecinos y amigos cercanos se acercaban para ayudarla en todas las cuestiones prácticas: cocinar, limpiar, los viajes de la escuela a la casa”, dijo Ryan.

“Le permitió enfocarse en el ajuste no sólo por la pérdida de su esposo, sino también para toda la nueva serie de responsabilidades, tanto inmediatas (como los servicios funerarios) y los permanentes (tomar las finanzas familiares, tratar con las aseguradoras, los funcionarios de gobierno, los activistas, la empresa de mi papá). De repente, ella tuvo que desarrollar una nueva serie de habilidades, y el tener a tanta gente dispuesta a ayudarla con todo lo demás, fue crucial”.

Arte curativo

Los hijos también necesitan expresar su dolor y a menudo se convertirá en arte, juegos imaginarios o historias en donde compartan sus sentimientos. Muchos hijos que perdieron a sus padres en el 11-S conectaron unos con otros a través del proyecto Art for Heart en Manhattan, que organizó Ali Millard, entonces de 16 años, quien perdió a su padrastro, Neil Levin.

Esos trabajos de arte y las obras de otros hijos se reunieron en Art for Heart: Remembering 9/11, un libro de arte e historias de los hijos que se vendió para recaudar dinero para el National September 11 Memorial and Museum.

De alguna manera, la tragedia del 11-S permitió a los terapeutas ver lo que podría pasar si tenían los suficientes recursos para ayudar a las familias a través del proceso de duelo, dice Joe Primo, director ejecutivo asociado de Good Grief, un centro de apoyo al duelo.

“Los (hijos que vinieron a Good Grief) desarrollaron muy buenas habilidades para adaptarse, porque después del 11 de septiembre, fue una de las únicas ocasiones en que nuestra sociedad dedicó los recursos adecuados para tratar con la pérdida de la infancia”, dice Primo. “Los hijos satisficieron sus necesidades. Se les escuchó, tuvieron el cuidado de adultos en sus vidas y tuvieron un buen apoyo. Ellos podían nombrar lo que estaban experimentando”.

Las consecuencias de la pérdida

Los hijos entran con problemas de conducta a Good Grief cinco años después de perder a un padre, la mayoría porque no tenían un lugar para lidiar con la pérdida.

“La escuela al principio puede ser sensible, pero después de seis meses, te piden tener lista tu tarea”, dice Primo. “No tienen información para dar apoyo. La experiencia del dolor es única para cada individuo, y las escuelas necesitan ser flexibles”.

Los hijos no lo “superan” nada más. No importa cuánto tiempo pasó desde la pérdida, un chico necesita que su familia y sus amigos lo escuchen, que den una sensación de amor y seguridad alrededor del niño, y sobre todo, necesitan la paciencia.

El duelo es un proceso que puede seguir por el resto de la vida del hijo, de acuerdo con una encuesta de 2010 de Comfort Zone Camp con adultos de 25 años o mayores. Más de la mitad cambiarían un año de su vida por un día más con un padre fallecido, y el 73% creen que su vida habría sido “mucho mejor” si su padre no hubiera muerto tan joven.

El dolor a menudo surge en eventos claves como las graduaciones o los cumpleaños, y con el tiempo las bodas y los nacimientos. Pero también puede aparecer en momentos aparentemente ordinarios, como hacer la tarea de matemáticas o ir al ensayo de ballet, cosas que las personas hacían con su padre fallecido.

También puede surgir en momentos cuando el padre raramente aparecía, como en una reunión de Boy Scouts, que le recuerda al hijo que el padre nunca tendrá la oportunidad de asistir.

Dales la oportunidad de conocerlo

Es importante para los parientes que sobreviven darle una salida al dolor y permitir al hijo conocer al padre fallecido.

Colleen Fee, quien perdió a su esposo, David Miller, en un accidente con un conductor ebrio varias semanas después de dar a luz a su segundo hijo, quiso que sus hijos algún día supieran la maravillosa persona que era su padre. Así que pidió a sus amigos y parientes mantener viva la memoria de su esposo para ella y para sus hijos a través de cartas, y recibió cientos de ellas.

“Las cartas que recibí contaban historias de cómo David los ayudó, los apoyó, los entretuvo, o los educó a una incontable cantidad de personas”, dijo Fee, quien se volvió a casar con un viudo con un hijo.

“Ellos me dieron algo para mostrarle a Jack y a Jonah cuando fueron lo suficientemente grandes. Les mostraron (a sus hijos Jack, ahora de 12 años, y Jonah, de 10 años) que su padre era un tipo grandioso y les dieron información de partes de su personalidad e historia que yo no tenía".

“El duelo en la infancia es una experiencia que dura toda la vida, no es un problema que intentamos resolver para los niños”, dice Andy McNiel, presidente de la junta directiva de la National Alliance of Grieving Children y director ejecutivo de Amelia Center, un centro de apoyo para el dolor.

“Queremos ayudarles a encontrar el apoyo y la comprensión y tal vez educarlos un poco sobre lo que sucede en sus vidas. Ellos pasan por un desarrollo normal de la infancia, y ahora ellos tienen esta nueva experiencia que tienen que adaptar en su mundo”.

La familia de Hayley Morris tal vez sea un caso de estudio para manejar el duelo. Con sólo cinco años el 11 de septiembre de 2001, Hayley recuerda a su padre tranquilizándola para ir a la guardería ese día, horas antes de que muriera en los ataques del World Trade Center.

Ahora tiene 15 años y está en segundo año de preparatoria. Hayley dice que su madre y el resto de los rodearon a ella y a sus dos hermanos después del ataque “todo el tiempo” para hacerlos sentir seguros.

Los “oídos abiertos” de su madre fueron claves para ella para poder lidiar con el dolor, dice. Hasta este día, Hayley dice que su madre todavía está dispuesta a escuchar cada vez que ella o sus hermanos quieren hablar sobre su padre.

“Todos los días hablamos de él, y él siempre está en nuestra mente”, dice Hayley, cuya nota para su padre aparece en Art for Heart, “Lo amamos”.

Hayley aconseja a la gente que sufre una gran pérdida como la suya, que no deje que la tragedia defina sus vidas. “Cuando mi papá murió, yo no morí con él”, dice. “Mi vida necesitaba seguir adelante”.

10 formas de ayudar a niños en duelo (Alianza estadounidense por Niños en Duelo):

1. Debes cuidarte antes de poder cuidarlos a ellos

2. Sé honesto sobre lo que pasó

3. Escucha al niño

4. Reconoce su dolor

5. Comparte historias sobre tu experiencia y cómo superaste momentos difíciles

6. Sé creativo; busca formas artísticas en las que el niño pueda expresarse

7. Mantén expectativas claras y enséñalos a ser responsables de sus decisiones

8. Hazlo sentir seguro de tu cariño y apoyo

9. Crea rituales y tradiciones familiares que lo hagan sentir seguro

10. Sé paciente

Katia Hetter cubrió los ataques del 11 de septiembre y la reurbanización de la Zona Cero durante más de dos años como reportera para Newsday, con sede en Long Island.

mexico.cnn.com

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