“El Calabozo de la Libertad” por: Gustavo Azocar Alcalá

Hugo Chávez no sale de su asombro. El jefe de estado está en shock.
Sus principales consejeros le aseguraron que en las primarias de las
fuerzas democráticas venezolanas celebradas el pasado 12 de febrero no
votarían más de un millón doscientas mil personas y ocurrió que
salieron más de tres millones de venezolanos.
El oficialismo hizo todo lo posible para que la votación en las
primarias fueran escuálidas. Lo primero que hicieron, a través del
Consejo Nacional Electoral fue reducir al mínimo los centros y las
mesas de votación. El número de centros y mesas fue concebido para
que, matemáticamente hablando, las cifras no pudieran superar las
primarias realizadas por el PSUV en el año 2010.
Tibisay Lucena hizo lo que estuvo a su alcance para minimizar el
número de máquinas de votación. Los altos costos presupuestados por el
CNE hicieron que la MUD aceptara la oferta de instalar un número
“aceptable” de centros y mesas, las cuales fueron distribuidas en todo
el país mediante lo que se llamó un proceso de nucleación que, aunque
resultó exitoso, minimizó las posibilidades de aumentar la
participación de los electores.
Una vez reducido el número de centros y mesas, el oficialismo,
liderado por el propio Presidente Hugo Chávez, se dio a la tarea de
atacar las elecciones primarias anunciando que el proceso no se
llevaría a cabo y tratando de crear una falsa matriz de opinión, según
la cual, ya todo estaba cocido y acordado para que las elecciones no
se realizaran.
En más de una ocasión vimos y escuchamos al Presidente Hugo Chávez
decir que “no habría Primarias”. Otros voceros del oficialismo
señalaban que si las elecciones se llevaban a cabo participaría apenas
una mínima parte de los venezolanos.
Pero ocurrió lo que tenía que ocurrir. El 12 de febrero decenas de
miles de venezolanos valientes y comprometidos con la lucha
democrática salieron a las calles y se apostaron frente a los Centros
de votación.
Los reportes que llegaban de todas partes del país indicaban que los
centros y las mesas se encontraban atiborrados de hombres y mujeres
deseosos de ejercer su derecho al voto. Fue tal la magnitud de la
convocatoria, que la Comisión Electoral de Primarias de la MUD se vio
en la imperiosa necesidad de prorrogar por al menos una hora, hasta
las cinco de la tarde, la jornada de votación en razón de que pasadas
las 4 pm había centenares y centenares de personas haciendo sus colas
esperando pacientemente para votar por su candidato favorito.
Hasta el viernes en horas de la mañana, la cifra dada a conocer por la
Comisión Electoral de Primarias de la MUD, indican que en los comicios
del 12 de febrero participaron 3 millones 79 mil 284 personas. Esa es
la cifra que tiene de cabeza a Hugo Chávez.
El jefe de Estado ha realizado en los últimos días varias cadenas de
radio y televisión, y en todas, léase bien, en todas, no ha podido
ocultar su malestar y su pesar por lo que sin lugar a dudas fue una
extraordinaria manifestación de fuerza y coraje democrático por parte
de los venezolanos amantes de la democracia.
Hugo Chávez no lo puede creer. Su mente estrecha no le permite
asimilar lo ocurrido. Por su cabeza jamás pasó la posibilidad de que 3
millones de venezolanos salieran a votar en las Primarias de la MUD.
Chávez, que se ufana de presidir el PSUV, el partido que según él,
tiene más seres humanos inscritos en todo el mundo (7 millones de
personas que después de creado el Psuv no han aparecido en ningún
proceso electoral) no puede entender cómo es posible que 3 millones de
personas hayan ido a votar en los comicios del 12  de febrero.
Sus consejeros electorales, entre ellos Jorge Rodríguez, ex presidente
del CNE y actual alcalde de Caracas, han intentado desbaratar sin
éxito las cifras recogidas por la MUD. La propia presidenta del CNE,
Tibisay Lucena, admitió que el proceso de votación del 12F fue limpio,
pulcro y transparente. Nada de lo que digan o hagan importa ya porque
las cifras son demoledoras y contundentes.
Somos 3 millones 79 mil 284 majunches que le estamos dando el peor
dolor de cabeza a este régimen que ya tiene los días contados.  Si
como dice Henrique Capriles, cada uno de nosotros busca a 2 majunches
más para el 7 de octubre, seremos 9 millones 237 mil 852 majunches que
acabaremos de una buena vez con este desastre. ¡Manos a la obra!

[Fuente]

Por: GUSTAVO AZOCAR ALCALA

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