En tiempo Real: "Ajuste neoliberal en el socialismo del siglo XXI" Por @carlosvalero08 - LeaNoticias.com

En tiempo Real: “Ajuste neoliberal en el socialismo del siglo XXI” Por @carlosvalero08

Carlos enrique valeroTranscurre aceleradamente el año 2013 y la crisis sistémica del socialismo del siglo XXI no cede en sus terribles consecuencias sobre la vida cotidiana de todos los venezolanos. La melcocha entre comunismo de alpargatas, clientelismo, populismo y muchos dólares para tapar ineficiencias, tarde o temprano tendría que hacer aguas. El tiempo político del ajuste se le escapa a Maduro. Después de aumentar exponencialmente el gasto público – confesión hecha por Giordani – para ganar la elección de octubre de 2012 con Chávez, quiéralo o no el alto mando político de la revolución, la economía no aguanta más y se hace necesario un ajuste, que a todas luces dejará a Miguel “paquetico” Rodríguez como un marxista clásico.

Tanto nadar para morir en la orilla. Maduro, el ícono de un izquierdista trasnochado, después de pasarse la vida satanizando el libre mercado, el consenso de Washington que derivó en todos los ajustes de la década de los noventa, ahora recurre al manantial de sabiduría del FMI, y de la mano de la banca internacional, prepara un coctel de medidas con cianuro para el ciudadano de a pie y la más fina champaña para el gran capital y la boliburguesía parasitaria. No se extrañen que lleguen inclusive a pedir dinero al FMI para equilibrar la balanza de pagos o a endeudamientos extremadamente onerosos con la banca neoyorquina o londinense. El socialismo Madurista es pura retórica para mantenerse pegados a la ubre del legado de Chávez.

Sería necio argumentar que en Venezuela no hace falta corregir los desequilibrios macroeconómicos, dejar de usar al BCV como una imprenta roja de billetes verdes, racionalizar el tamaño del estado y tener instituciones fiables que garanticen seguridad jurídica y poder así atraer inversiones. También es necesario transformar el sistema cambiario para acabar con 4 tipos de cambio y disminuir la sobrevaluación de las monedas foráneas en relación al cambio oficial. Todo eso hay que hacerlo, pero lo que intentará Maduro y su pandilla es simplemente devaluar el bolívar, sin eliminar el control de cambio, aumentar el precio de la gasolina, la electricidad y los precios de los bienes y servicios con la finalidad de aumentar el flujo de caja de la burocracia. Ellos no quieren cambiar el modelo, buscan plata para seguir en lo mismo.

Conociendo la manipulación discursiva del oficialismo, con seguridad el conjunto de medidas lo llamarán “la sobremarcha zamorana y soberana”, al aumento de la gasolina lo calificarán de “combustible digno para arrancar la economía” y el aumento de la tarifas eléctrica será “para iluminar el camino de Chávez”. Mentiras, eufemismos y cinismo puro.

La pregunta que salta es si lograrán, aún con el retraso en la implementación de las medidas más fuertes, pasar el terremoto político y vía inyección del gasto público reposicionarse para ganar las elecciones de la Asamblea Nacional en el 2015 o calmar los ánimos e impedir que la solicitud de renuncia sea tan fuerte que obligue a los otros factores dentro del PSUV a pasearse seriamente por la salida de Nicolás del poder.

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Mi opinión es que Maduro no saldrá bien parado de este viraje hipócrita al neoliberalismo clásico. En primer lugar porque las medidas que tomen seguramente serán torpes, tímidas e incompletas. El sueño de algunos analistas benévolos con Maduro y arteros con parte de la oposición, no será cumplido. Como muestra basta ver la última Asamblea de Fedecámaras, donde ningún personaje del gobierno se atrevió siquiera a enviar excusas por no asistir o la mesa de diálogo, torpedeada por todo el PSUV.

En el ADN del alto mando político de la revolución no hay la suficiente honestidad, gallardía o capacidad de reconocer los graves errores que se han cometido y realmente propiciar un viraje que signifique para los venezolanos una mejora en la calidad de vida. A esto se le suman los intereses creados para capturar la renta del estado y un conjunto de valores y creencias anacrónicas, autoritarias y balurdas. Este ajuste sólo será costo para los más pendejos, algo de oxígeno para la burocracia en el cortísimo plazo y profundización de la impopularidad de Maduro. A los factores democráticos nos corresponde seguir desnudando las falacias y manipulaciones del gobierno más incapaz de la historia.

Por Carlos Valero

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