¿Eres una loca intensa? Nueve señales que delatan que eres una necesitada de amor

Una mujer enamorada demasiado afectuosa, invasiva y cuyo centro sea la vida de su pareja puede convertirse en un monstruo asfixiante. Y lo peor ocurre cuando busca desesperadamente cualquier muestra de afecto por parte del sexo opuesto. Parece ser que necesitas de todo: atención, cariño, amor y hasta bienestar económico. La mala noticia es que esas actitudes son las primeras razones por las que un hombre no te toma en serio como opción sentimental.

image

Todo es cuestión de comunicación: lo que trasmites con tus palabras, actitudes e incluso con tu cuerpo. Demostrar demasiado no sólo espantará a cuanto hombre se cruza por el camino, sino que también acabará con tu autoestima.

¿Y tú sabes cómo te comportas? ¿Necesitada o segura de ti misma? Averígualo a continuación:

1. Sentimientos a flor de piel las 24 horas del día. Demasiada emotividad aburre hasta al hombre más cursi y afectivo. Es el síndrome de la llamada “novia pegote”, aquella para la que no existe ni tiempo ni lugar para demostrar lo que siente. Esto no solo implica un apego emocional extremo: a los hombres les cansa que dependan de él todo el tiempo. La relación fluye con más suavidad y espontaneidad cuando no hay demostraciones de cariño todo el día. Incluso, para ellos eres más atractiva cuando no te pones tan “empalagosa”. Todo tiene su momento.

2. Hablar y hablar y hablar…: Tener una conversación amena, una comunicación fluida, da bases sólidas a una relación donde prima la confianza y la complicidad. Pero cuando eres de las que no para de hablar de todo, la que no puede tener minutos de silencio, agobias y desesperas. A ellos les gusta imaginarse en qué estarás pensando, por lo que antes de convertirte en la mujer parlante, irradia esa seguridad de ti misma ¿Siempre tienes algo que decir? Piensa antes de hablar, no te dejes llevar por la necesidad de estar comunicándote cada segundo.

3. Dar lástima: Dejar fluir los sentimientos espontáneamente es muy importante, pero llorar por todo para que el hombre que te gusta sea tu paño de lágrimas, es un error fatal. Una mujer que desde el comienzo se muestra como una mujer triste y desconsolada, solo proyecta todos los problemas sicológicos y afectivos por los que está atravesando. A un hombre no lo vas a conquistar haciendo que sienta lástima por ti. Si estás herida, tal vez no es el momento de tener una relación. Ellos no quieren pagar por los errores de otros, y menos ser tu terapeuta de turno.

4. Un tanque blindado: Todas tenemos nuestros dolores y acarreamos historias pasadas, pero hay que poner el límite entre ser precavida y crear un escudo infranqueable para cualquier hombre. Está bien protegerte, dejar las reglas claras y ponerte en tu lugar. Pero una cosa muy diferente es que te transformes en el juez de cualquier hombre que “se atreve” a salir contigo. Premisas como “Ni se te ocurra tratarme así porque yo no lo aguanto”, “Yo soy así y si no te gusta: ándate”, “¿Crees que no sé que todos los hombres son iguales?”, no son las frases que un chico quiere escuchar en la primera cita. No lo sentencies desde el inicio de una no-relación. Lo debes o no debes permitir, lo sabes tu y punto. Actúa, no lo indispongas.

5. “Dame tu aprobación y seré feliz”: La necesidad de una reafirmación constante sobre todo lo que haces, es agotadora y ni siquiera tu mejor amiga la soportaría. La aprobación no te la dan los hombres, te la das tu misma. Que si estuviste bien en la cama, que si le gusta como te vistes, que si él cree que eres agradable, que si y que si y que si… aburrido.

6. “O cambias o te cambiaré”: Un profundo análisis mental y emocional de tu hombre no es la mejor arma para atraerlo. Sí, ser su amiga y hablar abiertamente es ideal para que una relación funcione desde un principio, pero ni se te ocurra hacerlo cambiar de entrada. Menos tratar de apelar a su parte más sentimental. Por el momento, ellos no quieren hablar de eso. Déjalo salir de forma natural. Que tus propósitos de vida sean otros, menos él.

7. Gánate su respeto dejándolo libre: Los hombres admiran una mujer tan segura de sí misma que no sienta la necesidad de compartir con él todos los días de toda la semana. Si crees que en esos lapsus de tiempo estarán preparando como lanzar una canita al aire, la cosa se pone peor: eres una celosa compulsiva. Si no te ha dado motivos para sentir esa inseguridad, no crees fantasmas. Permítele ser libre y que no se convierta en tu siamés y viceversa. Esos espacios hacen que te echen de menos y que los momentos juntos sean más agradables y afectivos. Unidos pero separados.

8. No fuerces los momentos de intimidad: Los hombres podrían tener un cartel que dice “quiero sexo todo el tiempo”, pero ellos también tienen momentos en los que piensan desde la mente y no desde el sexo. Obligarlo a tener relaciones sexuales cuando no se da de forma natural es una muestra clara de que quieres amarrarlo bajo cualquier pretexto. No llames la atención con lo que parece ser más obvio.

9. Celos: Enfermizos y desgastantes ¿Es agradable romperte la cabeza todo el día pensando que no te quiere, que está con otra, que te está engañando o que te está mintiendo? ¿No tienes nada mejor que hacer? De seguro sí: revisar su Facebook, revisar su celular, escuchar sus conversaciones telefónicas, inspeccionar sus cosas e indagar a sus amigos disimuladamente. Si el descaro te ha llevado a que incluso él sepa de tu malogrado estado mental, vivirás indispuesta y disgustada por cualquier motivo. Más que una relación, estarás en una guerra sicológica contigo misma, perseguida por fantasmas que solo tendrán como consecuencia una crisis nerviosa cotidiana. Tal vez aprenderás a vivir con eso, pero ¿vale la pena? Eso sí: llegará el momento en el que él no estará a tu lado para sobrellevar esos arranques que terminaron por espantarlo. Nadie quiere compartir su vida y corazón con alguien que no tiene el suyo propio tranquilo.

mujeres.grupopublimetro.cl

Contenido Relacionado