“La importancia de los que emigraron en la reconstrucción de Venezuela”; por @EnriqueVasquez

Desde hace un buen tiempo, muchas personas critican fuertemente a los venezolanos que hemos emigrado. En redes sociales nos dicen desde “apátridas” hasta “cobardes”. A veces nos mandan a callar, insultan, aseguran que perdimos el derecho a opinar sobre lo que en Venezuela ocurre e incluso nos advierten que no se nos ocurra volver, porque por irnos deberían quitarnos hasta la nacionalidad.

Fuente: EnriqueVasquez.net

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No pretendo enfocarme en una argumentación contra ese irrespeto de banalizar razones y creerse con el derecho de decir a los demás cómo vivir su vida. La reflexión que quiero compartir con ustedes en esta oportunidad tiene que ver con ese gran número de compatriotas que no lo pensarían dos veces para regresar a Venezuela si las cosas cambian, y que jugarían un papel importante en la reconstrucción del país.

Cuando el cambio verdadero arranque, muchos de esos venezolanos que están viviendo en el extranjero van a volver y traerán con ellos una grandísima experiencia de vida que buscarán replicar aquí. Para la reconstrucción de Venezuela será necesario, además del trabajo que hasta ahora han hecho muchos sectores productivos y grupos de ciudadanos decentes del país; los valiosos aportes de quienes han cultivado sus talentos en otras circunstancias, así como la energía y creatividad de los que actualmente estudian o trabajan en lugares donde las cosas funcionan. Dentro o fuera de Venezuela, todos tendremos una labor especial y todos haremos falta.

Quienes se han quedado en el terruño para luchar por ese cambio que la Patria necesita y reclama, son los parteros de una nueva Venezuela. Gracias a su optimismo, fortaleza e inquebrantable fe en el país; podrán abrirse las puertas que verán volver a los afectos para que los pasos sobre la emblemática policromía conduzcan, de nuevo, a casa.

Para ellos no ha sido fácil. Las circunstancias que les ha tocado vivir pueden ser las responsables de las críticas que mencioné al inicio de este post, pero tampoco se puede generalizar porque no todos piensan lo mismo. Además, el deseo de un cambio verdadero incluye una verdadera reconciliación nacional. No se trata de una sustitución de líderes, sino de la transformación de un legado de odio, batallas, peleas, anarquía, felonías y miseria; en un futuro de alegría, optimismo, progreso, justicia y oportunidades para todos por igual.

Para “los que se fueron” la experiencia tampoco ha sido soplar y hacer botellas. La idea generalizada de que un emigrante se va a “darse la gran vida” está absolutamente divorciada de la realidad. Quien mete la vida en tres maletas y trabaja en el logro de sus sueños debe adaptarse a una nueva cultura (en muchos casos cuesta muchísimo) y al percibir ese contraste y asumir los nuevos retos personales y profesionales que la distancia les plantea, se han crecido ante sus propias adversidades.

Todo lo que han aprendido y especialmente la manera cómo pueden contribuir al fortalecimiento cívico de la sociedad; no será despreciable en la difícil pero satisfactoria tarea de levantar y cuidar a una Venezuela nueva. Lo que todos queremos es que cuando esta pesadilla roja de 17 años termine; Venezuela surja de sus cenizas como el Ave Fénix y sea ejemplo en el mundo de que sí se puede; y créanme, los emigrantes retornados, aquellos que aprendieron, se formaron, educaron y conocieron otras cosas, con otras perspectivas y otras formas de funcionamiento, serán claves en esa reconstrucción.

Enrique Vásquez

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