“La respuesta a la pregunta más difícil para un venezolano”, por @MarijoEscribe

Marijo_EscribePor miedo. Esa es la respuesta. La pregunta era: ¿por qué te quieres ir de Venezuela si este es el mejor país del mundo?…

Conozco a decenas de venezolanos que defienden su posición de no mudarse a otras latitudes argumentando cosas como: “no me voy a ir a lavar platos” o “allá siempre me van a menospreciar y a llamar sudaca”… Supongo que están en su derecho de pensar así y lo respeto. Es más, de ellos admiro su valentía.

No pretendo ser irónica. En un país como Venezuela, donde la vida de un ser humano no vale absolutamente nada, es de valientes quedarse a sobrevivir y asumir con temeridad que, al salir de tu casa, no hay manera de saber que regresarás sano y salvo.

Ahora bien, lo de los platos es algo así como una leyenda urbana. Imaginemos, sin embargo, que es verdad; que el destino de los hijos de Bolívar que tengan “la osadía” de alejarse de su cuna es limpiar la porcelana donde otros han saciado su apetito. Me pregunto… esos venezolanos… ¿vivirán con miedo?

Hay que decirlo. En este país vivimos presas del miedo a ser atracados, estafados, violados, asesinados… Terminan siendo los delincuentes quienes imponen las normas en la sociedad. Así, los venezolanos decentes debemos gastar los ahorros en rejas, blindados y guardaespaldas; tenemos horarios restringidos (tipo toque de queda) para estar en la calle, desplazarnos por ciertos sectores y usar artículos personales como relojes o teléfonos en las vías públicas. Si algo malo nos pasa, no faltará quien diga: “se lo buscó por imprudente”, como si lo normal fuera estar sometido a la angustia de no dar un paso en falso, de vivir en alerta, desconfiado, paranoico.

Eso sí, la vida del emigrante nunca será sencilla. Venga de donde venga, se vaya a donde se vaya, no estará en su país y punto. Pero decía el poeta latino Horacio que “quien vive temeroso, nunca será libre” y quienes toman la difícil decisión de alejarse de las personas que aman, y de todo lo que conocen, no buscan más que concretar un anhelo inherente a la naturaleza humana del hombre: La libertad de no ser esclavos del miedo.

María José Flores /@MarijoEscribe

[Para leer el texto original los invitamos a visitar Marijo.es]

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