“Los que se quedan, los que se fueron y los que sin irse tampoco están”; por @ManuelFerreiraG

Hace unos días, leí una reflexión que hablaba de aquellos que sin partir de nuestro suelo pareciera que ya no están aquí. He podido observar que aparte de la división ideológica y política que hoy sufrimos, también podemos clasificarnos por la actitud que hemos asumido en estos tiempos de agobio.

Estamos los que nos quedamos, asumiendo los riesgos de vivir en un país en el que la muerte nos asecha con razón o sin ella, en donde nuestros derechos y libertades no se ejercen sino que se conquistan a diario, en donde la salud y la alimentación parecieran entrar en la categoría de lujo. Pero decidimos quedarnos a lograr un cambio y propiciar un mejor país para todos.

Están los que se fueron, la gran mayoría con maletas llenas de nostalgia y recuerdos, con los pies pesados y el alma dividida. Esos que se fueron -que donde sea que estén, están pendientes de su país-, hablan y se mueven con el espíritu más venezolano que nunca y orgullosos ayudan desde lejos, mandan lo que pueden y difunden lo que pasa. Pero sobre todo, esperan la oportunidad clara de regresar a la tierra que los parió y donde quieren morir en paz.

Lo que preocupa es la actitud de los que aún sin irse, ya se fueron. Todos hacemos falta para lograr el país que queremos, pero la indiferencia, la indolencia, el desánimo y la desesperanza juegan un factor determinante en la lucha que hoy damos. Debemos sobreponernos y seguir. Colgar los guantes y volvernos espectadores del desastre no puede ser una opción porque tarde o temprano ese desastre nos pasará factura.

Asumamos a Venezuela como un todo y entendamos que sin un país no habrá trabajo, oportunidades, bienestar ni progreso. Creamos que con la mano de obra de todos los venezolanos podremos ser lo que siempre hemos querido: un ejemplo para Latinoamérica y el mundo, porque la materia prima la tenemos. Solo nos falta comprender y aceptar que en nosotros está la fuerza y el poder para lograr el cambio que necesitamos.

Manuel Ferreira G.* / @manuelferreiraG

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