Conoce los secretos nunca confesados de las enfermeras - LeaNoticias.com

Conoce los secretos nunca confesados de las enfermeras

Ellas son tus confidentes, aliadas y cómplices durante tu estancia en el hospital. No recetan medicamentos ni empuñan el bisturí durante las operaciones, pero están contigo las 24 horas para reconfortarte, ayudarte a comer, acompañarte al baño o ajustar la inclinación de la cama.

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Ellas atienden tus quejas, e incluso pueden salvarte la vida. Sin embargo, su trabajo es poco reconocido, a pesar de que su misión es preservar la vida de los pacientes.
Selecciones.com le pidió a 20 enfermeras de Estados Unidos y México que les contaran la verdad, sin reservas, sobre su trato con los pacientes, familiares y médicos en un hospital.

Hablaron desde cómo aplican una inyección o toman una muestra de sangre, hasta cómo lidian con los pacientes más fastidiosos. Lo que revelaron te ayudará a tener una mejor experiencia en el hospital la próxima vez, y a que lo pienses bien antes de tocar el timbre para quejarte.

Trapos sucios

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1. “No calificaré de incompetente a tu médico, pero sí te diré: ‘Tienes derecho a una segunda opinión’, lo que puede significar ‘No me gusta tu doctor’, o ‘No confío en tu médico'”. Linda Bell, especialista en práctica clínica de la Asociación Estadounidense de Enfermeras  de Terapia Intensiva, en Aliso Viejo, California.

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2. “Muchos pacientes tienen incontinencia, y se supone que debo limpiarlos únicamente con un paño húmedo. Si uno de ellos ha sido amable y agradecido, voy a la unidad de terapia intensiva por toallitas húmedas tibias, que son mucho más suaves. Pero si un paciente se la ha pasado gritándome, lo limpio con el paño húmedo”. Enfermera de Saint Petersburg, Florida.
3. “En ocasiones, los médicos no les prescriben suficientes analgésicos a los enfermos terminales. Si un paciente está sufriendo, a veces le damos una dosis mayor de la que el médico indicó, y después le pedimos al doctor que ajuste la dosis. Es probable que a muchas personas no les agrade enterarse de esto, pero tenemos que cuidar muy bien a los pacientes”. Enfermera de Texas.

4. “Siéntete en libertad de contarnos tus intimidades, pero recuerda que estamos aquí 12 horas al día sin nada de que hablar, y es probable que alguien más se entere de lo que dijiste”. Enfermera de Saint Petersburg,  Florida.

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Lo que pensamos en realidad

5. “Si estás feliz enviando mensajes de texto por tu teléfono celular o riendo con tus amigos hasta que me ves entrar a tu habitación, no creeré que, en una escala del 1 al 10, el dolor que tienes alcanza el grado 10”. Enfermera de la Ciudad de Nueva York.
6. “He atendido pacientes cuyas arterias explotan frente a mis ojos, y sé que podrían desangrarse y morir en cuestión de minutos. He visto otros con el cerebro saliéndoseles por el cráneo, literalmente. Sin importar lo preocupada que esté, siempre digo con toda tranquilidad: ‘Llamaré al médico para que venga a revisarlo'”. Enfermera de Texas.
7. “Jamás le diría a un paciente que fue un tonto por haber tardado una semana en acudir al hospital luego de presentar síntomas de apoplejía, aunque me encantaría hacerlo, sobre todo si su esposa se queja de que no hemos hecho nada por él”. Enfermera con muchos años de experiencia, colaboradora del blog head-nurse

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Lo que queremos que sepas

8. “En una ocasión, a un médico que estaba cursando el quinto año de su especialidad le dije que un paciente tenía muy baja la presión arterial, y me pidió que le administrara más suero. No lo hice, porque no era lo adecuado. Acudí a otro médico, le expliqué lo que le ocurría al paciente y sugerí lo que debía hacerse. Me dijo que lo revisaría. En 27 años de servicio nunca he escuchado a un médico darle la razón a una enfermera. Sin embargo, las que tenemos experiencia podemos hacer algunas sugerencias”. Laura Rosas, enfermera del Hospital de Infectología del Centro Médico La Raza, en la Ciudad de México.

9. “Los expedientes deben ser exactos. No les puedes quitar o poner nada. Existe una regla de oro: antes de suministrar un medicamento debes leer la indicación. Si no lees y escribes bien, puedes confundirte y aplicar un mililitro en lugar de una décima”. Luz, enfermera con 30 años de experiencia en el Instituto Mexicano del Seguro Social.

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Lo que más nos molesta

10. “No eres mi único paciente. Hay ocasiones en que me llamas con el timbre todo el tiempo para que vaya a cambiar la posición de la cama, a revisar el suero y otras cosas, pero después de 20 veces te digo: ‘Estoy aquí para servirte, pero tengo un paciente muy grave en otra habitación’, con el fin de que tomes conciencia y no te pases de la raya”. Laura Rosas.

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