Murió la duquesa de Alba, una mujer única e irrepetible de la nobleza española

Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, duquesa de Alba, la mujer con más títulos nobiliarios de España, falleció hoy en su casa de Sevilla y deja la imagen de una aristócrata que, fiel a las tradiciones de su rango y su dinastía, fue capaz de superar las convenciones sociales y vivir sin ataduras

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La duquesa de Alba, la mujer con más títulos nobiliarios de España, falleció hoy en su casa de Sevilla y deja la imagen de una aristócrata que, fiel a las tradiciones de su rango y su dinastía, fue capaz de superar las convenciones sociales y vivir sin ataduras.

Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, décimo octava duquesa de Alba, murió hoy a los 88 años y la noticia, aunque esperada por la evolución de su salud en los últimos días, ha acaparado la atención de los medios digitales, emisoras de radio y televisiones en España.

Prueba de la popularidad de una mujer que no hizo de sus títulos y riqueza una excusa para apartarse de una vida cercana a cualquier ciudadano de a pié.

Con más de cuarenta títulos de nobleza y una fortuna cifrada en unos 3.000 millones de euros (unos 3.750 millones de dólares al cambio actual), Cayetana de Alba, como era conocida, era la representante de una dinastía con relevancia histórica en España y que entronca con María Estuardo, reina de Escocia.

Se casó tres veces: sus dos primeros maridos murieron y con el tercero, veinticuatro años menor que ella, contrajo matrimonio en 2011.

Para eludir la polémica que sobrevoló su última relación, la duquesa repartió la herencia entre sus seis hijos antes de casarse por tercera vez.

Todos sus hijos y su marido, Alfonso Díez, la rodearon en sus tres últimos días de vida, cuando fue trasladada desde el hospital hasta su casa del Palacio de las Dueñas de Sevilla, la ciudad en la que siempre se sintió más a gusto.

Fue en Andalucía donde se han producido en mayor medida las reacciones de tristeza desde diversos ámbitos, incluidas las de ciudadanos anónimos.

El ayuntamiento de la ciudad alberga la capilla ardiente para dar el último adiós a la duquesa, que mañana será incinerada.

Está previsto que una parte de las cenizas sea enterrada en el panteón de la familia Alba a las afueras de Madrid y la otra depositada bajo el Cristo de los Gitanos, en el altar mayor de la capilla de esta hermandad en Sevilla, de la que era seguidora fervorosa.

“Aquí yace Cayetana, que vivió como sintió”: Ese es el epitafio que Cayetana de Alba había elegido para su sepultura, según escribió en 2011 en un libro de memorias.

Una frase que resume su existencia en la que, como ella misma reconoció públicamente, su lema fue “vive y deja vivir”.

Fuente [Laverdad.com]

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