Presidente turco arremete contra la "ley del islam" en Austria mientras peregrina a La Meca - LeaNoticias.com

Presidente turco arremete contra la “ley del islam” en Austria mientras peregrina a La Meca

Acompañado de su mujer, Emine, y de un séquito más o menos numeroso compuesto por varios ministros, empresarios y periodistas, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan se encuentra estos días realizando una peregrinación a La Meca. La prensa turca difundió ayer imágenes caseras, tomadas con los teléfonos móviles de otros creyentes, en las que se veía al mandatario con la túnica blanca ritual del «hayyi» o peregrino a los lugares santos del islam.

Pero durante su visita a Arabia Saudí se manejarán además otros asuntos, como la promoción del comercio bilateral entre ambos países, y un tema que afecta a ambos países: la reforma sobre la «ley del islam» que el Consejo Nacional de Austria aprobó la semana pasada, y que prohíbe la financiación extranjera de las mezquitas y organizaciones islámicas en territorio austriaco. Una modificación que ha pasado bastante desapercibida en España y otros países de la Unión Europea, pero que ha caído como una bomba en aquellos estados que, como Turquía, tienen en la influencia en las comunidades musulmanas de la diáspora uno de los ejes de su política exterior.

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La legislación sobre el islam en Austria se remonta a 1912. La regulación reconoce este credo como religión oficial, y también regula su práctica. Ahora, la reforma establece que los imanes de las mezquitas del país deberán hablar alemán, y que se deberá estandarizar la traducción del Corán en dicha lengua.

Turquía, rival de Arabia Saudí

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Es bien conocida la disposición de los países del Golfo Pérsico a construir mezquitas y enviar imanes a aquellos países occidentales faltos de recursos o poco dispuestos a hacer frente a las necesidades espirituales de sus poblaciones musulmanas. Pero es menos sabido que, en lugares como Alemania o Austria, es la Dirección de Asuntos Religiosos (Diyanet) quien se ocupa de proporcionar el personal religioso que predica en las comunidades con una población turca importante. Con episodios como el de la mezquita de Cuba, Ankara pretende rivalizar con Arabia Saudí en la difusión del mensaje islámico.

Pero con la nueva regulación, la actividad del Diyanet en Austria, financiada por Turquía, queda prácticamente proscrita. Por ello, en todo momento el gobierno turco ha percibido esta reforma como una verdadera amenaza, y teme, sobre todo, que una medida similar pueda ser adoptada por la vecina Alemania en el futuro, donde el número de turcos ronda los 4 millones.

«Por un lado habláis sobre estándares europeos, pero por otro lado tomáis medidas totalmente opuestas a los estándares europeos», se dirigió Erdogan el sábado a la Unión Europea, poco antes de salir para Arabia Saudí. El presidente turco volvió a arremeter contra la islamofobia que, según él, es el mayor problema que arrastra la UE. «Los incidentes se están moviendo a un nivel diferente. Tenemos que acabar con estos prejuicios», aseguró.

«Ley discriminatoria»

El ministro de Asuntos Europeos, Volkan Bozkir, ha sido aún más vocal: «No podemos aceptar ningún perjuicio para los musulmanes debido a esta ley, y haremos todos los esfuerzos necesarios para prevenir dicho daño», declaró este fin de semana durante un viaje oficial a Helsinki. Y basta leer la prensa progubernamental turca para ver cómo se percibe el asunto en Ankara. Una catarata de artículos de opinión califican la ley de «discriminatoria», y tratan de comparar el trabajo del Diyanet en Europa con el del Vaticano en aquellos países con población católica.

«No deberían tener miedo de Turquía. No deberían temer el verdadero mensaje del islam, que es de paz y moderación. Al contrario, deberían ayudar a Turquía a difundir el verdadero mensaje del islam por su propio beneficio», asegura el columnista Ilnur Çevik en el diario «Sabah». «Si la gente no puede aprender su religión a través de medios legales y seguros, optarán por hacerlo de forma clandestina, lo que les arrojará en manos de extremistas religiosos», afirma. Y luego, apunta, pasan cosas como el atentado contra el semanario satírico «Charlie Hebdo».

No es la primera vez que se crean fricciones entre Erdogan y el gobierno austriaco. En junio de 2014, el mandatario turco levantó ampollas durante una visita oficial al país, donde realizó varios actos electorales para los turcos de la diáspora de cara a los comicios presidenciales del verano pasado. «No a la asimilación, sí a la integración», afirmó entonces el todavía primer ministro de Turquía, conocido por su radical postura antiasimilacionista. «Aprenderéis y hablaréis alemán de forma fluida, y llevaréis vuestras relaciones con la comunidad austriaca a un nivel excelente, pero no os asimilaréis», dijo.

La paradoja es que la nueva regulación sobre el islam ha sido duramente criticada por su tibieza por la propia ultraderecha austriaca, que defiende la prohibición del burka y la aplicación de restricciones aún más duras contra el islam. Si, como Ankara teme, otros países imitan el ejemplo austriaco, es de esperar que el tono de Erdogan se endurezca todavía más.

Fuente [Abc.es]

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