“Real Madrid, el mejor equipo de todos los tiempos: los madrileños se han vuelto locos”; por @CamisetaDiez

Por las calles de la capital española ya andan pregonando, desbordada la afición en euforia triunfalista, que la historia no recuerda a ningún club como este. Y que ni siquiera lo hubo en la Atlántida, el continente tragado por los mares del mundo.

real madrid

El Milan de Marco Van Basten, Ruud Gullit y Frank Rijkaard, una fábula; el Barcelona de Johan Cruyff y el otro Barsa de Lionel Messi, Luis Suárez y Neymar, jugadores de leyenda; los Real Madrid de Alfredo Di Stéfano, Francisco Gento y Ferenc Puskas, historia pura; de Emilio Butragueño, de Hugo Sánchez, goleadores como pocas veces ha visto el fútbol; la cofradía de los “galácticos” con Ronaldo, David Beckham, Zinedine Zidane y Roberto Carlos en la vanguardia, algo para soñar. Todos deben estar muy atentos, porque ya por la Plaza Mayor, por la Puerta del Sol y el barrio de Lavapiés, andan diciendo que no ha habido en el fútbol universal equipo como este Real Madrid de hoy. Que ese primer tiempo del segundo partido de la Supercopa de España ante los culés no tiene antecedentes, y que la jugada de 43 pases en el segundo gol marcado al Deportivo La Coruña y sin que el adversario tocara el balón, en el estreno de esta temporada, lo sobran todo: no ha habido equipo como este, ni en este mundo ni en el que se perdió en el hundimiento de la Atlántida.

¿Tanto así, no será un juicio anidado y hecho grande en el vientre del entusiasmo desmedido? Recordemos: en cada época, en cada era siempre ha existido “el mejor de todos los tiempos”. Y el “mejor de todos los tiempos” verdadero es aquel que, impávido, sonreído, resiste el paso de los días y se torna incomparable ante el juicio de los años transcurridos. Así sucede con los jugadores: recientemente Lionel Messi se ha convertido “en el mejor jugador de la historia”, y habrá que decirles a los alegres, a los ligeros, a los de poco juicio, que habrá que esperar por su retiro y, pasados cinco años, cuando el fuego de su fútbol ya se haya apagado, volver a hablar del asunto. Entonces habrá otro “mejor de la historia”, y otro y otro. Cada uno así considera al que lo ha contemporizado, porque ahí los sentimientos deciden. Por eso todo lo que por estos días se dice del Real Madrid puede desinflarse de un día a otro: bastarán dos derrotas seguidas para que sus incondicionales comiencen a mirarse a las caras. ¿Es de verdad el mejor equipo que haya existido jamás? En la Plaza Mayor, en la Puerta del Sol, en Lavapiés, sí; en el resto del mundo seguramente prefieren esperar.

Y todo porque en España la gente parece enloquecer. En los grandes partidos, en los que Barcelona y Real Madrid ponen el show, los turistas han invadido el espacio de los aficionados (forofos, como se les llama por allá). Si nos fijamos con detalle veremos, con camisetas de los equipos y todo cuento, a japoneses y chinos, preferentemente, hinchando por los blaugranas o los blancos. Escandinavos, europeos orientales, estadounidenses, suramericanos y asiáticos forman el abanico de colores y nacionalidades que le han dado desde el graderío un nuevo matiz a los partidos, pero que también le han arrancado del alma la pureza tradicional a la hinchada de toda la vida.

Terminan los juegos y a los bares, a las tascas donde el suelo cruje al pisar las conchas marinas de los moluscos consumidos, y el fútbol que se vaya al carajo. No son verdaderos aficionados, sino tránsfugas que solo se divierten pero que no llevan prendados de sus corazones ni al Barsa ni al Madrid ni a ningún otro equipo. Sí, es verdad: en España la gente parece caminar por las calles sin luz del Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago: el fútbol y el turismo los han vuelto locos. Nos vemos por ahí.

Por: Cristóbal Guerra / @CamisetaDiez en Twitter; para Contrapunto.com

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