Reconcíliate con tu lado salvaje y disfruta de una sexualidad plena - LeaNoticias.com

Reconcíliate con tu lado salvaje y disfruta de una sexualidad plena

¡Fiera! ¡Toro bravo!… Los términos que usamos en los juegos sexuales en los que nos domina una parte de nosotros que se sale de la norma hablan por sí mismos… En esos casos, arañazos y sonidos inesperados se dan cita, así como otras tantas manifestaciones sexuales.

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¿No es nuestro instinto animal un mecanismo esencial para la libido? ¿Cómo podemos liberarla para aumentar el placer?

¡Fiera! ¡Toro bravo!… Los términos con los que calificamos los juegos sexuales en los que domina una parte de nosotros que se sale de la norma hablan por sí mismos… En esos casos, arañazos y sonidos inesperados se dan cita, así como otras tantas manifestaciones sexuales. ¿No es nuestro instinto animal un mecanismo esencial para la libido? ¿Cómo podemos liberarla para aumentar el placer?

Impulso animal, instinto y sexualidad

“El instinto animal se vincula a los impulsos, a la energía salvaje, a la del deseo carnal”, explica Catherine Oberlé, sexoterapeuta gestáltica. Esa dimensión poco conocida puede encontrarse tanto en la dulzura de una flor que se abre como en la agresividad de una boca dispuesta a morder.
No obstante, aunque las expresiones relacionadas con nuestro carácter animal abundan en nuestro vocabulario sexual, se les suele atribuir un carácter vulgar y negativo.

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Como prueba de ello, las expresiones “como una perra” o “como un conejo” son varios ejemplos de las representaciones animales que nos hacemos, así como de nuestra voluntad de diferenciarnos como especie.
“Las mujeres son más reticentes que los hombres, quienes suelen someterse con mayor facilidad”, precisa nuestra experta. Y es una pena, porque si hay un terreno en el que la fémina puede expresarse sin tapujos, ¡ése es el de la sexualidad!

El freno femenino a una sexualidad más salvaje

Existen varios motivos por los que esa dimensión ha quedado relegada a los lugares más recónditos de nuestra psique. Ante el instinto animal de los hombres, las mujeres suelen intimidarse, y como resultado, ellos se reprimen.
Bajo las sabanas, pocos consiguen dejarse llevar por la luz de la luna. Atrapadas en los roles impuestos, las mujeres se autocensuran: “Si me comporto como un animal salvaje, ¿qué pensará de mí?”, “¿y si me gustara?”… La etiqueta de “zorra” sigue rondándonos…

Al dejarnos llevar por la naturaleza salvaje y el deseo animal sentimos que perdemos el control y experimentamos muchos temores. Por el contrario, tenerlo todo bajo control nos reconforta…
Aunque las mujeres reivindican a gritos su derecho a sentir placer, cabe constatar que no les está resultando nada fácil… Catherine Oberlé es clara en ese sentido: “Pese a que proclamemos que nos encontramos en una época de liberación sexual, ¡aún nos queda mucho camino por recorrer!”.

Sexo salvaje: efectos beneficiosos en la libido

No obstante, ese deseo instintivo consigue manifestarse a pesar de nuestra voluntad. La experta nos recuerda que “el instinto se manifiesta a través de las fantasías”, poniéndonos en contacto con el deseo de experimentar un sexo “salvaje”. Y ello no resulta nada sorprendente, puesto que nuestra naturaleza animal nos remite a nuestros orígenes.
¿No se hinchan acaso los genitales de las mujeres como los de la hembra de babuino al estar sexualmente disponibles? Aunque, afortunadamente, el fenómeno es menos espectacular. “En realidad, todo el cuerpo emite señales, olores, sonidos roncos, el corazón se acelera, enrojecemos y algunas zonas se dilatan”, añade Catherine Oberlé.

¡Así son las cosas! Una de las ventajas de permitir que surja el instinto animal es principalmente el de dejar que el cuerpo retome las riendas y, en consecuencia, dar paso al placer. Así como a la risa. Ya debes haber notado que la sexualidad suele estar rodeada de seriedad.
La presión en torno a las expectativas creadas es demasiado grande. Al estar demasiado encorsetada, nos despoja de nuestra vitalidad. ¿Has visto alguna vez que los monos se tomen en serio? Si te reconcilias con tu lado salvaje, la simplicidad y el buen humor volverán a caracterizar tus encuentros sexuales. En esos casos, cada uno podrá olvidar los roles aprendidos y dejarse llevar…

¡Despierta la bestia sexual que hay en ti!

¿Cómo? Esencialmente, dejando que tu cuerpo sienta, explorando los cinco sentidos. “Olisquear, mordisquear, lamer… son puertas que se abren a nuestros sentidos”, sugiere Catherine Oberlé. Además, estimularlos nos ayuda a desconectar del lado racional que impera hoy en día. “Aquello que despierta nuestro cerebro primitivo resulta beneficioso”, añade la experta.
Tener relaciones sexuales en plena naturaleza también puede contribuir a despertar el lado salvaje. Al encontrarnos en un entorno lleno de vida nos resulta más fácil ceder a los impulsos. Sobre todo porque la fuerza de un árbol en primavera o de un océano agitado nos conecta con nuestra propia fuerza y actúa como un estímulo que nos empuja a expresar la verdadera naturaleza de nuestra sexualidad, la más inconsciente.

La auténtica liberación sexual implica aceptar las diversas formas de expresar la sexualidad. Por tanto, dejar que la hembra o el macho que llevamos dentro afloren en un momento de excitación puede revelarnos ese aspecto más arcaico y primitivo que forma parte de nuestra naturaleza. ¡No tengas miedo!, saca las uñas y ruge… ¡Da rienda suelta a tu instinto animal! ¿No es el ser humano un animal como los demás?

Fuente [Tendencias.yahoo.com]

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