Se alquila obra de arte flotante (una experiencia inolvidable)

Es difícil encontrar algo más portugués que el arte de Joana Vasconcelos. Todo lo que hace y crea lleva una buena dosis de «portugalidad». De ahí que fuese la artista elegida para representar a su país en la última Bienal de Venecia, el año pasado. Para la ocasión no había pabellón en el que exponer así que la solución encontrada fue transformar una antigua embarcación lisboeta («cacilheiro») en una verdadera obra de arte que fue a su vez un pabellón flotante. La misma que ahora pasea a los turistas por el Tajo y que se alquila para eventos privados o de empresas.

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Este viejo barco bautizado como Trafaria Lisboa tuvo como misión durante años transportar a pasajeros de un lado a otro del Tajo y estaba desactivado desde 2011. Ahora se ha convertido en una obra de arte flotante que se alquila por horas para aquellos que aprecien el arte y quieran vivir nuevas experiencias.

Fueron necesarias muchas horas para transformar el deteriorado barco en lo que hoy se puede ver. El exterior se cubrió con un enorme panel de mosaicos en el que está representado Lisboa y el Tajo. Su interior está forrado de corcho y en uno de los departamentos se descubre la peculiar visión de Joana Vasconcelos del mundo subacuático con figuras realizadas a ganchillo. En los seis meses que duró la Bienal visitaron el barco más de cien mil personas. Hay que recordar que la exposición de la artista lusa en el Palacio Versalles, de junio a septiembre de 2012, tuvo 1,6 millones de visitantes lo que la convirtió en la exposición más vista en Francia en los últimos 50 años.

La empresa Douro Azul (dueña de varias embarcaciones que realizan cruceros) se aventuró hace ya un año en este proyecto. Primero fue su mecenas y prestó una importante ayuda para conseguir que el barco llegase hasta Venecia y regresase cinco meses después. Y ya no fue tarea fácil porque con las complicaciones meteorológicas las dos semanas de trayecto que duró el viaje de Lisboa a Venecia se convirtieron en casi dos meses para el camino de vuelta a casa. El pasado mes de marzo Douro Azul adquirió finalmente la embarcación y abrió sus puertas al público el 25 de abril. Cuenta con una capacidad para coger a 275 pasajeros y se pueden organizar comidas o cenas volantes para 120 personas. Para Mario Ferreira, presidente de la empresa turística Douro Azul, esta embarcación «es algo único, una obra de arte que ganó vida, que no es estática», explica a ABC. Hay que recordar que este tipo de barcos «tienen una simbología muy especial para Lisboa» y por otro lado, «está rejuvenecido y desde él se contempla un precioso paseo por las zonas más bonitas de Lisboa».

Su nueva función no se limita a los paseos de una hora por el Tajo (18 euros por persona), con salida en Casi do Sodré, entre Terreiro do Paço y Torre de Belém. Trafaria Lisboa podrá realizar viajes por otros puertos de Portugal, si surgen invitaciones, así como podrá tener otros recorridos por las aguas del Tajo donde navega a una velocidad de 10 a 11 nudos. «Lo podemos alquilar para eventos privados y de empresas», afirma su presidente. La idea es convertirse en una referencia entre los cruceros del Tajo y sobre todo que sus visitantes tengan una experiencia diferente. Ya únicamente el arte de Joana Vasconcelos lo es.

Fuente [Abc.es]

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