“Semana Santa en Achaguas”, por @glimargica

Gliceria Gil @glimargicaEn nuestro país decir llano es pensar en inmensidades de terrenos de distintos tonos de verdes, en manchas de ganado que van y vienen tras el delicioso olor a mastranto, es también olor a bosta de vaca, a leche recién ordeñada, a café mañanero, es visualizar garzas que en el día vuelan libres como el viento pero en la tardecita, a punto de oscurecer, tiñen de blanco las ramas de los árboles que mitigan el calor diurno con sus extensas sombras.

El llano también tiene olor a mujer bonita y coqueta, de negra y extensa cabellera y al hombre fuerte que pasa el día montando a caballo, arreando las reses y por eso tiene el cuero “curtío” y “renegrío” por el sol.

Los llaneros también tienen sus creencias, guá sí, como no, y hacen un alto en sus labores cotidianas para asistir en Semana Santa a las actividades religiosas y a acompañar a Jesucristo en sus festividades tal como hacen en Achaguas, región apureña, donde así como dice el poeta, son tan orgullosos que hasta tienen un Nazareno moreno que se parece a ellos.

La talla de El Nazareno de Achaguas se encuentra en la iglesia de la ciudad fundada en 1.774 con el nombre de Santa Bárbara de la Isla de los Achaguas. Es una figura de 1.80 metros de altura que sostiene una cruz de 2.70 metros de largo y el palo menor 1.40, con 7 centímetros de grosor, de piel morena, al cual se le atribuyen muchos milagros.

Fue el General José Antonio Páez, fiel creyente y devoto del Nazareno, quien le encargó la efigie al tallista Merced Rada quien la entregó a la iglesia en 1.835.

La imagen del Nazareno de Achaguas fue certificada por el Ejecutivo Nacional como Patrimonio Cultural de la Nación, en la categoría de Bien de Interés Cultural.

Achaguas, capital del Municipio del mismo nombre, se ha convertido en destino turístico en la época de Semana Santa. Está situada 80 kilómetros al oeste de San Fernando de Apure, capital del estado. Desde ahí se busca la vía hacia Elorza por donde se llega a Biruaca y luego a Achaguas.

Lugareños y visitantes disfrutan de las ferias que atraen, además de los actos religiosos, por los festivales de canto recio donde los arpegios del arpa y la ejecución del cuatro y maracas les hacen resaltar de alegría.

En Caracas se venera al otro Jesús de Nazaret sumamente milagroso, el Nazareno de San Pablo cuya imagen se encuentra en la Basílica de Santa Teresa. Uno de sus más grandes milagros comentado por todos es la curación de los habitantes de una desgarradora epidemia de peste de vómito negro o escorbuto.

La leyenda cuenta que sacado en procesión, cruzando una esquina su corona se enganchó en un limonero sembrado en un huerto. Cuando los frutos cayeron al suelo, los feligreses los recogieron y le dieron a tomar su jugo a los enfermos quienes sanaron rápidamente.

La procesión del Nazareno de San Pablo atrae a muchos feligreses quienes como muestra de agradecimiento se dan a la tarea de adornarlo con hasta cinco mil orquídeas.

Son dos buenas opciones para renovar la fe en estos tiempos de cuaresma.

Por Gliceria Gil

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