¿Tu hijo bajó las notas? Descubre como ayudarlo

Cuando nuestros hijos adolescentes tienen bajo rendimiento académico, se encuentran desmotivados y no le ven sentido a los estudios, ocupan su tiempo en otras actividades descuidando sus responsabilidades. Podemos sentimos muy frustrados porque no  valoran en esfuerzo que hacemos para “que sean  alguien en la vida”.

niños

La  pregunta es: ¿ya no son alguien independientemente de su rendimiento académico?

Las razones por las que bajan sus notas pueden ser muy variadas: un cambio de escuela o profesores; conflictos en la escuela, acoso escolar, situaciones familiares conflictivas (desempleo, violencia, muertes, separaciones…) o para  castigar a los padres porque no les dan atención. Las bajas calificaciones podrían ser consecuencia de problemas físicos, psicológicos o neurológicos.

¿Qué podemos hacer?

Identificar qué está pasando en su entorno. Es necesario explorar las situaciones que están generando su desgano, apatía o desmotivación. Es importante preguntarnos: ¿cómo están nuestras relaciones familiares?, ¿surgió algún acontecimiento que pudiera incidir en su rendimiento académico?, ¿cómo es su relación con sus compañeros de curso?, ¿cómo actúan los docentes?

Descartar problemas de tipo neurológico, físico, psicológico. Puede ser que una discapacidad encubierta, no diagnosticada adecuadamente, dificulte la atención o asimilación de la información transmitida en el salón.

Con el apoyo de un profesional calificado se puede determinar cuáles son las condiciones psicológicas o emocionales que pudieran estar afectando el área cognitiva o emocionales para definir la estrategia o tratamiento adecuado para apoyarlo.

Lo ideal es que el trabajo de salud mental no sea aislado, sino en equipo y que el abordaje del psicólogo, psicopedagogo, psiquiatra o neurólogo se realice de forma coordinada con los educadores y familiares. La evaluación, seguimiento y monitoreo es clave.

Apoyar académicamente. Recibiendo clases particulares para llenar los vacíos o deficiencias académicas. Suele funcionar que otros compañeros que tengan un buen rendimiento escolar puedan apoyarlos y estimularlos.

Descartar si es una forma de sentirse incluido. Hay estudiantes que se sienten rechazados por tener buenas calificaciones y bajan su rendimiento, consciente o inconscientemente, para no ser víctimas de acoso escolar ni ser calificados como “gallos” o “nerds”. Hay que actuar cuando este tipo de hechos ocurran porque se está agrediendo a quien cumple con sus obligaciones, deberes y responsabilidades.

Identificar si es aburrimiento por desmotivación. Los estudiantes se quejan de las clases, las perciben  aburridas y quisieran que fuesen más entretenidas y amenas. Se les puede motivar para que conversen con sus profesores proponiéndole formas más atractivos para abordar los contenidos.

Indagar cómo y en qué momento bajó el rendimiento. ¿Las notas bajas se presentan en una materia, varias, todas?, ¿ha sido una realidad arrastrada por años o es reciente? Son preguntas que pueden orientarnos para buscar sus causas.

Puede ser que el problema no sea solo de un estudiante en particular, sino se esté presentando en la mayoría de los compañeros del aula. Hay que indagar por qué los docentes no logran motivar a los estudiantes y qué medidas están tomando desde la institución.

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