“Venezuela: el país de los jóvenes que luchan y los adultos que resisten”; por @elizabethreyesl

En Venezuela cada día aumenta el número de jóvenes que abandonan el país, eso lo sabe el mundo entero, pues miles de venezolanos se encuentran por diferentes países tratando de abrirse un camino. Buscando las oportunidades y calidad de vida que no encuentran en Venezuela.

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La mayoría de ellos son jóvenes profesionales recién graduados, después de alcanzar un título en una universidad, se ven obligados a emigrar a otro país y trabajar en lo que se les presente.

La triste realidad es que las políticas aplicadas por el actual gobierno han provocado una crisis de tal dimensión que la mayoría de hogares venezolanos se están quedando sin sus jóvenes.

Lo que está sucediendo en la urbanización en la que vivo, es una réplica de lo que a diario sucede en cada urbanización, barrio y comunidad venezolana.

Se trata de un conjunto residencial cualquiera del estado Táchira, al occidente de Venezuela en la frontera con Colombia. Hace unos años la urbanización estaba repleta de jóvenes, todos eran amigos, convivían, jugaban y se reunían para charlar y pasar el rato en las áreas comunes del urbanismo. La alegría y rebeldía propias de su edad se sentían por todas partes.

En la Navidad del año 2013 entre todos organizaron una fiesta de fin de año, después de las 12 de la noche, se reunieron todos a festejar el año nuevo, estrechando lazos de amistad, unión y solidaridad. Nunca imaginaron que era la última vez que celebrarían juntos.

Al iniciar el año 2014 atracaron a Roberto, le robaron el carro y casi lo matan, a los pocos meses sus padres decidieron que debía salir del país y se fue a vivir a Estados Unidos.

Sucesivamente empezaron a darse hechos y situaciones que provocaron que uno a uno de los muchachos y las muchachas de esta urbanización se fueran del país.

En un poco más de dos años ya no queda ninguno de estos jóvenes, unos están en Argentina, otros en Chile, Colombia, España, Mexico, Estados Unidos, Ecuador, Perú, Canadá, Australia y otros países del mundo. En esta urbanización solo quedan hogares vacíos y tristes, donde padres y abuelos esperan con mucha fe y esperanza que la situación del país cambie para que los muchachos puedan volver.

La situación ha empeorado de tal manera en los últimos meses, que ya no solo son los jóvenes profesionales o estudiantes universitarios los que se van, ahora empezaron a irse también los niños, recién graduados de bachilleres o en edad escolar. Sus padres los mandan a vivir con familiares que se encuentran en el exterior, a continuar estudios y con la posibilidad de tener una mejor calidad de vida. De esta manera esta urbanización cualquiera del estado Táchira, poco a poco se ha ido convirtiendo en una comunidad sin jóvenes y sin niños.

Siempre he escuchado decir: “los jóvenes y los niños son el futuro del país”, entonces me pregunto ¿En Venezuela nos estamos quedando sin esperanza y sin futuro? Algunos dirán que sí, pero soy del grupo que piensa que no.

Tal vez por el momento el panorama es muy difícil, pero aquí quedamos las madres, padres, tíos y abuelos de esos muchachos resistiendo y con la esperanza de un mañana mejor.

Los jóvenes se fueron, sacrificaron la comodidad de sus hogares, estar con sus seres queridos y vivir en su amado país, pero el sacrifico vale la pena. Mientras tanto se preparan para la vida, se hacen mejores personas y profesionales y en un futuro no muy lejano regresarán para que con su valentía, calidad humana, conocimientos y profesionalismo ayuden a reconstruir a su país y vuelva a ser la nación que un día fue.

Es así como Venezuela es el país de los jóvenes, los que a diario luchan en la calle sacrificando su libertad y hasta su vida por una nueva Venezuela, y los que se fueron, sacrificándolo todo para un día regresar.

Hoy recibí un mensaje de una vecina que decía: los espero esta noche para celebrar la graduación de bachiller de Luisito y también su despedida.

Elizabeth Reyes León

@elizabethreyesl

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