Violencia en Perú: el cabecilla de una banda ofrece 20 mil dólares por la cabeza de su rival

La cifra que vas a leer es espantosa: 140 muertos en lo que va del año. Y no estamos hablando de las regiones de México donde viven instalados los cárteles del narcotráfico, ni de escenarios de guerra perpetua como Siria o Libia. Hablamos del Callao: 140 personas han muerto aquí en lo que va del año por enfrentamientos entre bandas que quieren controlar el cobro de cupos de construcción civil y venta de drogas, según un reciente informe de la Región Policial del Callao. Las rivalidades entre estas bandas han superado todos los límites, e incluso ahora los propios cabecillas le ponen precio a la cabeza de sus rivales.

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Un informe de ‘Panorama’ dio cuenta del constante enfrentamiento en el que viven las bandas chalacas conocidas como ‘Los Baturri’ y ‘Los malditos de Canadá’. La violencia entre estos dos grupos se ha agravado aún más con el retorno de Gerson Adair Gálvez Calle, conocido como ‘Caracol’, cabecilla de ‘Los malditos de Canadá’, quien salió de prisión en octubre.

‘Caracol’ volvió al Callao con el objetivo de apoderarse de cada una de sus calles. Según ‘Panorama’, este delincuente tiene una red de informantes que le hace llegar información de sus rivales y de quiénes hablan mal de él. Dos miembros de la banda rival, ‘Los Baturri’, han alertado que ‘Caracol’ le ha puesto precio a la cabeza de su jefe, Frank Espejo Calmet, alias ‘Loco Frank’, por quien ha ofrecido hasta S/. 20 mil.

‘Loco Frank’ se negó a someterse al dominio de ‘Caracol’ y ahora lo quieren sacar del camino. Como en las películas de las grandes mafias, igualito. “Él (‘Caracol’) cree que es el jefe, que todos le tienen que hacer caso y que todos son sus perros, pero yo no soy su perro. Acá la gente sabe quiénes son sus perros. Me agarró bronca, discutimos, me amenazó y nos desafiamos”, dijo el ‘Loco Frank’.

El cabeza de ‘Los Baturri’ y ‘Caracol’ viven enfrentados desde hace tres años. ‘Loco Frank’ recordó que cierta ocasión ‘Caracol’ lo “quiso atrapar en la avenida Dos de Mayo”, pero él se escapó y puso una denuncia en la fiscalía. “Yo sabía que me iba a ‘sembrar’. Luego me agarraron en la Perla y me pusieron las armas. Aun habiendo anticipado eso en fiscalía de turno, me mandaron preso (…) El poder de ‘Caracol’ viene de sus tráficos desde el penal, ahí hizo mucha plata. Con ese dinero que juntó le pone precio a la cabeza de la gente que no se lleva bien con él. Ahora no puedo ver a mi familia, tengo que resguardar mi vida y libertad porque lo que él desea es que me pudra en una prisión”, indicó.

La violencia chalaca en tiempos de ‘Pedrito’.

La criminalidad cotidiana en el Callao data desde hace muchos años, pero fue recién en 2008 que tras la muerte de un joven sicario se dio a conocer los altos índices de criminalidad existentes en el primer puerto, así como las peligrosas bandas que operan allí.

La madrugada del 16 de marzo de ese año, Wilson Pedro Mesías Ugarte, ‘Pedrito’, fue asesinado de diez balazos junto a su enamorada, Marjorie Salas Fonseca, a pocas cuadras de una discoteca en la que habían permanecido hasta las 4:10 am. Las portadas del día siguiente mostraban un carro totalmente agujereado.

Los cabecillas de la banda “Los Nole” del Callao fueron sindicados como los principales sospechosos del crimen que, según las investigaciones, habría sido por un ajuste de cuentas. Nadie entiende cómo, en junio de 2011, el Poder Judicial absolvió  a siete miembros de dicha agrupación, entre ellos a sus cabezas José y Charly Castillo Nole.

Ellos habían sido capturados cuando intentaron asesinar a Wilbur Castillo Sánchéz. En su poder se encontró el arma con la que ‘Pedrito’ había sido asesinado; pese a ello, salieron en libertad.

Este caso puso al descubierto la existencia de bandas criminales compuestas por sicarios que operaban extorsionando en el Callao, grupos que al parecer han ido tomando más fuerza. Así han ido apareciendo nuevos ‘líderes’. Uno de ellos es, precisamente, ‘Caracol’.

En 2012 un nuevo caso trajo a la memoria la historia de ‘Pedrito’ a partir del ataque a Luis Eduardo Támara Díaz, de 18 años y su enamorada de 16 años; él quedó gravemente herido, pero ella murió. Esto ocurrió en el barrio Sarita Colonia, en el Callao.

Destrucción civil: el origen de todo.

Entre enero y marzo de 2014, unas 115 bandas criminales fueron desarticuladas en el Callao y muchos de sus miembros fueron enviados a la cárcel; sin embargo, no fue suficiente para detener el creciente avance de la criminalidad en el primer puerto. En la actualidad no se sabe con exactitud cuántas bandas hay en el Callao. Para la policía es difícil dar un número exacto, pues estos grupos cambian frecuentemente de miembros y desarticularlas no sirve de mucho, pues siempre vuelven a regenerarse con nuevos y más miembros.

Lo que sí tienen en común estos grupos es la forma de financiarse. Esto informó recientemente El Comercio:

<<Todas las grandes obras de construcción llaman la atención de los extorsionadores del Callao. Aunque no se sabe cuántas mafias hay en la actualidad, Federico Tong, especialista de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, revela que estas pueden recaudar al mes hasta S/.10 millones. El año pasado (2013), los falsos obreros de los Barracones desataron una guerra para disputarse la obra de ampliación de la avenida Costanera. Hoy, la policía investiga a los dirigentes sindicales que acaparan las obras viales de la avenida Gambetta.

“No hay un sindicato de obreros sin delincuentes infiltrados”, asegura el general Miguel Bacilio, jefe de la Región Policial Callao. Según explica, en el primer puerto hay tres gremios de construcción civil autorizados. No obstante, otros varios operan en la informalidad y se dedican a la extorsión, como los sindicatos de San Judas Tadeo y de la Zona Sur.>>

Choros a la chalaca.

El crimen es visto como la única forma de vivir para muchos jóvenes chalacos, eso no es novedad. Lo difícil es romper un sistema delictivo que involucra a barrios enteros, a familiares, a amigos.

En el Callao, precisamente en el barrio de Puerto Nuevo, los vecinos apoyan más a los delincuentes que a la misma policía. “Cuando se persigue a un delincuente, estos son protegidos en las viviendas y los vecinos esconden las armas”, aseguró el jefe de la comisaría de Ciudadela Chalaca, José Gamboa, según esta nota de El Comercio.

El manejo de armas es otro punto por resolver en el Callao, donde la mayoría de delincuentes porta un arma y  a veces hasta con licencia. “Hay casos de sujetos que tienen antecedentes criminales, pero las licencias de sus armas están en regla”, explicó el general Miguel Bacilio, jefe de la Región Policial Callao.

Los Barracones, La Siberia, San Judas Tadeo, Puerto Nuevo, Centenario y Gambetta son algunas de las zonas que anteriormente estaban controladas por ‘Los Malditos de Castilla’ y ‘Los Feroces de Atahualpa’ (bandas ahora desarticuladas), zonas que de las que hora diversos grupos intentan apoderarse para tomar control del tráfico de droga y el cobro de cupos de construcción.

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Un dato más expuesto por El Comercio:

<<Desde hace varios años se han planteado millonarios proyectos para modernizar diversos asentamientos humanos como Sarita Colonia y Francisco Bolognesi, en el Callao; y en los barrios Keiko Fujimori, José Olaya y Los Cedros, en Ventanilla. Hasta el momento, estas zonas siguen en una situación precaria en la que crece el hampa.

Mientras tanto, el gobierno regional ha invertido casi S/.100 millones en mejorar el estadio Miguel Grau, otros S/.75 millones en la Av. Faucett y una suma hasta ahora no determinada en un gran concierto por el aniversario del Callao con la participación de Oscar D’León.>>

Repetimos la cifra que comentamos al comienzo, a ver si queda claro de lo que hablamos: 140 muertos por la violencia en el Callao en lo que va del año. Si esto sigue así, podría convertirse en una zona liberada. Y el Gobierno ya tiene suficientes por despejar.

Fuente [Espacio360.com]

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