10 frases que te harán reconocer a una persona histérica (Y puedas huir a tiempo) - LeaNoticias.com

10 frases que te harán reconocer a una persona histérica (Y puedas huir a tiempo)

Cuando nos acercamos a los textos del querido y respetado “Padre Freud”, nos da la sensación de que sus observaciones sobre la Histeria han pasado un poco de moda. No es común ver bellas indiferentes – como él las llamaba- marchando por las calles. Hoy, en cambio, se habla de personalidades histriónicas, tanto masculinas como femeninas. A grandes rasgos, dan una y mil vueltas: son personas que se muestran de una manera, pero en realidad se sienten de otra y no pueden expresarlo con claridad. Comprender sus intenciones no es tarea sencilla, y esto pareciera fascinarles. Son agotadores, y sin embargo, resultan -en algunos casos- intensamente seductores. Reconocerlos es todo un arte, pero si prestamos atención, podemos escuchar o encontrarnos con ciertas situaciones y comentarios que nos den indicios de su presencia en nuestra vida.

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Conociendo a alguien

“Te comento que estoy conociendo a alguien en este momento, estamos muy bien. Pero mi número de teléfono es…”, comenta el histérico. El trastorno histriónico de personalidad se debate en la indecisión constante y, para ellos, las relaciones se debaten en la intencionalidad: “te tengo y no quiero” y “quiero y no puedo” son dos de las frases que subyacen en la psiquis de todo histérico.

Momento complicado

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“Estoy pasando un momento sentimental complicado, no estoy para empezar algo”, dice el histriónico. Sin embargo, diez días más tarde, recibes un mensaje en el que te pregunta si quieres ir a tomar un café. Si lo aceptas, posiblemente durante la cita te vuelva a recordarte que no quiere nada contigo.

Me separo

María dice: “No lo soporto más, en cualquier momento me separo”. Juan la deja, y ella no lo tolera. Lo llama una y otra vez: no puede soportar la herida del abandono. Juan lo piensa, la valora a pesar de sus defectos y decide volver a intentarlo. Ella, automáticamente, deja de responder sus llamadas. El histérico desea lo que le falta, pero lo destruye si lo obtiene.

A mi también

Nunca eres protagonista absoluto de tu propia vida: cuando algo te sucede y lo cuentas, siempre hay un histriónico que responde “a mí también”. Este mecanismo se conoce como “identificación histérica” y, a través de ella, se produce un enlace con la vivencia del otro en lugar de dejarlo contar su historia personal.

¿No me notas nada nuevo?

Una de las trampas retóricas más eficaces del histérico, la pregunta “¿no me notas nada nuevo?” busca una respuesta que nunca será satisfactoria. Implica un conflicto inminente, ya que no existe respuesta correcta: nada les viene bien ni los satisface debido a que no tienen en claro su deseo.

No me gusta para nada tu amiga nueva

Los histéricos son posesivos. Jean Jacques Lacan, psicoanalista fundador de la escuela francesa de Psicoanálisis, quien realizó una síntesis dialéctica entre Freud y Ferdinand de Saussure (Lingüista), sostenía que en el inconsciente del sujeto sólo hay lugar para uno, y todo aquel que quiera ocuparlo sería aniquilado. Fíjate tú qué sucede cuando la mejor amiga de una histérica hace buenas migas con otra: es probable que la histriónica haga un escándalo para que peleen.

No nos vemos nunca

“Tenemos que vernos”, afirmas. El histérico responde “el jueves no puedo”, lo cual es bastante probable, teniendo en cuenta su ocupada agenda. Le brindas otra opción: “¿Qué tal el viernes?”. “Tampoco. Sábado y domingo salgo con mis amigos. Vamos viendo…”, te responde, para días después recriminarte por qué nunca lo invitas a salir. Los histéricos tienen una total indiferencia a una situación emocional. No registran aquello que sucede por mecanismo de represión: la idea se aloja en el inconsciente, por eso desconocen el por qué. El afecto, entendido como energía psíquica, escoge como camino el propio cuerpo: he aquí las enfermedades psicosomáticas (la emoción encuentra su expresión en el cuerpo al faltar la palabra).

No pasa nada, estoy seguro

Llega el día del examen oral, luego de una semana de intenso estudio. El histérico dice sentirse tranquilo, pero está con toda la lengua llagada y lágrimas que brotan al intentar hablar. La dificultad para expresar los sentimientos brota por los poros y se aloja en el cuerpo como enfermedad psicosomática.

Somatización oportuna

Tu compañero de trabajo, aquel que cada vez que tiene que afrontar una responsabilidad, se enferma. Por lo general, el tenor del malestar es directamente proporcional a la intensidad de la tarea. El trastorno del afecto al que Freud llamó inervación somática por mecanismo de conversión, hoy lo podemos encontrar como alexitimia: trastorno que subyace a las enfermedades psicosomáticas.

Me gusta mucho, pero…

Una verdadera pesadilla. Nada los conforma, siempre las cosas pueden hacerse mejor. Son los monarcas de la imprecisión, por lo que puede llegar a ser muy divertido verlos interactuar con neuróticos obsesivos, pero esos detalles son parte de otra historia.

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Fuente [Elhowenespanol.com]

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