«Acuerdos de cooperación: Pan para hoy hambre para mañana» Por @mauxi1

Maria Auxiliadora Dubuc @mauxi1Seremos una Colonia China. Esta semana hemos recibido al presidente de China, eso me obliga a comentarles un poco de que se trata esta relación bilateral tan estrecha y cómo el régimen está manejando la economía del país. La noticia fundamental es la firma de unos 16 acuerdos de cooperación nuevos con los chinos, los cuales vienen a sumar un gran total de  treinta y ocho acuerdos que a decir verdad, muy pocos conocen y que en mi criterio suponen condiciones onerosas para el país.

El financiamiento supera los 40.000 millones de dólares. A decir de Nicolás,  se han invertido más de 56 millardos de dólares en fondos conjuntos entre China y Venezuela, de los cuales  45 millardos son financiados por el Banco de Desarrollo Chino distribuidos en 245 proyectos relativos a distintas aéreas, a saber, industria, petróleo, minería, área energética, vivienda, acuático y aéreo, ciencia y tecnología en general.  El financiamiento de 5.7 millardos de dólares anunciado en marzo por el Ministro Ramírez, forma parte de los 13.7 millardos de dólares que se adeudan. Del Fondo Binacional que se firmó por 20 millardos de dólares, Venezuela ha pagado unos 8 millardos a través de la venta de petróleo, por lo tanto se adeudan unos 12 millardos.

Sin embargo, seguimos endeudándonos. La realidad es que la obligación con China se encuentra por encima de las reservas internacionales de Venezuela, que están por el orden de los 20 millardos de dólares según cifras suministradas por el Banco Central. Así, la deuda de Venezuela con China se crece diariamente de manera vertiginosa y muy peligrosa diría yo, alcanzando cifras insólitas que tienden a hipotecar a futuro nuestro país.

De modo que la salida que encontró Nicolás a esta problemática, es nada más y nada menos que duplicar las exportaciones de crudo a China, presumimos que a costo de disminuir la venta del mismo a Estados Unidos, Europa y Japón, toda vez que no está previsto un ajuste en la producción nacional, ya que la misma no ha pasado los 2.5 barriles, dados los crecientes problemas técnicos que afectan la industria petrolera, la inflación y la falta de inversión en infraestructura y plantas. Para la fecha Venezuela le suministra a China unos 600.000 barriles diarios de crudo, cifra que tiende a aumentar, pero lo más importante, a un precio desconocido.

China por su parte, pretende vender manufactura y comprar materia prima, hacia allí apunta su estrategia comercial en Latinoamérica. Venezuela le viene a pedir de boca porque aquí pueden aprovecharse de la crisis nacional, el desabastecimiento y la inflación que vivimos para sacar el mayor provecho posible a la negociación la cual esta demás comentarles que adolece de trasparencia en su administración y no pareciera a todas luces resultar para nada beneficiosa o positiva para los venezolanos.

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Es así como el régimen convierte a China en su principal socio comercial, y en consecuencia una de las principales fuentes de financiamiento del régimen, sustituyendo aquellas respetuosas relaciones extranjeras que mantenía Venezuela otrora, con el resto del mundo por esta insólita sumisión que cercena nuestra independencia irremediablemente.

Mientras tanto el país, con una producción agrícola por el suelo, al grado que más del 90 % de la producción de alimentos que consumimos en el país son importados, eso sin tomar en cuenta el incremento en los precios de los productos que integran la cesta básica, café, arroz, pollo, eso cuando se consiguen. Por otra parte, la industria hecha pedazos, las empresas estatales estancadas por falta de insumos y materia prima, además de la ausencia de inversión. La industria farmacéutica también por el suelo ha cesado en su actividad, generando escasez de medicinas y drogas para la vital atención de pacientes con enfermedades graves como, cáncer, diabetes, diálisis, VIH, entre otras. Por si fuera poco las misiones van en franco deterioro, desmoronándose día a día y presentando una realidad de corrupción e inflación que nos afecta a todos por igual y que no parece importarle a nadie.

La verdad es que el estado venezolano no cuenta actualmente, no dispone de los recursos necesarios para sacarnos del hoyo en el que  estamos metidos, dada la irresponsabilidad con la que han conducido la economía del país hasta la fecha.

Quienes asumieron esa tarea han Recurrido a una inversión extranjera que nos exprime y que no tiene interés alguno en beneficiar al país,  porque solo lo hacen con la intensión de tener una cuota de participación en la industria petrolera y aprovechar la inflación para la obtención de mano de obra barata.

Por el camino que vamos, no arriendo esa ganancia. Bien lo decía mi padre y así lo reitero: o tomamos riendas en el asunto o más temprano que tarde seremos colonia China, por decir lo menos y no olviden que las deudas con los chinos hay que pagarlas, no vaya a ser que nos caiga la maldición China, que no es poco a decir de los entendidos en el área.

María Auxiliadora Dubuc P.

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