Cogito ergo sum: “Socialismo de las cavernas”, por @jdsolorzano

jose dionisioAmarillentas las hojas. Sí, estaba completamente cubierto por el rastro del tiempo, por las heridas de sus fracasos, estaba marcado por las cicatrices de sus males y por el dolor que causó a lo largo de su aplicación; las letras borrosas, la punta de sus páginas estaban quebradas, como la mayoría de sus conceptos.

Así encontré en el sótano del pensamiento humano un pequeño libro, en su contraportada un barbudo fotografiado, su mirada vacía y su tez era pálida. Aquel libro decían que era una doctrina, incluso algunos la veían como una religión, no obstante era el símbolo de una herejía social, política y económica. ¡Un error redactado!

Por curiosidad, no todos los días uno encuentra este libro, comencé a releerlo, así como lo había hecho en mis tiempos de inicio formativo, aunque nunca terminamos de aprender en la vida, y devoré letra a letra el contenido de aquella pieza.

¡Oh, qué asombro! Al encontrarme nuevamente en ese escrito, veo que la mayoría de sus equivocadas visiones son las mismas que se aplican en este momento en nuestro país. Una copia prácticamente al carbón.

Al lado de éste otra flaca edición, estaba pintarrajada de un rojo descolorido, en él otra imagen esta vez de un ruso de mirada lasciva; también lo había leído y enseguida comencé a sumergirme en sus conceptos por segunda o tal vez tercera vez; todavía peor que el anterior,  y lo más angustiante fue que nuevamente vi el rostro de una Venezuela esclava en cada idea plasmada en ese escrito.

El primero era el Manifiesto Comunista, parido por las perspectivas socio-políticas de Carlos Marx, y el segundo era el tituladoLas tareas del proletariado en la presente revolución de Vladímir Ilich Uliánov, mejor conocido como Lenin. Dos piezas de un fallo histórico de la humanidad, dos evidencias de la visión errática de un mundo que no se puede construir cercenándole al ser humano su capacidad creadora.

En el siglo XIX producto de la realidad de aquellos días hubo quienes se sintieron atraídos por las visiones de un grupo de pensadores que estaban convencidos de que la “dictadura del proletariado” era la vía para el futuro de la humanidad. Al ser considerados podemos explicar el surgimiento de este plan-ideológico, no obstante es injustificado que hoy en día aún tenga seguidores.

Existe un socialismo democrático, y debo hacer la salvedad, que es una inclinación revisionista de los conceptos mohínos de Lenín, Stalin, Marx y Engels. La socialdemocracia, aunque tampoco soy partidario de esta visión, se presenta más realista, más plural y democrática que su antecesora radical.

Al tener estos libros en mis manos y refrescar su contenido en mi mente, siempre atiborrada de los conceptos modernos, de las inclinaciones de la Opinión Pública y por la cuantiosa producción de noticas que se generan minuto a minuto en un mundo cada día más 2.0, más digital, logré visualizar el ¿dónde estamos? Y el ¿Hacia dónde vamos? Con un Gobierno que claramente es fiel seguidor de un marxismo oxidado y barnizado por un castrismo reumático.

El socialismo, ese que mentaron de científico, ese que es generador de más pobreza, que es el partero de la desgracias de los pueblos, así como sucedió en el Chile de Allende, en el Nicaragua de Daniel Ortega 1, en la extinta Yugoslavia y en la otra URSS, es el mismo que desean “inocularnos” los maduristas en el poder, ¿lo permitiremos?

En este momento existen miles de venezolanos activos en las calles y millones que están en su casa esperando el momento oportunidad para decirle, democráticamente, al régimen que NO aceptarán la aplicación  de los modelos fracasados del socialismo de las cavernas.

José Dionisio Solórzano / @jdsolorzano

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