Con equilibrio: “¡No hay divisas!”, por @Simone_Augello

Simone Augello @Simone_AugelloLa escasez se ha convertido en una constante en nuestra alicaída economía, no obstante el primero de los desabastecimiento que ocasionó el derrumbe del sistema económico venezolano fue, sin duda, el “¿Dólar?, no hay”.

La carencia de divisas perjudicó enormemente el aparato económico nacional, los comerciantes se vieron perjudicados, los industriales tuvieron que realizar ajustes, en el mejor de los casos, mientras que otros decidieron cerrar sus puertas por ausencia de rentabilidad.

Todo esto generó la comercialización de divisas en un mercado paralelo que siguió afectando el sistema económico venezolano, a todo esto se le unió la política de las restricciones, regulaciones y sectarismos que terminó por asfixiar el aparato productivo el cual está moribundo.

Las grandes empresas que aún persisten en el país lo hacen a riesgo y con reducción en sus márgenes de ganancia, hasta algunas han tenido que batallar con una actividad a base de pérdidas lo que evidencia el estado enfermizo de nuestra economía.

La ausencia de divisas ha afectado el bolsillo del comprador porque el comerciante hace lo imposible por conseguir los dólares y jamás lo obtiene a precios regulados, lo que lógicamente afecta el precio final lo que a su vez afecta el bolsillo del cliente final.

La aparición del Sistema Margina de Divisas ha venido a enrarecer aún más la situación, por esta causa desde esta tribuna hago un ferviente llamado a la sensatez, a trabajar en procura de sanear la política cambiaria, mercantil y económica de la república.

La economía mueve la vida del más humilde de los trabajadores y hasta a aquel que posee acciones en un poderoso consorcio, por estas razones tenemos que abordar con mayor responsabilidad la situación y emprender los cambios que sean necesarios.

Apartando el tema político, el cambio de visión en la cosa administrativa de los recursos del Estado tiene que tener, a corto plazo, una reorientación que le facilite a la nación sincerar los procesos y a la vez la política económica nacional.

Las rectificaciones se tienen que tomar con carácter de urgencia con el propósito de enrumbar la nación hacia nuevos horizontes, subsanando los errores, las fallas y las inconsistencias de lo que hasta ahora ha sido la política del Estado.

Si no se alcanzar los correctivos necesarios en este momento las consecuencias a largo plazo serán de un pronóstico muy negro.

En las calles de Venezuela se siente el hambre y la necesidad de un pueblo que necesita con urgencias respuestas, soluciones al alto costo de la vida, que le urge comida para mantener a sus familiar y un empleo confiable que garantice estabilidad familiar.

Sé que con una transformación en la mentalidad se lograrán los cambios, así sea con unos o con otros.

Por Simone Augello

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