Conoce la historia del joven que pasó de plomero a liderar un equipo de informáticos

“Siempre tuve un poco de espíritu aventurero y emprendedor y sabía que necesitaba algo más para poder despegar”, dice Juan Pablo Muñiz (28), el mendocino que viajó solo a España hace casi diez años, con el faro de un amor que no fue posible, pero que lo instaló desde aquel entonces en tierras ibéricas.

Hoy, dirige el departamento de desarrollo de aplicaciones Android en un portal español líder en viajes y turismo llamado Minube.com. Pero para llegar a este lugar tuvo que pasar por muchas experiencias sacrificadas. Casado y con un hogar en Madrid, decidió contar su travesía y compartirla con sus familiares, amigos y lectores mendocinos.

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Su historia, cuenta, comienza antes incluso de viajar a España. Era 2004, cuando estudiaba la tecnicatura en Redes y Telecomunicaciones del ITU. Ya estaba terminando sus estudios cuando tuvo que empezar a ahorrar y resolver su situación en Mendoza antes de viajar. “Me encontraba, paralelamente, realizando las pasantías en el Ministerio de Educación en el departamento de informática”, dice.

Con 20 años recién cumplidos, la emancipación de sus padres, 2 mil euros en mano, dos valijas y un 10 en el final del ITU, empezó la aventura con destino España.

“Al llegar no tenía casa, ni trabajo ni permiso de residencia. No fue sencillo empezar. Los primeros casi dos años los viví en Murcia, buscando mi sitio en un mercado laboral en principio de decadencia”, relata y recuerda que el primer trabajo que tuvo fue de plomero e instalador de gas en viviendas. Aunque no era un gran trabajo le daba el dinero que necesitaba para pagar una habitación en una casa compartida y para comer.

“Mi situación de ilegal, pasados los tres meses de turista, propició que me empezaran a pagar peor y a hacer trabajar cada vez más. Esto, al final, me llevó al límite de renunciar y tener que salir a buscar trabajo nuevamente.

Dada mi situación no encontraba nada y empezaba a desesperar. Incluso llegué a planificar y desarrollar una revista barrial gratuita financiada por publicidad, pero este proyecto quedó sin finalizar”, contó el ex vecino del barrio Centro Empleados de Comercio, en Villa Hipódromo.

Luego, consiguió un trabajo como instalador de cámaras de seguridad que se conectaban a través de internet. La formación profesional recibida y sus años anteriores le habían convertido en un curioso de la programación web y un buen responsable en su trabajo. Lo malo es que con un sueldo de 400 euros al mes apenas si le alcanzaba para pagar la habitación y comer las veces justas.

Descubrir un nuevo rumbo
Juan Pablo cuenta que la falta de motivación que tenía en el trabajo y la escasez de dinero lo llevaron a recurrir a internet para darse aquellos caprichos que el dinero no le permitía tener.

“Así es como llegué a mi actual trabajo. Para aquellas épocas ni siquiera existía Minube (la empresa en la que trabajo ahora) sino que era otro proyecto web que consistía en opinar sobre productos y cada mes, mediante un ranking de opiniones, se obtenían premios”, detalla.

Lo curioso es que mientras más usaba esta página más errores encontraba al nivel de seguridad y funcionalidad. De buena fe, el mendocino relata que comenzó a reportar los errores -a partir de su formación- y se fue haciendo conocido como usuario.

Un día, la fortuna tocó su puerta: “Después de haber ganado un premio en dicha web, me escribió el dueño comentando que estaban buscando un programador para un nuevo proyecto y que si estaba interesado en trabajar para él. Yo, siendo muy sincero, le dije que estaba muy interesado pero que tenía dos grandes problemas: el primero era que yo vivía en Murcia y el otro es que estaba ilegal en España.

Lo bueno de todo es que mi actual jefe fue muy tolerante y me permitió trabajar desde casa y se comprometió a arreglarme los papeles para poder residir y trabajar en España”.

Juan Pablo asegura que éste fue el punto de partida que le abrió las puertas al mercado laboral, al que siempre había aspirado a pertenecer. Al principio tuvo que viajar a Madrid a conocer al equipo de trabajo y sus funciones dentro de la empresa, pero luego de un tiempo necesitaba volver a la capital española para ponerse al día junto al resto del equipo.

“Desde el principio la empresa respiraba buen ambiente, tanto laboral como personal. La relación con mi jefe fue afianzándose cada vez más y fui ganando valor dentro de la compañía.

En uno de los viajes de ida y vuelta Murcia-Madrid descubrí que mi pareja me engañaba (la mujer por la que inicialmente viajé) y decidí ir a asentarme definitivamente en Madrid. La empresa -y personalmente mi jefe- me ayudó a encontrar y costear un sitio donde vivir y se encargó de que con mi sueldo me alcanzara para vivir perfectamente, sin que me faltara para nada”, dice sin vergüenza.

Llegar a la nube
Los primeros tres años en Minube.com fueron para el mendocino muy divertidos. “A pesar de ser muy responsable, me quedaba muchísimo por aprender, tanto a nivel profesional como a nivel personal con la gente con la que me rodeaba. Fue justamente en esta compañía donde aprendí valores de trabajo en equipo, lealtad y fui haciéndome carrera sin estar estudiando”, dice.

Cuando empezó eran menos de 10 personas realizando el trabajo de 20. Lo bueno es que, como describe, todos tenían menos de 30 años y mucha vitalidad, así es que la cantidad de horas de trabajo no era lo más importante y a eso se le sumaba la motivación y el ambiente de trabajo.

“Así nació Minube. Inicialmente era un comparador de vuelos y hoteles, y nuestra principal competencia era Kayak.com. Evidentemente nuestra escala era mucho menor y nos quedaba mucho camino por delante para descubrir qué queríamos ser de mayores, tanto a nivel proyecto como a nivel profesional”, desliza.

Sus principales tareas en la empresa estaban en el desarrollo del comparador de vuelos y hoteles, gestión de herramientas internas y, a su vez, cualquier otra tarea creativa tecnológica que se le ocurriera. Conforme la empresa fue creciendo, todos fueron ganando peso en el equipo. Nueva gente se incorporaba y muy pocos se marchaban.

En esa época conoció a su mujer, sabiendo que era una persona que no podía dejar pasar. Unos años después, y con el auge de las nuevas tecnologías, decidió reinventarse y le propuso a su jefe encargarse del desarrollo de la aplicación para smartphones de Minube.

“Ahí descubrí que me encantaba este mundo y que quería quedarme ahí y hacer mi castillo. Así que dejé mis funciones de programador web y me hice cargo del área de desarrollo móvil de la empresa para dispositivos Android”, indica.

“Con esfuerzo y sacrificio se consiguen grandes cosas”

Actualmente su situación en España es totalmente diferente. A pesar de que el país está muy desequilibrado, Juan Pablo dice que cada noche puede irse a la cama sin estar preocupado por el dinero: “Mi situación económica me ha permitido volver a Mendoza de visita a ver a mi familia, a presentarle a mi actual esposa, viajar por América y Europa, y comprar una casa en Madrid”.

Además en la empresa sigue encargado del equipo de desarrollo de Android con cada vez más personas conformándolo. “Con menos de 30 años puedo decir que estoy totalmente asentado en España. El producto que yo solo construí hace unos años ya tiene más de medio millón de descargas y miles de usuarios cada día. La empresa se ha expandido internacionalmente con versiones en italiano, francés, portugués, inglés”, afirma orgulloso.

Cuenta además que están intentando abrirse camino en Argentina, Brasil, México y algunos países más de América Latina y que se ha convertido, con un pequeño porcentaje, en socio de la compañía. Su labor no termina allí ya que de manera particular también está generando un emprendimiento de aplicaciones para celulares Android.

“Y así concluye mi historia. Casi 10 años en España, un trabajo muy estable, mis papeles arreglados, casado, con casa y un proyecto propio. Espero sea digno de contar y que anime a alguien más a construir su propio camino. Con esfuerzo y sacrificio al final se consiguen grandes cosas”, finaliza.

Fuente [Losandes.com.ar]

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