¿Crees que el GPS es un navegador confiable?

Hoy en día, ¿son fiables los navegadores de los automóviles? ¿Sus instrucciones son dogma de fe? ¿Pueden confundirnos? Quien más quien menos se ha perdido alguna vez al volante y de hecho los navegadores que conocemos, los que llevan ya muchos automóviles en su equipamiento de serie, son una herramienta realmente útil… si se utilizan bien. El Sistema de Posicionamiento Global (GPS) data de 1973 y fue creado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos y es la base de lo que hoy utilizamos como navegación por satélite.

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El GPS determina en cualquier lugar del mundo la posición de un objeto, persona o vehículo con una precisión de hasta centímetros. Este sistema funciona con una red de 24 satélites en órbita sobre nuestro planeta, con trayectorias sincronizadas para cubrir toda la superficie de la Tierra. Y para que un navegador opere correctamente debe localizar un mínimo de tres satélites, de los que recibe unas señales que le permitirá establecer la posición actual. Se trata de un complejo sistema tecnológico, suficientemente importante y avanzado como para no pensar que el navegador de nuestro automóvil es un trasto inútil.

Con la tecnología actual, los sistemas de navegación han alcanzado una fiabilidad, se podría decir, de casi el 100%. También se puede afirmar con rotundidad que un navegador no se pierde o se despista y que, en cualquier caso, todo dependerá de la información que maneja. Asimismo, está claro que no deja de ser un dispositivo más del automóvil –muy útil si se quiere–, y que su correcto uso dependerá en gran medida de la adecuada manipulación por parte del conductor. También un climatizador mal utilizado puede ser fuente de problemas, no hay duda.

Lo primero que advierten todos los sistemas de navegación al ponerlos en marcha es que las indicaciones son siempre orientativas y que nunca se debe anteponer la indicación del sistema a la propia conducción. Es decir, es el conductor el que lleva los mandos del coche y el que tiene siempre la responsabilidad. Sucede también que ante la terminología que se emplea para dar instrucciones hay que desarrollar cierta capacidad interpretativa. Gire a la derecha, tome la primera salida o siga recto no siempre se podrá efectuar al pie de la letra. Con el paso del tiempo y con las aportaciones de los usuarios este tipo de instrucciones se irán perfeccionando. Asimismo, conviene tener presente que el manejo del GPS en marcha disminuye significativamente el control del automóvil. Varios estudios de la DGT demuestran que las principales distracciones al volante son a consecuencia del manejo del navegador o del móvil. De hecho, circular en carretera a 90 km/h en recta, y manejar el GPS a la vez, puede suponer una variación de tres metros en el control lateral del coche.

La cartografía no es infalible No hace mucho, en el centro de Teruel, varios coches cayeron escaleras abajo por una calle peatonal siguiendo las instrucciones de su navegador. ¿Es un error del navegador? Sería injusto afirmarlo así. En cualquier caso, es culpa de la cartografía (la información de calles y carreteras) que no lo señalaba así, consecuencia de que el sistema no ha sido convenientemente actualizado. Y, en este caso, aunque estuviera actualizada, la cartografía de Teruel no reflejaba esta situación. Un error, sin duda, pero no atribuible al sistema GPS. Y, una vez más, hay que insistir en la responsabilidad del conductor que se echa escaleras abajo sin comprobar la viabilidad de la situación. Otro caso, algo más extremo, es el que le ocurrió recientemente a Sabine, una mujer belga de 67 años que programó su navegador para ir a Bruselas, a poco más de 30 kilómetros de su casa, y acabó en Zagreb, a más de 1.400 kilómetros y tras 12 horas conduciendo. ¿Culpa del navegador? Habría que ponerlo en duda. Una gran ciudad como Barcelona o Madrid, en el transcurso de un año, puede llegar a cambiar hasta un 20% la fisonomía: cambios de sentido, nuevas calles y sustitución de nombres. Esto puede suponer unas 200.000 actualizaciones cartográficas anuales. Eso es mucho y hace del todo imprescindible la actualización periódica del navegador, ya sea vía internet, con un CD o en tarjetas SD.

Se entiende entonces el papel determinante de la cartografía en los sistemas de navegación. Un aspecto básico es la programación. Y en este punto hay que entender bien conceptos como “ruta más corta” o “ruta más rápida”. La más rápida no tiene que ser necesariamente la más corta en kilómetros, y al revés. La más corta en kilómetros no siempre será la que dure menos. Un punto importante son las vías de peaje y el hecho de indicar al navegador que contemple o no el paso por ellas. Finalmente, indicar la ventaja que supone frente a otros sistemas el poder utilizar internet en el propio automóvil y poder disfrutar, por ejemplo, de los mapas de Google Maps y la magnífica reproducción en 3D.

Aspectos básicos del manejo del navegador

– Nunca se debe manejar el navegador mientras se conduce, supone un grave riesgo de accidente .

– La programación debe hacerse siempre con el automóvil parado antes de empezar el recorrido.

– Si es un navegador portátil debe estar bien sujeto y que no dificulte la visión de la carretera.

– Las indicaciones son orientativas y nunca se debe anteponer la indicación a la propia conducción.

– El conductor es el responsable de la conducción y el sistema GPS sólo es una ayuda.

– Las instrucciones deben adaptarse siempre a la conducción con sentido común.

– Hay que conocer bien su funcionamiento. Conviene dedicarle minutos antes de salir de viaje.

– Todos los navegadores tienen una función que repite una indicación por si no la hemos entendido a la primera.

– Ajustar el volumen a todas las personas del coche. Puede hacerse pesado para los que no conducen.

– La manipulación del GPS en carretera está considerada una falta grave y comporta la retirada de 3 puntos del permiso de conducir.

– Si se está en medio de un atasco, una solución alternativa puede ser cambiar la ruta más rápida por la ruta más corta.

– Antes de arrancar hay que comprobar bien la dirección introducida y la ruta. Es fácil equivocarse con los nombres de calles o ciudades.

– Algunos navegadores pueden manipularse durante la marcha, pero eso será siempre trabajo reservado al acompañante.

– La actualización periódica del sistema de navegación es fundamental para garantizar un funcionamiento adecuado.

[Fuente: lavanguardia.com]

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