Del dolor a la dicha: ¿cómo encontrar nuestra felicidad? - LeaNoticias.com

Del dolor a la dicha: ¿cómo encontrar nuestra felicidad?

A veces llega un momento en nuestras vidas donde nos damos cuenta que es hora de trazar nuestra línea en la arena. Es un momento decisivo: O ponemos un límite o debemos resignarnos a seguir sufriendo. Yo opté por el primero.

El catalizador puede ser una palabra, una imagen, o una injusticia percibida o real. Para mí fue un reportaje de un abuso sexual tan horripilante que sentí que me desperté, tal cual después de una pesadilla, con escalofríos y temblor, y dije: ¡esto tiene que cambiar!

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¡Dejemos de ser víctimas!

Esa línea trazada la podemos imaginar gorda o flaca, roja o negra, pero su valor real yace en su capacidad de tornar una mentalidad de víctima en una de sobreviviente y vencedora. Al poner un límite, volvemos a ser nosotras mismas. Y ese yo profundo, como me dijo alguna vez la reconocida psicóloga ecuatoriana, Vera Schiller de Kohn, no puede ser jamás afectada porque consiste de pura luz. Solo que, a veces, el sol se tapa con una nube, o con un dedo.

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Nosotras creamos nuestra propia felicidad

Este espacio busca aportar a que cada una de nosotras pueda encontrar su forma de poner los límites necesarios para vivir una vida de respeto: respeto hacia una misma y hacia el otro. Esta es la base para lograr que los demás nos conozcan por quienes realmente somos y que nos den el espacio que necesitamos para ser lo mejor que podemos ser. El respeto debe vivirse en la casa, en la calle, en el colegio y en el trabajo.

Pero demasiado a menudo confundimos el poner nuestro límite con imponer nuestro punto de vista al otro, con tratar a los demás de forma agresiva, defendiendo nuestro territorio. De eso no se trata. Mejor identifiquemos oportunidades en nuestra vida diaria en donde podemos abrir cada vez más espacios para nosotras a la par de construir puentes hacia mejores relaciones con todos los que nos rodean. Y esto solo puede funcionar si tomamos en cuenta las necesidades del otro, si respetamos de la misma manera que pedimos que nos respeten, tal cual la Regla de Oro.

Tú eres especial. Los demás también.

En mi caso, como cantante y escritora, el poner un límite me abrió un camino de utilizar mis conocimientos para beneficio de los demás, de poner en práctica el dicho de que “la pluma es más poderosa que la espada”. Y ni hablar del impacto de las notas y los ritmos. Cada uno tiene algún talento por dentro que puede aprovechar para cambiar su mundo alrededor. Y al final, vivir mejor, vivir bien, es cuestión de crear equilibrio y felicidad en nuestras propias vidas. Cuando esto pase, todo lo demás se va arreglando solo.

No me gustan las etiquetas. Los títulos a mí no me importan. Trato de no juzgar a nadie. Pero si lo hago, será por el trato que esa persona da a sus hijos, a la secretaria, al chofer del bus, al cajero de la tienda. Porque allí es donde se ve la calidad de la persona. Me interesa lo humano y no solo cómo protegerlo sino cómo llevarlo a su máxima expresión de felicidad y dicha.

Me interesa saber ¿qué opinas tú? ¿En dónde sientes que necesitas un apoyo o una idea para vivir mejor siendo tú misma? Allí espero estar yo con esta columna.

Fuente [Imujer.com]

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