Desde Alta Mar: "Una noche de golpe" por @jdsolorzano - LeaNoticias.com

Desde Alta Mar: “Una noche de golpe” por @jdsolorzano

Dionisio SolorzanoAquel día la habían pasado recogiendo de la calle Bolívar de Puerto La Cruz miles de panfletos que decían que “La Dictadura masacra al pueblo de Caracas”, pero los agentes de la Seguridad Nacional (SN) mientras más recopilaban los volantes “subversivos” más inundaban la ciudad, no sabían que de la casa parroquial de la Iglesia Santa Cruz el mismísimo Padre Quinto era el que sacaba, gracias a un multígrafo, aquellos llamados a la gente a reaccionar en contra del régimen.

Cansados del ajetreo que significaba tratar de minimizar el impacto de aquella propaganda insistente de la resistencia al Gobierno de Marcos Pérez Jiménez, los funcionarios de la SN Terán, Orellana, Montero, Camachito, y Solórzano decidieron regresarse a la oficina de su dependencia donde los esperaba el “Gocho” Briceño, jefe de la criminológica, y José Manuel Obando jefe de la SN en Puerto La Cruz.

Esos papeles como que si salen de la nada, nos ponemos a recopilarlos pero al ratico ya están las calles full otra vez”, comentó alguno con el ceño fruncido y la voz cansada.

Desde muy temprano de aquel día se escuchaban rumores fuertes de inestabilidad militar en el país, pero fue a las 8 de la noche cuando el “Gocho” Briceño le dijo a varios de sus oficiales, entre ellos al secretario de la comisión de SN en aquel distrito, José Rafael Solórzano, que: “Muchachos la situación está complicada, les recomiendo que se vengan conmigo a Maturín, yo tengo un tío que es Mayor del Ejército y está destacado allá, con él podemos averiguar la situación”.

A lo que Solórzano respondió: “no cuenten conmigo, no puedo irme y dejar mi familia aquí en Puerto La Cruz, yo me quedo”.

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Ya las agujas del reloj marcaban las 10 de la noche, Solórzano y otros habían acompañado a Briceño hasta la alcabala en el sector Los Machos para que viajara para Maturín, pero en eso se aproximaba un convoy de militares y entre ellos estaba el tío de éste, quien con rapidez les afirma:

“Vénganse con nosotros”.

En el cuartel Baca Zaraza los militares y funcionarios de la Seguridad Nacional aguardaron con inquietud el desenvolvimiento de los diferentes acontecimientos que estaban acaeciendo en Caracas. Ya, a la 1am de la mañana del 23 de Enero, desde una radio encendida en el comando todos escucharon decir al locutor:

– “El dictador Marcos Pérez Jiménez se ha marcado del país a bordo de la Vaca Sagrada rumbo a Ciudad Trujillo (Santo Domingo).

Los militares a eso de las 9 de la mañana les permiten a los SN a salir de las instalaciones militares y les recomendaron acudir a sus oficinas administrativas; Solórzano y otro más se dirigieron a la sede de la Seguridad en Barcelona, acompañados por el agente Mundo, quien fungió como chófer en aquella mañana convulsionada.

Al llegar a las sede de la SN, a eso de las 11am, unos militares alzados  los detienen despojándolos  de sus placas y armamentos de rigor, encarcelándolos en la sede barcelonesa de la Policía ubicada en La Aduana y posteriormente recluyéndolos  en la cárcel, actual escuela Anzoátegui de Portugal… 3 meses después salen en libertad por intermediación de Monseñor Paparoni.

Así fue aquella noche para José R. Solórzano, mi padre.

Por José Dionisio Solórzano / @jdsolorzano

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