Dietas de enero: Comer lechuga no tiene que ser aburrido - Lea Noticias

Dietas de enero: Comer lechuga no tiene que ser aburrido

La lechuga es un alimento muy versátil, puedes llevarla más allá de una simple ensalada. Además de riquísima es esencial para el crecimiento del pelo, las uñas, la piel, el esmalte de los dientes y las paredes de todos los tejidos celulares. Esto gracias al aporte de silicio.

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Es interesante saber que la lechuga no es nutritiva ni estimulante, en cambio es buena para calmar los nervios irritados, para despertar el apetito (por eso se sirve antes del plato fuerte), para aumentar el flujo de la orina y para el combatir el insomnio. Claro, para mejorar el sistema digestivo también.

Me imagino que vas al súper y agarras la lechuga romana y esa te es útil para tus ensaladas. Bueno, no está del todo mal. ¿Pero has probado el resto de la variedad? Veamos…

  • La romana, digamos es la lechuga típica y económica de nuestro país, es la que tiene forma de pelota grande. Por su sabor suave y textura crujiente va bien con casi todas las ensaladas, es ideal para combinarla con otros sabores más intensos.
  • La lechuga achicoria, es de un color verde claro, casi blanco. Su sabor es un tanto intenso, es ideal para adornar platillos por sus hojas largas y anchas. Así mismo es exquisita al utilizarla en vez de tortilla en unos ¡tacos!
  • La lechuga escarola, hay variedades rizada y la francesa que tiene un tono rojizo en la punta de las hojas. Esta última tiene una textura un tanto suave y resbalosa. Ambas tienen un sabor picante, que aviva el sabor de cualquier ensalada y contrasta muy bien con otros sabores. Por lo que es ideal comerlas con aceite de oliva y/o vinagre de vino.

Aclaramos hay más variedades de lechugas, pero estas son las básicas prácticamente en cualquier súper.

Lavar la lechuga es importantísimo. Hay varias técnicas:

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  • La básica es lavarla bajo el chorro del agua para quitarle los restos de tierra y hasta bichos muertos que a veces se aparecen.
  • Luego puedes ponerla en un tazón grande con agua fría, agregar el jugo de un limón y sal. Dejar reposar una media hora y volver a lavarla.
  • Otra es que agregues al agua un chorrito de vinagre. Aunque sin duda lo mejor es el desinfectante que encuentras en el súper. Con esto te aseguras que tu futura ensalada, estará más que limpia y desinfectada.

Ahora bien, en cuanto a recetas. Lo más fácil del mundo es hacer una ensalada, tal vez quita algo de tiempo lavarla, pero vale la pena para comer fresco y rico.

Una ensalada básica consta de uno o dos tipos de lechuga, tomate en rodajas, pepino, zanahoria rayada, col, y para algo más pesado cubitos de queso, jamón, queso cheddar rallado y hasta trozos de huevo cocido. Ponerle crutones o pan también se vale.

El límite es tu imaginación. Investiga con algunos aderezos cremosos o hechos a base de aceite para realzar el sabor de cualquier ensalada. Si no tienes uno a la mano, basta con un chorrito de aceite de oliva, o bien, limón, sal, vinagre y pimienta.

Así que ya lo sabes, una ensalada, para nada debe ser aburrida. Haz tus propios inventos y recetas. ¡Dile sí a la lechuga!

[Fuente]

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