“¿A dónde conducirá el diálogo?”, por @richcasanova

richardcasanovaHacer un resumen de la reunión gobierno-oposición es relativamente fácil: el gobierno mintió al país, evadió su responsabilidad, intentó incriminar a la oposición en la creciente violencia y repitió la misma retórica de los últimos 15 años. Para cualquier espectador: nada nuevo, más de lo mismo.  Por su parte, la oposición aprovechó la oportunidad para solicitar la liberación de los presos políticos, el cese de la represión y respeto a la Constitución, mientras develaba en cadena nacional la devastadora crisis política, ‎social, económica y moral de la Nación. Quizás para muchos ello tampoco sea novedoso pero fue contundente. No importa lo que piensen los oficialistas y opositores convencidos, cada uno “jalará la brasa para su sardina”, por ahora. Tampoco es relevante la opinión de los radicales de lado y lado, quienes coincidirán en la descalificación e insulto. Mucho menos preocupa la opinión de los “francotiradores” y cultores de la anti-política. Lo importante es lo que pensará ese pueblo chavista que cada día se distancia más del gobierno de Maduro. ¿Se sentirán cautivados por el “disco rayado” del oficialismo o más bien, los sólidos argumentos opositores inspirarán alguna reflexión? La segunda opción luce mas probable y por si misma, tal reflexión es ganancia para las fuerzas democráticas. La inaplazable necesidad de cambio se sintió mucho más allá de las fronteras opositoras.

Es clave destacar que el diálogo no supone el fin de la protesta, al contrario quedó claro que debe mantenerse, extenderse y popularizarse, siempre por la senda constitucional. Ahora bien, la presencia de los cancilleres y del Vaticano en ese encuentro evidencia que el gobierno necesita ayuda, es una prueba irrefutable de su incapacidad para dialogar con “el otro país” ergo confirma su talante autoritario e intolerancia. Así que la sola convocatoria es una derrota para el régimen, sobre todo en el escenario internacional. Y aunque Maduro sienta que salió bien librado del encuentro, la realidad es otra. En todo caso, hay que ver este diálogo –mas bien diríamos “debate”- como un proceso y no como un evento. Es una pelea a 15 round y en cada uno, el gobierno tendrá que ceder algo para avanzar.

Al final, ¿a donde conducirá esta iniciativa? El gobierno está obligado a rectificar y si lo hiciera seria bueno para el país, pero la actitud cínica e irresponsable de los voceros oficialistas hacen que nadie se genere grandes expectativas. Por supuesto, el mayor costo político de un eventual fracaso lo pagaría el gobierno. Si la oposición no obtiene logros tangibles y “se para de la mesa”, la responsabilidad es exclusiva de quien tiene el poder y en consecuencia, está obligado a ceder y a ofrecer soluciones. Si Nicolás manipula el diálogo para ganar tiempo –como se presume- se colocará de espaldas al país, se debilitará aun más y se elevará la expectativa de cambio. En efecto, el 87% del país piensa que “gobierno y oposición deben llegar a acuerdos a través del diálogo” (Encuesta Datos).  En términos boxísticos, la MUD ganó este primer asalto. Esperemos el 2do round….

Richard Casanova / @richcasanova

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