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El otro efecto mariposa: los secretos de la tiroides

Con un peso entre 15 y 30 gramos, se trata de una glándula neuroendocrina que regula el metabolismo del cuerpo. Con forma de mariposa, su poder en el organismo es intenso y aún desconocido.

La tiroides es una pequeña glándula ubicada en la parte delantera del cuello. Con una clara forma de mariposa, produce hormonas vitales para el metabolismo de todas las células. A medida que avanzan los conocimientos, se transforma en una reveladora clave del bienestar en el ser humano.

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Diversos estudios sobre su influencia, elaborados en las últimas dos décadas, coinciden en un punto clave: las hormonas T4 (tiroxina) y T3 (triiodotironina) producidas por la tiroides resultan determinantes para la fertilidad, la inteligencia, el crecimiento de los tejidos, la respiración y el gasto energético, así como para el funcionamiento del corazón, los músculos, la piel y el sistema endocrino sexual, entre otros.

La tiroides es una glándula neuroendocrina, situada justo debajo de la nuez de Adán, junto al cartílago tiroides sobre la tráquea. Pesa entre 15 y 30 gramos en el adulto, y está formada por dos lóbulos en forma de mariposa a ambos lados de la tráquea, ambos lóbulos unidos por el istmo.

La glándula tiroides regula el metabolismo del cuerpo, es productora de proteínas y regula la sensibilidad del cuerpo a otras hormonas.

Por ello, existe acuerdo científico en que todos los pacientes con problemas tiroideos ofrecen un factor común: procesos emocionales fuertes no manifestados, escondidos o disimulados, que –finalmente- se liberan en alguna alteración de esta inquieta mariposa de no más de 20 gramos de peso.

Para la endocrinóloga chilena de la Universidad Católica Lorena Mosso “la base de los trastornos en la tiroides está en el sistema de defensa del organismo que, por algún error genético o del ambiente, en vez de atacar un virus externo, ataca a alguna estructura del cuerpo, en este caso, a la glándula”.

Los principales trastornos de la tiroides se refieren a hipertiroidismo, hipotiroidismo y cáncer. Si bien no se encuentra entre los más mortales, este último aumenta de manera importante en los últimos años, alcanzando en algunos períodos hasta el 80% de crecimiento en América Latina.

En países como Chile, por ejemplo, casi el 20% de la población desarrolla hipotiroidismo, lo que implica cerca de tres millones de personas. De esa cifra, una de cada cinco corresponde a mujeres, que exhiben hasta siete veces más desórdenes que los hombres.

Sin embargo, el número de varones afectados por este tipo de trastornos en Chile es superior a los niveles que se observan en otros países.

En América Latina, el bocio endémico fue definido como problema de salud en 17 países. La mandataria argentina Cristina Fernández fue operada con éxito de cáncer a la tiroiedes el año 2012.

En general, los trastornos de la tiroides son traicioneros e indirectos. En el caso del hipotiroidismo, sus síntomas más comunes son cansancio, desánimo, aumento de peso y faltas de concentración.

Fácilmente un cuadro que puede ser confundido con estrés o depresión. De allí es que actualmente los psiquiatras analizan el nivel de las hormonas tiroideas antes de diagnosticar.

Estas fallas en el funcionamiento de la glándula (que en el caso del hipertiroidismo generan también confusos síntomas de angustia y nerviosismo) se originan –como apuntaba la doctora Mosso- en el sistema autoinmune, en donde el organismo produce anticuerpos contra la tiroides que la atacan y terminan desordenando.

Esa dinámica contradictoria del cuerpo es para muchos expertos un punto angular: las personas son capaces de generar dinámicas psicosomáticas como respuesta a golpes o alteraciones emocionales intensos y provocar así una enfermedad. Al desordenarse el cuadro emotivo, la principal reguladora orgánica es la tiroides. Y ahí se centraría el shock.

Lo mismo pasa en las fallas de forma: la tiroides puede manifestar un crecimiento difuso (como el bocio) o un cambio en algunas zonas (como nódulos).

En su sitio web, la cirujana y radióloga chilena Marcela Guerra (quien también se ha especializado en terapias alternativas), subraya que “según la medicina oriental la zona del cuello es el quinto chakra, que se relaciona con la expresión de las emociones. Así, el cuello es una especie de puente entre el pensar y el sentir”.

Fuente [Americaeconomia.com]

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